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sábado, 25 de agosto de 2012

De la Grecia antigua a los Juegos de la era moderna



De la Grecia antigua a los Juegos de la era moderna

Tomado de “El País Digital” (http://sydney2000.elpais.es)

La historia de los Juegos Olímpicos se remonta a la Grecia antigua cuando los Juegos Panhelénicos se celebraban cada cuatro años en la ciudad de Olimpia, al pie del monte Kronion, en la región de Elide (oeste del Peloponeso), en honor del dios Zeus.
La primera Olimpiada oficial se celebró en el 776 A.C. con tal éxito que, durante más de un milenio, iban a seguir organizándose cada cuatro años durante el mes de hecatomboeón (mediados de julio a mediados de agosto), entre la época de la cosecha y la de las vendimias, durante la nueva luna que precede al solsticio de verano.
Entre los atletas olímpicos más destacados figuraban Koroïbos, primer campeón "olimpiónico" (vencedor de los Juegos) en el 776 A.C. y sobre todo el famoso Milón de Crotona quien, en el 472 A.C., recibió seis coronas de ramas de olivo por sus victorias en el Pancracio.
Al principio, los Juegos solamente contaban con una prueba, la carrera en el estadio (dromos). Pero en su apogeo, llegaron a contar con 10 pruebas (carreras, deportes de combate y carreras hípicas) que tenían lugar durante cinco días. El "Olimpiónico" obtenía una gloria inmensa y ventajas de todo tipo (no pagaba más impuestos y recibía una pensión de por vida), lo que inevitablemente generó trampas y corrupción.
Pese a los numerosos problemas, los Juegos de Olimpia sobrevivieron varios siglos. El golpe más duro llegó en el 146 A.C., cuando Grecia cayó bajo la dominación del Imperio romano. Por primera vez, Olimpia acogió a atletas que no eran griegos, quienes además corrompieron la identidad original de los Juegos al introducir juegos de circo como el combate de gladiadores.
El futuro emperador romano Tiberio fue el primer extranjero y "bárbaro" en recibir una corona olímpica. En el año 67 D.C., el emperador Nerón ganó la prueba de carrera de carros con un tiro de 10 caballos, a pesar de haber sufrido dos caídas, pero es que todos sus contrincantes habían preferido renunciar a tomar la salida para no tener que enfrentarse al emperador.
La llama olímpica se apagó definitivamente en Olimpia en el 393 D.C., bajo el reinado de Teodosio I, emperador romano y cristiano, hostil a toda manifestación pagana. Los Juegos continuaron celebrándose, a pesar de que la ciudad fue destruida parcialmente por Teodosio II, hasta que varios seísmo destruyeron la urbe y con ella desaparecieron los últimos juegos de la Antigüedad.
El nacimiento del COI
Apasionado por la Grecia clásica, el barón Pierre Fredi de Coubertin, un aristócrata francés, fue el impulsor de la renovación de los Juegos de la Antigüedad.
El 25 de noviembre de 1892, el barón, que tenía entonces 29 años, concluyó un discurso en la universidad de la Sorbona de París con un llamamiento al "restablecimiento de los Juegos Olímpicos". Los discretos aplausos de la asistencia demostraron que pocos entendían a qué se refería exactamente.
El barón invertiría dos años en explicar y convencer a los indecisos, gracias al apoyo de algunas buenas voluntades y a una fuerte dosis de diplomacia. A fuerza de desplazamientos en Francia, Inglaterra y Estados Unidos, de Coubertin terminaría por ser escuchado.
Durante el Congreso atlético internacional de París, que se celebró del 16 al 23 de junio de 1894, se esbozaron las líneas de un comité internacional.
Dos comisiones, "Amateurismo-profesionalismo" y "restablecimiento de los Juegos Olímpicos", son creadas bajo las presidencia respectivas del francés Michel Gondinet y Demetrius Vikelas, el delegado griego.
Rápidamente se tomaron un gran número de decisiones: no habría premios en dinero, los Juegos tendrían lugar cada cuatro años, se respetaría el amateurismo (salvo para los maestros de armas)... También se decidieron los nombres de las ciudades que acogerían los dos primeros Juegos: Atenas en 1896 y París en 1900.
Para estructurar el Movimiento Olímpico, el barón Pierre de Coubertin creó un Comité Olímpico Internacional (COI) compuesto de 13 miembros con el griego Vikelas a la cabeza. El ruso Butowski, el uruguayo Zubiaur, el bohemio Jiri-Guth, el sueco Balck, el neozelandés Cuff, el estadounidense Sloane, el inglés Herbert, el italiano Lucchesi-Palli, el húngaro Kemeny, el inglés lord Amphill, el francés Callot, elegido tesorero, y obviamente el propio de Coubertin.
El COI aprobó una Carta (constitución), redactó un juramento para los atletas y organizó las ceremonias de apertura y de clausura.
Pero para asegurar la independencia del COI, el barón rechazó toda subvención exterior.
El 23 de junio de 1894, se anunció oficialmente el nacimiento del COI que pondría en marcha los primeros Juegos de la era moderna.
¿Qué es el COI?
El COI es una institución fundada el 23 de junio de 1894 por el barón Pierre de Coubertin en París. De conformidad con las reglas de la Carta Olímpica, el COI tiene como misión organizar los Juegos Olímpicos cada cuatro años. Los primeros Juegos de verano se celebraron en 1896 y los primeros de invierno en 1924.
Los Juegos son propiedad exclusiva del COI, que es el titular de todos los derechos relativos a la organización y la explotación de esta competición. Todos los beneficios provenientes de la celebración de los Juegos Olímpicos deben emplearse para el desarrollo del Movimiento Olímpico y del deporte.
El COI es una organización internacional no gubernamental, no lucrativa, organizada bajo la forma de una asociación dotada de personalidad jurídica, reconocida por un decreto del Consejo Federal suizo del 17 de septiembre de 1981, y su duración es ilimitada.
Su sede se encuentra en el castillo de Vidy en Lausana (Suiza). El COI federa 200 Comités Nacionales Olímpicos (CON).
La historia del COI en breve
1892
El barón Pierre de Coubertin propuso públicamente el restablecimiento de los Juegos Olímpicos bajo una forma modernizada.
1894
Un congreso para el restablecimiento de los Juegos Olímpicos celebrado del 16 al 23 de junio en la Universidad de la Sorbona de París decidió la creación del Comité Olímpico Internacional (COI). El griego Demetrius Vikelas fue su primer presidente.
1896
Primeros Juegos de la era moderna en Atenas. De Coubertin fue elegido segundo presidente del COI.
1900
Los Juegos de París fueron un desastre en el ámbito financiero.
1904
Los Juegos tuvieron lugar en San Louis, ciudad finalmente preferida a Chicago.
1906
Se celebraron unos Juegos intermedios en Atenas para festejar el 10º aniversario de los primeros Juegos, celebrados también en la capital griega.
1908
Juegos de Londres.
1912
La Sesión (Asamblea) del COI eligió Berlín para la organización de los Juegos de 1916, los cuales serían anulados debido a la Primera Guerra Mundial.
1913
El COI, reunido en Sesión, descalificó por profesionalismo al estadounidense Jim Thorpe vencedor del decatlón y del pentatlón en los Juegos de 1912.
1920
Juegos de Amberes.
1921
El COI creó una Semana de los Deportes de Invierno. Francia la organizaría en Chamonix en 1924. En 1926, el COI decidió que esta semana debía ser considerada como los primeros Juegos Olímpicos de Invierno. Creación de la Comisión ejecutiva del COI inicialmente compuesta por cinco miembros.
1922
La Sesión del COI autorizó el traslado del secretariado del COI de París a Lausana (Suiza).
1924
Juegos de París.
1925
El belga Henri de Baillet-Latour reemplazó a Pierre de Coubertin.
1928
Juegos de Amsterdam.
1931
La Sesión del COI atribuyó a Berlín la organización de los Juegos de 1936, tras una votación por correo. En 1933, tras la llegada de Hitler a la cancillería, los Estados-Unidos exigieron garantías sobre la participación de los atletas judíos, amenazando con su boicot.
1932
Juegos de Los Ángeles.
1936
El COI no consiguió impedir que Hitler utilizara los Juegos de Berlín como plataforma de propaganda para el nazismo.
1940
La Segunda Guerra Mundial impidió la celebración de los Juegos de 1940 previstos en Helsinki, así como la de los Juegos de 1944.
1942
Henri de Baillet-Latour murió en Bruselas. El sueco Sigfried Edstroem fue nombrado presidente interino hasta su propia elección en 1946.
1948
Los antiguos países del Eje no fueron invitados a los Juegos de Londres.
1952
La URSS participó por primera vez en unos Juegos Olímpicos en Helsinki. El estadounidense Avery Brundage reemplazó a Sigfried Edstroem a la cabeza del COI.
1956
Juegos de Melbourne. Las pruebas ecuestres tuvieron lugar en Estocolmo debido a las leyes australianas sobre la cuarentena.
1960
Juegos de Roma.
1964
Juegos de Tokio, los primeros en un país asiático.
1968
El COI instauró controles antidopaje y de feminidad a partir de los Juegos de Invierno de Grenoble. En los Juegos de Verano de México, el COI decidió no invitar a Sudáfrica debido a su política de apartheid.
1970
La Sesión del COI excluyó a Sudáfrica de la organización por 35 votos contra 28 y 3 abstenciones.
1972
El COI decidió no admitir Rhodesia a los Juegos, tras las presiones de los países africanos debido a su política racial.
Juegos de Múnich: Un comando palestino tomó como rehenes a miembros de la delegación israelí y todó termina en tragedia: 18 muertos.
El irlandés Lord Killanin fue elegido presidente del COI para reemplazar a Avery Brundage.
1974
El COI adoptó nuevas reglas menos duras sobre el amateurismo.
1976
16 países africanos pidieron la exclusión de Nueva-Zelanda de los Juegos de Montreal por haber permitido una gira de jugadores de rugby en Sudáfrica. El COI no cedió a la presión y 22 países boicotearon los Juegos.
1978
El COI decidió conservar el 10% de los derechos de retransmisión pagados por los Juegos para un fondo de "supervivencia" con el fin de asegurar su futuro.
1980
Los Estados Unidos lanzaron un movimiento de boicot contra los Juegos de Moscú, tras la intervención de las tropas soviéticas en Afganistán. 35 países siguieron el ejemplo de Washington.
Elección del español Juan Antonio Samaranch a la presidencia del COI.
1981
La finlandesa Pirjo Haggman y la venezolana Flor Isava Fonseca fueron las primeras mujeres en entrar en el COI como miembros.
1983
El COI firmó un contrato con la firma ISL para el márketing de sus emblemas.
1984
La URSS y sus países satélites boicotearon los Juegos de Los Ángeles en revancha por el boicot estadounidense a los Juegos de Moscú. China hizo su aparición en los Juegos por primera vez desde 1952.
1988
Juegos de Seúl.
1992
Juegos de Barcelona.
1996
Juegos de Atlanta: un atentado causó la muerte a dos personas.
1998
Escándalo en el COI tras las acusaciones de corrupción para la atribución de los Juegos de Invierno de Salt Lake City que llevarían a la dimisión de cuatro miembros de la institución, seis exclusiones -algo nunca visto- y a varios votos de censura y advertencias.
1999
La 110ª Sesión organizada en Lausana votó una serie de reformas, entre las que destacaban un límite de edad de 70 años para todos los miembros del COI y un nuevo modo de designación de las ciudades organizadoras de los Juegos.
2000
El COI anunció oficialmente la exclusión definitiva de seis de sus miembros acusados de corrupción con relación a la atribución de los Juegos a Salt Lake City: el ecuatoriano Agustin Arroyo, el sudanés Zein Abdin Gadir, el congolés Jean-Claude Ganga, el maliano Lamine Keita, el chileno Sergio Santander y el samoano Paul Wallwork.
2000
A 18 días de los Juegos, la Comisión ejecutiva del COI decidió instaurar controles por sorpresa para detectar la toma de eritropoyetina (EPO). Una novedad en la lucha contra el dopaje.
Los presidentes del COI
Desde su creación en 1894, el Comité Olímpico Internacional (COI) ha sido dirigido solamente por siete presidentes, cuya importancia ha sido mayor o menor según su personalidad y la época. Pero, cada uno de ellos ha marcado la historia del Olimpismo.
Al término de su nuevo y (último) mandato, Juan Antonio Samaranch, que fue elegido por primera vez en julio de 1981 en Moscú, habrá permanecido 21 años a la cabeza de la institución, es decir ocho años menos que Pierre de Coubertin, pero un año más que Avery Brundage.
Los siete presidentes del COI
Demetrius Vikelas (Grecia): 2 años (1894-1896)
Pierre de Coubertin (Francia): 29 años (1896-1925)
Henri de Baillet-Latour (Bélgica): 17 años (1925-1942)
Sigfried Edstroem (Suecia): 6 años (1946-1952)
Avery Brundage (Estados Unidos): 20 años (1952-1972)
Lord Killanin (Irlanda): 8 años (1972-1980)
Juan Antonio Samaranch (España): 21 años (1980-julio 2001)
Jacques Rogge (Bélgica): julio 2001......)
Los poderes del presidente
El COI elige un presidente de entre sus miembros para una duración de ocho años. El voto es secreto y el resultado se decide por mayoría absoluta de los miembros presentes.
Tras las reformas del COI votadas por la 110ª Sesión en diciembre de 1999, el presidente puede ser reelegido solamente para un período suplementario de cuatro años.
El presidente actual del COI es el español Juan Antonio Samaranch, elegido en 1980, y su sucesor será designado en la Sesión de Moscú en julio del 2001 (Fue designado el médico belga Jacques Rogge).
El presidente dirige todas las actividades del COI y lo representa en todas ocasiones. Puede crear comisiones permanentes o especiales, así como grupos de trabajo cada vez que lo estime necesario. Es miembro de derecho de todas las comisiones.
Si el presidente no puede por cualquier motivo ejercer sus funciones, el vicepresidente más antiguo lo reemplaza hasta la elección de un nuevo presidente que tiene lugar en la siguiente sesión del COI.
Si se presenta un problema de gran importancia que necesita una solución rápida, el presidente puede hacer votar una resolución por correo.
Vikelas, el primero
Designado por el barón Pierre de Coubertin, el griego Demetrius Vikelas, nacido en 1835, fue el primer presidente del COI de 1894 a 1896.
Desconocedor de casi todo lo relativo al deporte, este negociante en cereales se retiró en 1876 para dedicarse a la literatura. Sus numerosas relaciones en el mundo intelectual y económico de su país serían extremadamente útiles para la organización de los Juegos de Atenas.
Solamente sería presidente del COI durante dos años siguiendo la regla entonces vigente según la cual la presidencia tenía que ir por turnos a un nacional del país organizador.
Murió en 1908.
Coubertin, un pedagogo del Olimpismo





Nacido en París el 1º de enero de 1863, Pierre de Coubertin es universalmente conocido como el renovador de los Juegos Olímpicos. Su principal preocupación, que lo llevó a escribir unos 20 libros, una treintena de folletos y más de 1.150 artículos, con un total de cerca de 60.000 páginas, fue de orden pedagógico.
Auténtico barón descendiente del rey Luis VI, su familia lo había destinado a la carrera militar. Pasó por la prestigiosa academia militar de Saint-Cyr, aunque no siguió por el camino de las armas y también se inscribió en el Instituto de Ciencias políticas de París, donde no conseguiría obtener el título.
Profundamente afectado por la derrota de las tropas francesas en Sedán durante la guerra de 1870 contra los alemanes y por la revuelta popular de la Comuna de París, se convenció de la necesidad de devolver la ilusión a la juventud francesa. En sus escritos se pronunció contra los ritmos escolares demasiado exigentes, y sus preocupaciones sociales aparecieron en una de sus publicaciones en la que afirma querer crear una universidad destinada a los más humildes de la clase obrera.
Pierre de Coubertin se inspiró también en Thomas Arnold, "headmaster" del célebre colegio de Rugby (Gran Bretaña), donde nació el deporte del mismo nombre.
Tras un primer fracaso en 1892, consiguió proclamar el restablecimiento de los Juegos en la Sorbona el 23 de junio 1894 y a él se le deben casi todas las reglas de organización y de funcionamiento del COI.
Independiente de todo partido político, no pudiendo ser considerado como un intelectual ya que sólo tiene el bachillerato, vence las dificultades gracias a una tremenda tenacidad combinada con un gran individualismo.
Con su pluma y su gran elocuencia por únicas armas, buscó el apoyo de los grandes del mundo, en particular de la aristocracia a la que pertenece y que en esa época aún cuenta con cierta influencia.
De Coubertin practicó el boxeo, la esgrima y la equitación. En algunas de sus fotos más conocidas se le puede ver jugando al tenis en la isla de Puteaux, cerca de París, sobre una bicicleta o remando, poco antes de su muerte.
El fundador del Movimiento Olímpico estaba convencido de que las competiciones deportivas entre atletas de las naciones del mundo podrían ayudar a un mejor entendimiento entre ellas y al respeto entre los individuos de condiciones sociales diferentes.
El buen entendimiento entre los pueblos fue uno de los objetivos que le hizo buscar constantemente la mayor participación posible de naciones en los Juegos. Según él, el Olimpismo como escuela de nobleza y de pureza moral debía llevar al perfeccionamiento del hombre, que era su religión.
Para hacer progresar sus ideales, Coubertin sacrificó su fortuna personal, que ya había sufrido bastante debido a unas arriesgadas inversiones financieras. Presidente del COI de 1896 a 1925, incomprendido en su país, terminó viviendo gracias a donaciones en la ciudad de Lausana (Suiza), donde había encontrado refugio.
Murió el 2 de septiembre de 1937 de un ataque cardíaco, mientras se paseaba por un parque de Ginebra. Siguiendo su última voluntad, su corazón reposa en Olimpia. De su gigantesca obra, cada uno ha podido sacar su propia lección y los Juegos, a los que muchas veces se reduce el Olimpismo, han conocido cambios considerables desde su desaparición. "Si la reencarnación existe, tal vez me veréis volver un día para destruir algo a lo que dediqué tanta energía para construirlo", decía.
Pese a todo, su lema "ver lejos, hablar con franqueza y actuar con firmeza" sigue sonando con la misma fuerza hoy en día.
De Baillet-Latour, el sucesor de De Coubertin
El conde belga Henri de Baillet-Latour, nacido el 1º de marzo de 1876, fue un cercano colaborador de Coubertin, al que reemplazó a partir de 1925.
De Baillet-Latour entra en el COI en 1903 a sus 27 años y será miembro del mismo hasta 1942. Diplomático de carrera y miembro del Consejo Superior de Educación Física de Bélgica, es un asiduo jinete y atleta que sabe utilizar toda su infuencia para obtener la organización de los Juegos de 1920 para Amberes (Bélgica), pese a las difíciles condiciones de la postguerra.
Intentó mantener con cierto éxito el ideal olímpico, a pesar de la poca resistencia que opondría a la utilización de los Juegos de Berlín en 1936 como vehículo de propaganda del régimen nazi de Adolf Hitler.
Murió de un infarto el 6 de enero de 1942, tras habérsele anunciado la muerte de su hijo en un accidente de avión en Inglaterra. De Baillet-Latour es el único presidente muerto durante su mandato.
Edstroem resucita los Juegos
Fundador de la Federación Internacional de Atletismo Amateur (IAAF) en 1912, el sueco Sigfried Edstroem conseguirá volver a resucitar los Juegos tras la larga interrupción debida a la Segunda Guerra Mundial.
Nacido el 21 de noviembre de 1870, ocupa el cargo de vicepresidente del COI cuando muere De Baillet-Latour, al que reemplaza. Antiguo alumno de la Politécnica de Zurich, Edstroem, quien a los 20 años corría los 100m en 11 segundos, entra en el COI en 1920, tras haber sido en 1912 uno de los organizadores de los Juegos de Estocolmo.
Elegido por aclamación en 1946, en la primera sesión del COI de la postguerra, había conseguido desde un país neutral mantener el contacto entre los miembros de la institución durante la Segunda Guerra Mundial. Terminó su mandato en 1952 después de los Juegos de Helsinki, un modelo de fervor y de éxito populares. Murió en 1964.
Brundage, defensor del amateurismo
Nacido el 28 de septiembre 1887, hijo de un cantero, Avery Brundage fue el arquetipo del "self made man" estadounidense, pero será recordado sobre todo por su intransigente defensa del amateurismo.
Ingeniero civil, hizo su fortuna en el negocio immobiliario. Participó en los Juegos Olímpicos de 1912 en la prueba de pentatlón, en la cual terminó sexto. Presidente del Comité olímpico de los Estados Unidos en 1929, entró en el COI en 1936 como un ardiente defensor del amateurismo.
Elegido vicepresidente de la institución en 1945, reemplazó al sueco Sigfried Edstroem en 1952. Durante los 20 años de su controvertida presidencia, criticó con la misma dureza, en nombre de la defensa del espíritu amateur, tanto a los esquiadores del Oeste como a los atletas de los Estados del Este, al tiempo que intentó, sin éxito, evitar la evolución de los Juegos hacia el gigantismo.
Avery Brundage se hizo famoso por haber descalificado en 1972, a solamente tres días de los Juegos de Sapporo, al esquiador Karl Schranz, número uno del equipo austríaco, acusado de utilizar su fama deportiva para su propio interés financiero.
Se le recuerda también por la frase que pronunció algunos meses más tarde en Múnich durante los Juegos de 1972, al día siguiente de la masacre de 11 miembros de la delegación israelí por un comando terrorista palestino, cuando proclamó: "The Games must go on" (los Juegos deben continuar). Murió en 1975.

Lord Killanin, el primer modernizador
Lord Killanin, quinto heredero de Pierre de Coubertin, fue, entre 1972 y 1980, el primer modernizador del Comité Olímpico Internacional.
De carácter jovial y caluroso que contrastaba con el de su predecesor Avery Brundage, Lord Killanin comprendió rápidamente que el amateurismo estaba condenado a desaparecer.
Fue elegido al frente del COI justo antes de la tragedia de los Juegos de Múnich en 1972 y su mandato acabaría con el boicot de los Juegos de Moscú en 1980.
Bajo su presidencia, el COI comenzó un lento proceso de modernización. A partir de su primer año en el poder, las mujeres podían formar parte del COI, aunque las primeras no hicieron su entrada en el mismo hasta 1981.
Contrariamente a Brundage, Lord Killanin también aceptó la idea de que la regla absoluta del amateurismo ya no tenía lugar en el deporte moderno. Esta tolerancia natural fue, sin duda, el resultado de su rica experiencia en los cinco continentes.
Nacido el 30 de julio de 1914 en Londres, de madre australiana y de un padre oficial de los Irish Guards, el joven Michael Morris sería el tercer Lord Killanin a partir de 1927, a la muerte de su tío.
Productor de cine
Después de cursar estudios en Eton, en la Sorbona de París, y finalmente en Cambridge, Lord Killanin pasó a trabajar como periodista para el Daily Express y el Daily Mail, a partir de 1935, lo que le llevaría a cubrir la guerra chino-japonesa de 1937-1938. De vuelta en Europa, se ocupó de asuntos políticos y diplomáticos, y escribió crónicas para el Sunday Dispatch.
Tras haber participado en la Segunda Guerra Mundial, Lord Killanin se convirtió en productor de cine, y en 1952, se asoció con John Ford para producir "El hombre tranquilo", con John Wayne y Maureen O´Hara.
Pese a ser un gran fumador de pipa, Lord Killanin era también un gran deportista, habiendo practicado en su juventud el remo, el boxeo y el rugby.
En 1950, fue nombrado presidente del Comité Olímpico Nacional irlandés y en 1972 fue elegido presidente del COI. Miembro de esa institución desde 1952, entró en su Comité en 1967, un año antes de ser nombrado vicepresidente.
Después de la nominación de su sucesor, el español Juan Antonio Samaranch en 1980, Lord Killanin fue nombrado presidente de honor vitalicio del COI.
Casado y padre de una hija y de tres hijos, éste apasionado de la equitación y de la historia de su país tuvo la suerte de ver a uno de sus hijos convertirse en un gran entrenador de caballos.
Lord Killanin pasaría sus últimos años en Dublín, donde moriría el 25 de abril de 1999, a los 84 años de edad, víctima de la enfermedad de Alzheimer.
Samaranch, un modernizador controvertido


Juan Antonio Samaranch, séptimo presidente del COI, revolucionó la institución desde que asumió sus funciones en 1980. Pero, los cambios que impuso le valieron numerosas críticas, en particular, por la excesiva importancia otorgada a la cuestión económica, abriendo así la puerta a la corrupción de sus miembros.
El catalán fue nombrado para este puesto durante la sesión del COI organizada antes de los Juegos de Moscú en 1980 para reemplazar al irlandés Lord Killanin (1972-1980).
Nacido el 17 de julio de 1920 en Barcelona, Samaranch fue miembro del COI desde 1966. Jefe de protocolo de 1968 a 1975, y de 1979 a 1980, fue nombrado para la comisión ejecutiva en 1970. Simple miembro elegido en primer lugar, paso luego a ser miembro permanente. Antes de acceder a la presidencia fue vicepresidente del COI de 1974 a 1978.
Jugador de hockey sobre patines y de hockey sobre hierba, también practicó el fútbol e hizo breves apariciones como boxeador antes de convertirse en un dirigente de organizaciones deportivas. Presidente de la Federación Española de Patinaje, fue presidente del Comité Olímpico Español y jefe de misión de la delegación de su país en los Juegos de Invierno de Cortina d'Ampezzo (Italia) en 1956, en los Juegos de Verano de Roma en 1960 y en los de Tokio en 1964.
Samaranch fue delegado nacional de Educación física y de deportes (1966-1970) bajo la dictadura conservadora del general Franco. Miembro de la "Diputación" de Barcelona terminó siendo presidente de esa institución franquista de 1973 a 1977.
Tras la muerte de Franco, fue nombrado primer embajador de España en la Unión Soviética (1977-1980) después del reanudación de las relaciones diplomáticas entre España y la URSS.
Diplomado del Instituto superior de ciencias empresariales de Barcelona, Samaranch pasó a ser profesor de economía y consejero en el sector bancario. Presidente de la Caja de Ahorros Provincial de la Diputación de Barcelona, pasaría a ocupar desde 1987 a 1999 la presidencia de la potentísima "Caixa" de Cataluña, cuarta institución bancaria de España.
A finales de enero de 1999, en plena crisis sobre la corrupción interna del COI, que haría tambalear su poder, el catalán dimitió como presidente de la Caixa.
Casado con María Teresa Salisachs-Rowe, heredera de una gran dinastía catalana de la industria textil, Samaranch es padre de un hijo, Juan Antonio, y de una hija,María Teresa. El presidente del COI fue nombrado Marqués de Samaranch por el rey Juan Carlos I.

JACQUES ROGGE
The International Olympic Committee is the supreme authority of the Olympic Movement








PRESIDENT OF THE IOC SINCE 2001


  
Jacques Rogge is the eighth IOC President, elected on 16 July 2001 at the 112th IOC Session in Moscow.





Born on 2 May 1942 in Ghent, Belgium, Jacques Rogge is married and has two children. By profession, he is an orthopaedic surgeon and former sports medicine lecturer. In the course of his sports career, he competed in the yachting competitions (Finn class) at the Games of the Olympiad in Mexico in 1968, Munich in 1972 and Montreal in 1976, becoming world champion once, vice-champion twice and Belgian national champion sixteen times. He was also a member of the Belgian national rugby squad on ten different occasions.





Chef de mission at the Olympic Winter Games in Innsbruck and Calgary and at the Games of the Olympiad in Moscow, Los Angeles and Seoul, he subsequently served as President of the Belgian National Olympic Committee from 1988 to 1992. He became President of the European National Olympic Committees in 1989. Becoming an IOC Member in 1991 then Executive Board member in 1998, Jacques Rogge played an important role as Chairman of the Coordination Commission for the Sydney Games.






El nuevo COI
Un año después del escándalo de corrupción relativo a la atribución de los Juegos de Invierno a Salt Lake City (Estados Unidos), que contribuyó a quitarle credibilidad, el Comité Olímpico Internacional (COI) decidió en diciembre de 1999 un cambio radical en su funcionamiento.
En dos días, los 11 y 12 de diciembre, el COI votó más reformas que en todos sus 105 años de existencia. La 110ª sesión, reunida en Lausana, votó en bloque las 50 recomendaciones de la comisión COI-2000.
Entre las decisiones más importantes, que entrarán en vigor durante el año 2000, figuraban la instauración de los 70 años como edad máxima para sus miembros (frente a los 80 contemplados anteriormente) y la limitación de sus mandatos a ocho años, en vez de ser vitalicios.
Al término del mandato del español Juan Antonio Samaranch en julio de 2001, tras 21 años de "reino", el de su sucesor a la cabeza del COI no podrá superar los 12 años, con un primer periodo de ocho años y un segundo posible de cuatro.
Otras novedades: la entrada de atletas en actividad como miembros del COI y sobre todo la prohibición de las visitas a las ciudades candidatas para la organización de los Juegos. Una cuestión que había estado en el centro de todos los problemas del COI con el escándalo de corrupción de Salt Lake City.
Las reformas
Las reformas decididas por la sesión del COI de los 11 y 12 de diciembre de 1999 y que entrarán en vigor a partir del 1 de enero del año 2000 fueron las siguientes:
Composición
El COI se compone de un máximo de 115 miembros: 15 atletas en actividad (uno máximo por país), 15 presidentes de Federaciones internacionales (sin criterios de nacionalidad), 15 presidentes de Comités Nacionales Olímpicos (uno por país), 70 miembros elegidos a título individual (uno por país). Los miembros actuales conservarán sus prerrogativas, pero tendrán que someterse a una reelección por sorteo: un primer tercio en el 2007, un segundo en el 2008 y el tercero en el 2009.
Elecciones
Los miembros son elegidos para ocho años renovables. Las candidaturas pueden ser presentadas por cualquier miembro o asociación. La elección definitiva se hará según criterios precisos estudiados por una Comisión de Selección de siete personas (miembros del COI o ajenos) y sometidos al Comité Ejecutivo. La elección definitiva tendrá lugar en una Sesión del COI.
Presidencia
El presidente será elegido para un mandato de ocho años con posibilidad de una sola renovación de cuatro años.
Edad
El límite máximo de edad pasa a 70 años para todos los miembros y todas las funciones. Cuando el país de un miembro está concernido por una elección (ciudad organizadora de los Juegos o elección interna al COI), este último no podrá votar. A partir del 31 de diciembre del 2001, un miembro del COI podrá obtener el título de miembro honorario al cabo de 10 años.
Comisión Ejecutiva
Pasa de 11 a 15 miembros, entre los cuales se cuentan el presidente y cuatro vicepresidentes. El mandato será de cuatro años para los vicepresidentes y los miembros con posibilidad de reelección tras una interrupción de cuatro años.
Atletas
Diez atletas, miembros de la Comisión de los atletas, fueron incluidos como miembros del COI en diciembre de 1999. Su mandato irá hasta los Juegos de Sydney (2000) para los atletas de los deportes de verano y hasta el 2002 para los de invierno. En Sydney, ocho atletas elegidos por sus pares entrarán como miembros del COI (los cuatro con más votos para ocho años, los cuatro otros para cuatro años). Cuatro campeones representantes de los deportes de invierno serán designados en los Juegos de Salt Lake City, los dos primeros en el número de votos para ocho años, los dos segundos para cuatro.
Pasaporte
Para ser admitido en los Juegos, cada atleta tendrá que poseer un "pasaporte" médico mencionando sus antecedentes en materia de controles antidopaje.
Controles
Como organización responsable de los controles antidopaje durante los Juegos, el COI podrá realizar controles antidopaje fuera de las competiciones a partir de la acreditación de los atletas en los Juegos. Los deportes que no apliquen el Código Antidopaje del Movimiento olímpico y no sigan los procedimientos fijados por la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) no podrán figurar en el programa de los Juegos Olímpicos.
Ingresos
Los ingresos de fondos por el COI para cada período trienal deberán ser publicados indicando su origen y su utilización.
Candidaturas
El COI cambió radicalmente el procesos de aceptación de candidaturas de una ciudad por su Comité Olímpico Nacional (CON) antes de su designación oficial como ciudad candidata por la comisión ejecutiva.
Visitas
Se suprimen las visitas de los miembros del COI a las ciudades candidatas a la organización de los Juegos. Los miembros que estimen necesario visitar una ciudad candidata tendrán que pedir la autorización a la Comisión Ejecutiva.
Voto
Los miembros implicados en el proceso de selección de las ciudades candidatas no pueden votar para designar a las ciudades finalistas para la organización de los Juegos.
El nuevo funcionamiento del COI
El COI se compone de 115 miembros elegidos para un mandato de ocho años por un Comité de selección (siete miembros: tres del COI, tres exteriores y un atleta, designados para cuatro años).
Está dirigido por una comisión ejecutiva de 15 miembros que constituye un verdadero "gobierno olímpico" y a la cual pertenecen el presidente del COI y los cuatro vicepresidentes.
El presidente actual, el español Juan Antonio Samaranch, séptimo presidente de la historia de la institución y que fue elegido por primera vez en 1980, ya ha anunciado que no desea presentarse para la renovación de su mandato en el 2001. Su sucesor será elegido para ocho años, renovables por cuatro más.
La administración del COI emplea a unas 100 personas. Su director general es actualmente el abogado suizo François Carrard.
El presupuesto de funcionamiento del COI para 1998 fue de 37,2 millones de francos suizos (26 millones de dólares, 155 millones de francos). El COI se reserva un 7% de los ingresos globales de los Juegos (derechos de televisión y derechos comerciales).
La Sesión, asamblea general anual y órgano supremo constituye el "Parlamento olímpico". Vota las grandes decisiones y modifica la Carta Olímpica, considerada como la constitución del COI.
Entre las decisiones más importantes que toma la sesión figura la elección de la ciudad organizadora de los Juegos de Verano y de Invierno siete años antes de su celebración.
Los Juegos de verano del año 2000 son los vigésimocuartos de la era moderna. Además, Sydney constituye la 27ª olimpiada de la era moderna, debido al ciclo de cuatro años (una olimpiada) que se contabiliza desde 1896. Los Juegos no se celebraron en 1916, 1940 y 1944 debido a las dos guerras mundiales. En cuanto a los Juegos de Invierno, Salt Lake City acogerá su 19ª edición en el 2002.
Además, la tarea del COI consiste en defender la ética deportiva y luchar contra el dopaje y todo tipo de discriminación en el deporte.
El nuevo proceso de designación de las ciudades anfitrionas
La Sesión del Comité Olímpico Internacional (COI), reunida los 11 y 12 de diciembre de 1999 en Lausana, decidió que la designación de la ciudad organizadora de los Juegos del 2008 tendría lugar siguiendo un proceso totalmente nuevo.
La elección de la ciudad organizadora tendrá lugar en Moscú en julio del 2001.
Una primera selección, que eliminará las candidaturas consideradas como menos serias, tendrá lugar en septiembre del 2000. La comisión ejecutiva tendrá después la posibilidad de dejar de lado otras candidaturas para que solamente queden los finalistas que no podrán ser más que dos.
El proceso de designación será el siguiente:
1º de febrero del 2000
Fecha límite para las respuestas de los Comités Olímpicos Nacionales (CON) al llamamiento a candidaturas lanzado por el COI.
Febrero del 2000
Reunión con los CON de las ciudades interesadas. El COI les informó de los detalles del procesos de candidaturas.
Marzo-agosto del 2000
El COI analizó las pre-candidaturas.
Septiembre del 2000, Sydney
Aceptación de las ciudades candidatas oficiales por la comisión ejecutiva del COI.
Septiembre del 2000/Mediados de enero del 2001
Preparación de las candidaturas.
Mediados de enero del 2001
Envío de las candidaturas.
Mediados de enero/mediados de febrero del 2001
Análisis de las candidaturas. Preparación de los documentos para la comisión de evaluación del COI.
Mediados de febrero/Mediados de abril del 2001
Visita de la comisión de evaluación.
Mediados de mayo del 2001
Informe de la comisión de evaluación.
Mediados de julio (sesión del COI, Moscú)
Designación de la ciudad anfitriona por la Sesión.
Los atletas en actividad en el COI
Una de las grandes reformas en el funcionamiento del COI decidida en diciembre de 1999 fue la entrada de atletas en activo en su seno.
Los antiguos atletas como el francés Jean-Claude Killy o el ucraniano Valeri Borzov, ya estaban bien presentes entre los miembros con 29 representantes en total, de los cuales 16 eran medallistas olímpicos, pero no así los atletas en activo.
Quince de ellos entrarán a formar parte del COI, aunque su llegada será progresiva.
Para ser elegido, un atleta deberá seguir estando en activo o bien haber abandonado la competición a lo sumo en los últimos Juegos.
Diez deportistas que ya eran miembros de la comisión de los atletas fueron designados en diciembre de 1999, siete para los juegos de verano y tres para los de invierno. Sus puestos serán sometidos a una reelección en los Juegos de Sydney (2000) y de Salt Lake City (2002).
Ocho serán elegidos en Sydney y cuatro en Salt Lake City. Tres otros serán designados directamente por el COI.
Los 10 nuevos atletas miembros del COI son:
Juegos de Verano
Roland Baar (Alemania/remo), Hassiba Bulmerka (Argelia/atletismo), Serguei Bubka (Ucrania/atletismo), Charmaine Crooks (Canadá/atletismo), Robert Ctvrtlik (Estados Unidos/vóleibol), Alexandre Popov (Rusia/natación), Jan Zelezny (República checa/atletismo).
Juegos de Invierno
Manuela Di Centa (Italia/esquí de fondo), Johann Olav Koss (Noruega/patinaje de velocidad), Vladimir Smirnov (Kazajastán/esquí de fondo).
Organización
El Comité Olímpico Internacional (COI) es la autoridad máxima del Movimento Olímpico. Posee todos los derechos relativos al símbolo, la bandera, el lema, el himno y los Juegos Olímpicos.
Su misión es asegurar la promoción del Olimpismo respetando la Carta Olímpica que codifica los principales fundamentos, reglas y decretos del COI.
Su organización se articula alrededor de la Sesión, una especie de Parlamento olímpico. La Comisión ejecutiva, que es su emanación, se puede considerar por su parte como el gobierno olímpico.
La Carta Olímpica
Los principios fundamentales definidos en la Carta Olímpica son los siguientes:
- Favorecer la coordinación, la organización, así como el desarrollo del deporte y de las competiciones deportivas.
- Colaborar con las organizaciones y autoridades públicas o privadas competentes para poner el deporte al servicio de la Humanidad.
- Asegurar la celebración regular de los Juegos Olímpicos.
- Luchar contra toda forma de discriminación que pueda afectar al Movimiento Olímpico.
- Apoyar y favorecer la promoción de la ética deportiva.
- Velar por que el "fair-play" reine en todos los deportes y que la violencia sea erradicada.
- Dirigir la lucha contra el dopaje en el deporte.
- Tomar todas las precauciones para evitar la puesta en peligro de la salud de los atletas.
- Oponerse a toda forma de utilización abusiva política o comercial del deporte y de los atletas.
- Velar por que los Juegos Olímpicos se desarrollen bajo unas condiciones que tomen en cuenta de modo responsable los problemas del medio ambiente.
- Apoyar a la Academia olímpica Internacional (AOI) y otras instituciones que se ocupan de la educación olímpica.
La Sesión
La Sesión, órgano supremo del COI, es la asamblea general de los miembros del COI. Constituye una especie de "Parlamento olímpico" y se reúne al menos una vez al año. Elije a la comisión ejecutiva.
Aparte de la elección del presidente, de los vicepresidentes y de los miembros de la comisión ejecutiva, la Sesión toma también una de las decisiones más importantes para el COI: la atribución de la organización de los Juegos de Invierno o de Verano a una de las ciudades candidatas, con siete años de anterioridad.
Por regla general, la Sesión fija el programa de acción del COI y toma las decisiones relativas a las elecciones. Examina los informes redactados por los Comités de organización de los Juegos sobre el avance de las obras. Aprueba los informes de las diferentes comisiones del COI y debate sobre las demandas de las federaciones deportivas internacionales y de los Comités Olímpicos Nacionales, así como sobre el reconocimiento de nuevos Comités Olímpicos Nacionales o la retirada de ese reconocimiento.
La mayoría de las decisiones de la Sesión son tomadas sobre recomendación de la Comisión Ejecutiva. Las decisiones se toman por en votaciones por mayoría simple, exceptó las que tiene por objeto modificar las reglas de la Sesión en cuyo caso se requiere una mayoría de dos tercios. La mayoría absoluta es necesaria para todas las elecciones.
Una Sesión puede ser convocada en asamblea extraordinaria como la de los 17 y 18 de marzo de 1999 en Lausana, que decidió la exclusión de seis de sus miembros, tras el escándalo de corrupción de la designación de Salt Lake City (Estados Unidos) para la organización de los Juegos de Invierno del 2002.
La Comisión Ejecutiva
Los 115 miembros del Comité Olímpico Internacional (COI) elijen durante la Sesión a un presidente, cuatro vicepresidentes y 10 miembros que forman la Comisión Ejecutiva. Esta comisión tiene la responsabilidad suprema sobre la administración del COI y debe dar cuentas periódicamente ante sus miembros reunidos en la Sesión, que aprueba por votación sus proposiciones.
El presidente es elegido para ocho años y puede ser reelegido por períodos sucesivos de cuatro años.
Los cuatro vicepresidentes son elegidos por la Sesión por voto secreto y mayoría de votantes, para un madato de cuatro años. Solamente pueden volver a ser reelegidos como vicepresidentes después de un intervalo mínimo de cuatro años. Los 10 miembros de la comisión también son nombrados para un mandato de cuatro años y sus funciones son rotatorias.
La comisión se reune varias veces al año, fuera de las sesiones. El presidente y los vicepresidentes son miembros automáticos de todas las comisiones y subcomisiones.
La Comisión Ejecutiva debe, en especial, ratificar el orden del día de las sesiones del COI y proponer al COI los nombres recomendados para ser elegidos miembros del órgano ejecutivo. También es responsable de las finanzas del COI, nombra al administrador delegado y al secretario general, asume la responsabilidad suprema de la administración y es responsable de los archivos del COI.
La composición actual de la Comisión Ejecutiva del COI, elegida el 5 de febrero de 1998 en Nagano (Japón), es la siguiente:
Presidente: Juan Antonio Samaranch (España)
Vicepresidentes: Pal Schmitt (Hungría), Richard Pound (Canadá), Anita DeFrantz (Estados Unidos), Keba Mbaye (Senegal)
Miembros: Kevan Gosper (Australia), Thomas Bach (Alemania), Chiharu Igaya (Japón), Un Yong Kim (Corea del Sur), Marc Hodler (Suiza) y Jacques Rogge (Bélgica).
La comisión de ética
La comisión de ética del COI fue creada el 18 de marzo de 1999 durante la 108ª Sesión en la que se expulsó paralelamente a seis miembros, tras el escándalo de corrupción por la atribución de los Juegos de Invierno del 2002 a la ciudad estadounidense de Salt Lake City.
Esta comisión está compuesta por ocho miembros de los cuales tres son miembros del COI y cinco son personalidades exteriores independientes, entre ellas un atleta. Sus miembros son designados por el presidente del COI y su nominación es aprobada por la Comisión Ejecutiva.
Está encargada de definir un marco de principios éticos basados en los valores y principios defendidos en la Carta Olímpica. Además, da su opinión al COI sobre las ciudades candidatas a la organización de los Juegos.
La Comisión se encarga también de investigar las denuncias presentadas en caso de violación del código de ética y de proponer sanciones a la Comisión Ejecutiva.
Les tres miembros del COI son el juez Keba Mbaye (Senegal), presidente de la comisión, Kevan Gosper (Australia) y Chiharu Igaya (Japón).
Las cinco personalidades exteriores son: el ex senador Howard Baker (Estados Unidos), el senador y ex presidente del Consejo constitucional francés, Robert Badinter, el ex secretario general de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar (Perú), el ex presidente de la Confederación Helvética, Kurt Furgler y la atleta canadiense Charmaine Crooks, medalla de plata en los 4x400m en los Juegos de Los Ángeles de 1984.
Los Comités Olímpicos Nacionales (CON)
Para ser reconocido por el COI y pertenecer a la familia olímpica, un Comité Olímpico Nacional (CON) debe obligatoriamente incluir cinco federaciones nacionales que estén afiliadas a las federaciones internacionales cuyo deporte figura en el programa olímpico.
Los CON se encargan de representar a los atletas de sus países en los Juegos Olímpicos. Son ellos los únicos habilitados para inscribir a un atleta a los Juegos, según el código de admisión del COI.
Cada CON se encarga de organizar y de controlar la participación de su equipo en los Juegos, en particular con respecto a su equipamiento, su alojamiento, las pólizas de seguros, la vigilancia médica... El CON es igualmente responsable de la conducta de su delegación.
198 CON han sido oficialmente reconocidos por el COI.
Los CON se agrupan en cinco asociaciones continentales, ellas mismas representadas en el seno de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales (ACNO).
Las Federaciones deportivas internacionales
Las federaciones internacionales son organizaciones internacionales no gubernamentales que administran uno o varios deportes a nivel mundial, reagrupando organizaciones nacionales que administran esos mismos deportes y que son reconocidas por el COI.
Pese a conservar su independencia y su autonomía para la administración de su deporte, cada federación deportiva internacional debe, para ser reconocida por el COI, tener unos estatutos, una prácticas y unas actividades conformes a la Carta olímpica. Deben además establecer criterios de admisión para las competiciones de los Juegos Olímpicos.
Las federaciones internacionales pueden también formular proposiciones al COI y dar su opinión sobre las candidaturas a la organización de los Juegos. Las federaciones internacionales reconocidas cuyos deportes aparecen en el programa olímpico (verano o invierno) se benefician del estatuto de Federaciones Olímpicas Internacionales. Como tales, participan en las reuniones anuales de la Comisión Ejecutiva del COI.
35 federaciones internacionales son actualmente reconocidas por el COI, tanto en deportes de Verano como de Invierno.
Los Comités de Organización de los Juegos
La organización de los Juegos es confiada por el COI al Comité Olímpico Nacional (CON) del país de la ciudad elegida como sede de los Juegos y a la ciudad misma. El CON crea con ese fin un Comité de Organización (COJO) que, desde el momento de su constitución, informa directamente al COI, del cual también recibe instrucciones.
En el ente ejecutivo del COJO deben figurar el o los miembros del COI en el país, el presidente y el secretario del CON y, como mínimo, un representante de la ciudad que acoge los Juegos. También pueden figurar en él representantes de diferentes autoridades públicas, así como otras personalidades.
Un COJO tiene necesariamente como responsabilidad la designación o la construcción de las instalaciones necesarias para el buen desarrollo de los Juegos con la ayuda de las federaciones internacionales.
Sin embargo, es el COI el que, desde 1987, tiene la responsabilidad de enviar las invitaciones para los Juegos a todos los Comités Olímpicos Nacionales.






La llama olímpica

La llama olímpica hizo su aparición con ocasión de los Juegos Olímpicos de verano de 1936 en Berlín. La idea era trasladar una antorcha encendida en Olimpia hasta la ciudad organizadora de los Juegos por medio de una serie de relevos. En 1936, la antorcha, que solamente era una barra metálica, fue transportada por más de 3.300 relevos, que recorrieron una distancia de 626 kilómetros en 12 días.
Para los Juegos de Sydney, la distancia recorrida por la llama será la más larga de la historia olímpica con 60.625 kilómetros, de los cuales una gran parte en avión.
Año
Ciudad
Relevos
Kilómetros
Días
1936
Berlín
3.331
626
12
1948
Londres
1.416
3.365
12
1952
Helsinki
3.372
7.870
25
1956
Melbourne
3.181
20.470
21
1960
Roma
1.529
2.750
13
1964
Tokio 1
01.839
26.065
20
1968
México
2.778
13.620
50
1972
Múnich
6.000
5.532
29
1976
Montreal
1.214
775
5
1980
Moscú
5.000
4.915
31
1984
Los Ángeles
3.636
15.000
84
1988
Seúl
20.899
15.250
26
1992
Barcelona
10.448
6.307
50
1996
Atlanta
12.500
24.135
84
2000
Sydney
12.200
60.625
120





Los Juegos de la Olimpiada
Los Juegos Olímpicos reúnen cada cuatro años en una competición a los atletas del mundo entero sin ninguna discriminación de carácter racial, político o religioso.
Los Juegos Olímpicos se componen de los Juegos de la Olimpiada y de los Juegos de Invierno. Unos y otros tienen lugar cada cuatro años. El término "Olimpiada" designa un período de cuatro años consecutivos que comienza con los Juegos de la Olimpiada y termina con la apertura de los Juegos de la Olimpiada siguiente. Las Olimpiadas se cuentan a partir de los primeros Juegos de la era moderna, celebrados en Atenas en 1896.
Los primeros Juegos de invierno se celebraron en 1924 en Chamonix. A partir de esa fecha, han sido numerados a cada vez que se han celebrado, pero el COI decidió alternar Juegos de Verano y de Invierno cada dos años a partir de 1994. Ese año, los Juegos de Invierno tuvieron lugar dos años después de los XVI Juegos de Invierno. Los Juegos de Verano del año 2000 en Sydney se celebran dos años antes de los Juegos de Invierno previstos para el 2002 en Salt Lake City (Estados Unidos).
El Tribunal Arbitral del Deporte (TAS)
El Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) es una institución autónoma de arbitraje, creada por iniciativa del COI, para permitir a las organizaciones deportivas, a los deportistas y a las personas asociadas encontrar soluciones a sus conflictos sin tener que pasar por los tribunales normales. El derecho procesal en vigor es particularmente simple y poco costoso.
El TAS es competente para litigios de carácter privado originados en la práctica del deporte (traspasos, dopaje...).
Learn more about Olympic Solidarity A fin de garantizar aún mejor los derechos de cada parte ante el TAS, en junio de 1993 se decidió crear un "Consejo Supremo de Arbitraje Internacional del Deporte" que permite al TAS tener una autonomía total con respecto al COI. Este consejo reúne a unos 20 juristas de alto nivel: cuatro designados por el COI, cuatro por las federaciones internacionales, cuatro por los Comités olímpicos nacionales, cuatro por los atletas y cuatro cooptados por el Consejo Supremo mismo.
La Solidaridad Olímpica
Los ingresos que deben ser repartidos entre los Comités Olímpicos Nacionales (CON) constituyen el fondo de Solidaridad Olímpica. Este fondo se destina a todos los CON reconocidos por el COI y permite pagar programas de formación y de asistencia técnica en particular para:
- La formación de administradores deportivos
- La difusión, el desarrollo y el conocimiento de las técnicas deportivas
- La propagación de los ideales olímpicos y de su filosofía del fair-play
- La colaboración con todas las federaciones, organizaciones y asociaciones ligadas al deporte y, en particular, a la medicina deportiva.
La Solidaridad depende de la Comisión de la Solidaridad Olímpica cuyo director es actualmente Anselmo López.
Los congresos olímpicos
En principio, el COI debe organizar un congreso olímpico cada ocho años. El congreso, presidido por el presidente del COI, tiene un carácter puramente consultativo.
El congreso reúne a los cuatro componentes del Movimiento Olímpico: el Comité Olímpico Internacional (COI) y delegados de los Comités Olímpicos Nacionales (CON), de las federaciones internacionales y de los Comités de organización de los Juegos. También pueden participar otras personalidades invitadas por el COI.
El primer congreso olímpico fue organizado del 16 al 24 de junio de 1894 en la Sorbona de París por la Unión de sociedades francesas de deportes atléticos, para examinar la cuestión del amateurismo y la unificación de los reglamentos deportivos. En esa ocasión, el barón Pierre de Coubertin proclamó el restablecimiento de los Juegos Olímpicos.
El último congreso, el 12º de la historia del COI, tuvo lugar en el palacio de congresos del CNIT de La Defense en París del 30 de agosto al 3 de septiembre 1994 con ocasión del centenario del Comité Olímpico Internacional.
Año
Ciudad
Temas



1894
París
Restablecimiento de los Juegos Olímpicos
1897
Le Havre
Higiene y pedagogía deportiva
1905
Bruselas
Técnica de los ejercicios físicos
1906
París
Artes, literatura y deportes
1913
Lausana
Psicología deportiva
1914
París
Reglamentos olímpicos
1921
Lausana
Reglamentos olímpicos
1925
Praga
Reglamentos olímpicos
1930
Berlín
Reglamentos olímpicos
1973
Varna
El Movimiento Olímpico y su futuro
1981
Baden-Baden
El futuro de los Juegos Olímpicos


La cooperación internacional


El Movimento Olímpico del futuro
1994
París
El aporte del Movimiento Olímpico a la sociedad


moderna


El atleta contemporáneo


El deporte en su contexto social


El deporte y los medios de comunicación de masas

El protocolo olímpico
- Símbolo olímpico: se constituye de cinco anillos entrelazados, azul, amarillo, negro, verde y rojo. El anillo azul es el que se encuentra más cerca del mástil.
- Bandera olímpica: su fondo es blanco sin borde y lleva en su centro el símbolo olímpico (los cinco anillos). Su creador fue el barón Pierre de Coubertin en 1914.
- El lema olímpico: "Citius, Altius, Fortius" (Más lejos, más alto, más fuerte), fue utilizado por primera vez por un dominicano, el padre Didon, amigo del barón de Coubertin. El símbolo, el lema y la bandera son propiedad exclusiva del COI y no pueden ser utilizados sin su autorización escrita.
- Himno olímpico: fue compuesto por le griego Spirou Samara en 1896 con ocasión de los primeros Juegos de la era moderna en Atenas. Las palabras son de Costis Palamas. El himno fue aprobado oficialmente por el COI durante su sesión de Tokio en 1958.
- Llama olímpica: se enciende en Olimpia (Grecia), bajo la supervisión del COI.
Los dioses del estadio
Numerosas son las grandes figuras que han marcado la historia de los Juegos Olímpicos desde su renacimiento en 1896, aunque los nombres que han marcado la memoria universal y forman parte del patrimonio deportivo mundial son muchos menos. Esos a los que se llama los dioses o los gigantes del estadio...
Nurmi entra en la leyenda
En cuanto al legendario finlandés Paavo Nurmi, consiguió una hazaña que solamente Carl Lewis, otro "dios de los dioses", comparte con él: logró nueve medallas de oro en atletismo.
Nurmi alcanzó su mayor gloria en 1924 en París, donde ganó los 1.500m sin ni siquiera dignarse mirar atrás a sus adversarios. Nurmi volvió a salir tres cuartos de hora después de los vestuarios para correr y ganar los 10.000m y, tres días más tarde, se impuso en el campo a través bajo un sol terrible (45 grados).
A Johnny Weissmuller, la gloria olímpica le permitió realizar una reconversión aún más gloriosa al cine donde interpretó el papel del famoso "Tarzán". Triple campeón olímpico en 1924 (100m, 400m y 4x200m), conservó sus títulos de 100m y de los relevos cuatro años más tarde. Dios de las piscinas, se volvió hacia el cine y se convirtió en "Tarzán, el rey de la Jungla".
Owens hace historia




La estadounidense Mildred Didriksen fue un ángel más que una diosa. Sus 18 años, sus cabellos cortos y su fina silueta (1,60m de altura y 50kg de peso) le daban la apariencia de una niña cuando participó en los Juegos de Los Ángeles en 1932. De ahí su apodo de "Babe" (pequeña niña).
Sin embargo, eso no le impidió ganar los 80m vallas y la prueba de lanzamiento de jabalina, además de terminar segunda en salto de altura, mejorando dos récords del mundo. Cuando se retiró del atletismo en 1940, había participado en 600 pruebas y sólo había sido batida en dos ocasiones.
James Cleveland Owens, "Jesse" (J.C.: las iniciales de su doble nombre pronunciadas en inglés), fue un Dios entre los Dioses. Era negro y por lo tanto formaba parte de esos "auxiliares estadounidenses" tan despreciados por el canciller nazi Adolf Hitler. En los Juegos de Berlín de 1936, llevó a cabo una hazaña histórica al ganar los 100m, el salto de longitud, los 200m y la prueba de relevos 4x100m, poniendo en rídiculo a la propaganda nazi.

El "dolor" de Zatopek
 








Fanny Blankers-Koen se izó al rango de Diosa en los Juegos de Londres en 1948. Pese a su edad (30 años) y su estatuto de ama de casa con dos hijos, la "Holandesa voladora" ganó el 100m, 200m, 80m vallas y 4x100m. Habría podido ganar el salto de altura y el de longitud, concursos en los que poseía el récord del mundo si el reglamento no hubiera fijado un número máximo de pruebas para cada atleta.
Emil Zatopek, por su parte, no daba la apariencia de volar. Sufría en el estadio, haciendo muecas de dolor a cada zancada. Helsinki en 1952 fue el apogeo de su carrera. Apodado "la locomotora checa", consiguió la hazaña única en la historia del atletismo de ganar en este orden los títulos olímpicos del 10.000m, 5000m y del maratón, prueba en la cual participaba por primera vez y sobre la cual admitió que le había "aburrido un poco".
La gracia que le faltaba a Zatopek, el etíope Abebe Bikila la tenía en gran cantidad. Este total desconocido gana el maratón de Roma en 1960 con los pies descalzos. Primer campeón olímpico de África negra, Bikila será también cuatro años más tarde en Tokio el primer maratoniano en conservar revalidar su título.
El salto de Beamon


 







El velocista estadounidense Bob Hayes, fuerte como un bisonte, pasó como un tornado por los Juegos de Tokio de 1964, los primeros organizados en Asia. Ganó los 100m con 2m de ventaja, mientras que en la prueba de relevos 4x100m, marcó un tiempo de 8.7... En esos mismos Juegos, el gigante holandés Anton Geesink dio una lección a los judocas japoneses privándoles del título olímpico en la categoría libre de peso y provocando un luto nacional en el país del Sol Naciente.
También en Tokio, la australiana Dawn Fraser saltó a la fama al ganar a los 27 años su tercer título de los 100m estilo libre. Imbatida en esta distancia durante nueve años y primera mujer que marcó un tiempo por debajo del minuto, esta sólida hija de un descargador de muelles de Sydney había sufrido una tragedia pocos meses antes. En un accidente de coche, su madre había encontrado la muerte y la nadadora, que conducía, había tenido que llevar una minerva durante varios meses sin poder entrenarse.
Pero, como olvidar en 1968 la hazaña de Bob Beamon que, con su salto irreal de 8,90m en longitud, mejorando en 55cm el precedente récord del mundo, entró para siempre en la leyenda olímpica. Las imágenes del estadounidense de rodillas sobre la pista después de su fabuloso salto darían la vuelta al mundo. La hazaña parece aún mayor hoy en día tras haber tenido que esperar al año 1991 para que su récord fuera batido por su compatriota Mike Powell (8,95m).
Dos días después de Beamon, su compatriota Dick Fosbury efectuaba su entrada en el panteón de los "Dioses del estadio". Más que por el resultado (2,24 m), el nombre de Fosbury sería recordado por el revolucionario avance que aportó a su disciplina. Sustituyó el rodillo ventral por un salto revolucionario de espaldas a la barra: el "Fosbury flop". Todavía hoy sigue siendo el único atleta que ha dado un nombre a una técnica.
"King Carl" en el Panteón olímpico
 





En 10 días, el estadounidense Mark Spitz realizó algo nunca visto. En la piscina olímpica de Múnich, en 1972, ganó siete medallas de oro obteniendo otros tantos récords del mundo.
Nadie olvidará tampoco la actuación de Nadia Comaneci en los Juegos de Montreal de 1976. Con la pequeña hada rumana, la gimnasia se convirtió en un hechizo, con el que Nadia logro siete notas de 10 en las barras asimétricas y en la barra de equilibrio.
En un deporte mucho más rudo, figura el cubano Teofilo Stevenson. En Moscú, en 1980, el boxeador ganó su tercer título de los pesados y podría haber ganado un cuarto título cuatro años después de no haber sido por el boicot a los Juegos de los Ángeles por parte de su país.
El último Dios del estadio y leyenda viva antes de los Juegos de Sydney es Carl Lewis, que logró nueve medallas de oro en los Juegos en cuatro disciplinas (salto de longitud, 100m, 200m y relevos 4x100m). "King Carl" figurará en la historia del atletismo como el primero y por ahora único deportista en haber igualado a la gesta de Jesse Owens ganando cuatro medallas de oro en 1984 en Los Ángeles en las mismas pruebas que su ilustre compatriota en 1936.
Además, la novena medalla de oro de Lewis en Atlanta en 1996 (en salto de longitud) le permitió igualar en el Panteón olímpico a tres prestigiosos campeones que habían conseguido el mismo número de títulos antes que él: el finlandés Paavo Nurmi (9 títulos entre 1920 y 1928), la gimnasta soviética Larissa Latynina (entre 1956 y 1964) y el nadador estadounidense Mark Spitz (entre 1968 y 1972).
Spiridon, el primero
El pastor griego Spiridon Louys se convirtió en el primer héroe de los Juegos modernos ganando el primer maratón olímpico en 1896, pero, al igual que el estadounidense Ray Ewry, es casi un desconocido.
Apodado el "hombre de goma", Ewry logró un palmarés olímpico fenomenal (8 medallas de oro entre 1900 y 1908) en tres disciplinas desaparecidas: salto de altura, de longitud y triple salto sin impulso... Algo bastante impresionante cuando se sabe que a los 12 años fue víctima de la polio y no recobró el uso de sus miembros hasta cinco años más tarde.
Otra figura que marcó la historia de los Juegos fue el indio Jim Thorpe, apodado "Sendero luminoso". Vencedor del decatlón y del pentatlón en 1912 en Estocolmo, representaba al atleta polivalente perfecto. Lamentablemente, su imagen fue dañada por unos pocos dólares que recibió poco antes de los Juegos. Acusado de profesionalismo, fue suspendido de por vida y su nombre fue borrado de las tablas. El COI lo rehabilitaría en 1981.
La corrupción causa un seísmo en el COI
A menudo enfrentado a situaciones difíciles en el pasado (atentados, boicots o dopaje), el Comité internacional olímpico atravesó entre diciembre de 1998 y marzo de 1999 una de las crisis más graves de su historia.
Todo comenzó en noviembre de 1998 con la publicación por un diario de Salt Lake City de una carta que demostraba que el Comité Organizador de los Juegos de Invierno del 2002 había financiado los estudios de una hija de un miembro del COI, el camerunés René Essomba, muerto en agosto de 1998.
Sin embargo, el asunto entró en una dimensión muy diferente tras las acusaciones sobre corrupción lanzadas por el suizo Marc Hodler el 12 de diciembre de 1998 en la sede del máximo órgano olímpico en Lausana. Hodler afirmó en esa ocasión que unos cuantos miembros del COI podían "ser comprados". La revelación hizo que el Movimiento Olímpico se estremeciera.
A partir de entonces, las revelaciones se sucedieron una tras otra, no solamente sobre los Juegos de Salt Lake City, sino también sobre los de Sydney e, incluso, los de Nagano.
Con la expulsión de seis de los miembros más afectados por el escándalo de corrupción sobre la atribución de los Juegos de Invierno del 2002 a Salt Lake City, el presidente Juan Antonio Samaranch consiguió evitar el naufragio de su institución.
El presidente del COI, aunque debilitado por las numerosas críticas recibidas, consiguió, no obstante, reafirmar su autoridad sobre los miembros del máximo órgano directivo olímpico con un verdadero plebiscito que arrojaría un resultado de 86 votos a favor, dos en contra, una abstención y uno nulo en votación secreta, que tuvo lugar el 17 de marzo en Lausana durante una Sesión extraordinaria del COI.
Previamente, ya habían dimitido cuatro miembros acusados de corrupción: Bashir Mohamed Attarabulsi (Libia), Pirjo Haggman (Finlandia, foto), Charles Nderitu Mukora (Kenia) y David Sikhulumi Sibandze (Swazilandia).
Al igual que esos cuatro, los seis miembros excluidos por la Sesión del COI habían percibido reembolsos excesivos de gastos, habían utilizado su infuencia para obtener ventajas para terceros y también habían aceptado viajes y regalos de un valor superior a los 150 dólares tolerados por el COI.
Al mismo tiempo, la Sesión votó unas 10 advertencias o amonestaciones contra otros miembros y aprobó unánimemente una serie de medidas destinadas a modernizar y aportar una mayor transparencia al COI.
Pasada la crisis, Samaranch reiteró su determinación de permanecer a la cabeza de la institución olímpica hasta el final de su mandato en septiembre del 2001.
En diciembre de 1999, Samaranch hizo votar por el COI una serie de reformas destinadas a sanear y renovar el Movimiento Olímpico, modificando en particular el modo de designación de las ciudades anfitrionas de los Juegos.
Samaranch debilitado
Debilitado por el escándalo de Salt Lake City, el presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, un partidario del compromiso más que de la confrontación, decidió someterse al voto de sus pares a mediados del mes de marzo para saber si debía terminar su mandato en el 2001 o dimitir, tal como pedían muchas voces exteriores al Movimiento Olímpico.
Los adversarios de Samaranch lo acusaban especialmente de haber puesto al COI bajo la tutela de las grandes multinacionales y de las televisiones. Sin embargo, para él, el dinero pagado por éstas últimas al máximo órgano olímpico es la garantía de su independencia y de su supervivencia.
Interlocutor privilegiado de grandes hombres de Estado y de personalidades del mundo de la economía, Samaranch recibió en aquellos difíciles momentos el apoyo explícito de hombres como el presidente de FIAT, Giovanni Agnelli, o el ex secretario de Estado estadounidense Henry Kissinger. En secreto, decidió no abandonar su puesto, estimando que los que reclamaban su dimisión lo hacían muchas veces por no haber figurado entre los 80 miembros -de 115- a los que había permitido entrar en el COI desde su elección a principios de los años 80.
Plebiscito
"Se trata muchas veces de los mismos que me reprochan mi franquismo", aseguró el presidente del COI. "Pero, eso no es asunto suyo. Es un asunto de los españoles y ellos me han perdonado", añade.
Juan Antonio Samaranch se beneficiaría de un verdadero prebiscito celebrado durante la Sesión extraordinaria del COI de los 17 y 18 de marzo de 1999 en Lausana, en el que los 89 miembros del COI presentes le renovaron su confianza por 86 votos a favor, 2 en contra y uno en blanco. Inmediatamente propuso la creación de un grupo de reflexión encargado de modificar las estructuras y el funcionamiento del COI para evitar nuevos escándalos. Más tarde seguirían varias sanciones para los miembros corruptos.
Pese a todo ello, Samaranch fue vivamente criticado y atacado personalmente por los representantes estadounidenses cuando declaró como testigo ante una subcomisión de la Cámara de Representantes encargada de investigar la atribución de los Juegos a Salt Lake City (2002) y Atlanta (1996). Algo nunca visto en la historia del Olimpismo.
Las sanciones
Los seis miembros excluidos por la Sesión extraordinaria de marzo de 1999 y las otras sanciones (mayoría de 2/3 necesaria para la exclusión, 90 votantes) fueron los siguientes:
LOS EXCLUIDOS Augustin Arroyo (Ecuador)
A favor: 72 - En contra: 16 - Abstenciones: 1 - Nulos: 1.
Abogado, hombre de negocios e industrial, embajador de Ecuador en Gran-Bretaña (1977-79). Presidente del Comité Olímpico Nacional ecuatoriano (1964-68) y miembro del COI desde 1968.
Acusaciones en su contra: se benefició de varios cheques por un total de 33.000 dólares y varios regalos importantes entre los cuales un perro de caza, un golden retriever.
General Zein Abdin Gadir (Sudán)
A favor: 86 - En contra: 4.
Creador del primer regimiento de paracaidistas de Sudán, ministro de Juventud, Deportes y Asuntos Sociales (1974-80). Presidente del Comité Olímpico Nacional sudanés (1980-87). Miembro del COI de 1983 a 1987 y desde 1990.
Acusaciones en su contra: percibió unos 25.000 dólares ingresados en una cuenta personal.
Jean-Claude Ganga (Congo)
A favor: 88 - En contra: 2.
Ministro de Turismo, Deporte y Ocio desde 1985. Presidente del Comité Olímpico Nacional Congolés desde 1989. Miembro del COI desde 1986.
Acusaciones en su contra: Se le pagaron 250.000 dólares a él y a su familia, entre los que se incluían unos 115.000 en gastos de viaje desde 1990 y un pago líquido de 70.010 dólares.
Lamine Keita (Mali)
A favor: 72 - En contra: 16 - Nulo: 1.
Ministro de Desarrollo industrial y de Turismo, también fue embajador. Presidente del Comité Olímpico Nacional maliano, ex presidente de la Federación Internacional de Baloncesto (FIBA). Miembro del COI desde 1977.
Acusaciones en su contra: recibió 97.000 dólares para financiar los estudios de su hijo en Estados Unidos.
Sergio Santander (Chile)
A favor: 76 - En contra: 12 - 88 votantes.
Presidente del Comité Olímpico Nacional chileno desde 1988. Miembro del COI desde 1992.
Acusaciones en su contra: Recibió 20.050 dólares para financiar su campaña a la alcaldía de Santiago.
Paul Wallwork (Samoa occidental)
A favor: 67 - En contra: 19 - Nulos: 2 - 88 votantes
Presidente del Comité Olímpico Nacional de Samoa Occidental y de la Federación Deportiva Amateur Nacional (1981-97). Entrenador y seleccionador de la Asociación de Halterofilia desde 1996. Miembro del COI desde 1987.
Acusaciones en su contra: La ciudad de Salt Lake City le financió varios viajes en compañía de su esposa y un préstamo no reembolsado por valor total de 100.000 dólares.
OTRAS SANCIONES Amonestación
Anton Geesink (Holanda)
Advertencia severa
Kim Un-Yong (Corea del Sur), Phil Coles (Australia)
Advertencia seria
Vitaly Smirnov (Rusia), Louis Guirandou (Costa de Marfil), Shagdarjag Magvan (Mongolia), Anani Matthia (Togo), Mohamed Zerguini (Argelia)
Advertencia
Willi Kaltschmitt (Guatemala), Austin Sealy (Barbados)
Libres de culpa
Henry Adefope (Nigeria), Ashwini Kumar (India), Ram Ruhee (Isla Mauricio)
Renunciaron
Bashir Attarabulsi (Libia), Pirjo Häggman (Finlandia), Charles Mukora (Kenia), David Sibandze (Suazilandia).
Marc Hodler tira de la manta
Marc Hodler, un abogado suizo de 80 años, que dirigió la Federación Internacional de Esquí (FIS) durante medio siglo, tiró de la manta que cubría la corrupción en el Comité Olímpico Internacional (COI) y, en especial, puso al descubierto la que afectó al proceso de atribución de los Juegos de Invierno del 2002 a Salt Lake City.
El 12 de diciembre de 1998, en los pasillos del castillo de Vidy, la sede del COI en Lausana, Marc Hodler puso fin al silencio que reinaba en la centenaria institución. "Yo sabía que varios miembros se dejaban influenciar, pero no sabía que había tantos", afirmó delante de numerosos periodistas sorprendidos. "Entre un cinco y un siete por ciento de los delegados del COI son culpables", añadió Hodler, uno de los miembros más antiguos del COI.
Estas dos frases resonaron como un trueno y provocaron un escándalo sin precedentes, que llevaría a la expulsión de seis miembros del COI el 17 de marzo de 1999 y advertencias a una decena. Algo nunca visto en el Movimiento Olímpico.
Hodler había dimitido de su puesto de presidente de la FIS en 1998, tras la atribución de los campeonatos del mundo de esquí de 1997 a la estación italiana de Sestrieres (propiedad de Gianni Agnelli, presidente de FIAT) que tenía en su contra a la estación suiza de Saint-Moritz.
En el pasado, Hodler ya había lanzado advertencias acerca de las prácticas ilícitas de ciertos dirigentes y en 1986 logró que las visitas de los miembros del COI a las ciudades candidatas se limitaran a tres días y que no pudieran recibir regalos valorados en más de 150 dólares.
Nombrado miembro del Comité alpino de la FIS en 1946, Marc Hodler alcanzó la presidencia de la FIS en 1951. Sería el máximo dirigente del "circo blanco" durante 47 años, todo un récord en el deporte mundial. El suizo Gian Franco Kasper lo reemplazó el 22 de mayo de 1998.
Hodler ha conocido a todos los grandes campeones de esquí de la postguerra como los italianos Zeno Colo y Alberto Tomba, el francés Jean-Claude Killy, el sueco Ingemar Stenmark y los austríacos Hermann Maier, Toni Sailer y Karl Schranz.
A causa de este último, Marc Hodler casi fue expulsado del COI en 1972 tras enfrentarse con el presidente de la época, el estadounidense Avery Brundage. Hodler defendía a los esquiadores, y a Schranz en particular, acusados de profesionalismo. Hodler pudo permanecer en el COI gracias a que la Comisión Ejecutiva no siguió la recomendación de su presidente.
Exclusiones y dimisiones en el COI
Desde la creación del COI en 1894 hasta el 17 de marzo de 1999 y la exclusión de seis de sus miembros en el marco del escándalo de corrupción ligado a los Juegos de invierno de Salt Lake City en el 2002, 18 miembros han sido excluidos por la institución olímpica.
La mayoría, sin embargo, lo fueron por no asistir a las Sesiones de la organización, mientras que otros prefirieron dimitir antes que ser sancionados por motivos más graves.
La lista es la siguiente:
1907
José Benjamín Zubiaur (Argentina). Miembro fundador del COI en 1894, quien fue excluido por no haber participado a ninguna de las nueve Sesiones organizadas durante su pertenencia al COI.
1910
Manuel Quintana Jr (Argentina). Hijo del antiguo presidente de la república de Argentina, entró en el COI en 1907. En la sesión de Luxemburgo de 1910 fue excluido por 16 votos a favor y uno en contra por "no haber nunca asisitido a ninguna Sesión y haber utilizado su posición de miembro del COI con fines de publicidad personal durante los Juegos de Londres de 1908".
1936
Ernest Lee Jahncke (Estados Unidos). Entró en en 1927 en el COI, del que fue excluido durante durante la Sesión de Berlín por haber propuesto a partir de 1935 que la selección estadounidense boicoteara los Juegos de Berlín y por haber asistido a una sola Sesión de las nueve organizadas durante su pertenencia al máximo órgano olímpico. Su sustituto sería Avery Brundage, futuro presidente del COI.
1938
Matte Gormaz (Chile). Entró en el COI en 1923 y fue excluido en 1937, tras haber pedido asilo y vivido fuera de su país de 1933 a 1937. Reintegrado algunos meses más tarde, volvería a ser excluido en 1938 debido a sus repetidas ausencias en las Sesiones.
1948
Nicolas Hurthy (Hungría). Entró en 1939 en el COI, del que fue excluido por colaboración con la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
1950
General Giorgio Vaccaro (Italia). Entró en el COI en 1939. General fascista y presidente de la Federación Italiana de Fútbol, se exilió a Argentina en 1945. Sería excluido solamente cinco años más tarde, justo antes de su muerte.
1952
Conde Fernando Suárez de Vallejano (España). Entró en el COI en 1931 y fue excluido 21 años más tarde por haber estado ausente en 17 de las 18 Sesiones organizadas tras su ingreso en el COI.
Enrique Barboza Baeza (Chile). Entró en el COI en 1948 y fue expulsado en 1952 por no haber asistido a cuatro sesiones seguidas durante su corta pertenencia al máximo órgano olímpico.
Rachid Saffet Atabinen (Turquía). Ingresó en 1933 en el COI, del que fue expulsado en 1952 por haber faltado a 13 de las 15 sesiones organizadas desde su entrada en el COI.
General Miguel Ydígoras Fuentes (Guatemala). Entró en el COI en 1948 y fue excluido en 1952 tras su ausencia en tres sesiones seguidas.
1962
Saul Cristavao Ferreira Pires (Portugal). Ingresó en 1948 en el COI, del que fue excluido en 1962 por haberse hecho pagar sus gastos de hotel y de estancia, así como los de su familia, por los organizadores de los Juegos de Roma de 1960.
1964
El príncipe Alberto de Bélgica (Bélgica) entró en el COI en 1958 y fue excluido en 1964 por no haber asistido a tres sesiones seguidas sin haber presentado excusas. Fue sustituido por el príncipe Alberto de Merode.
1999
Agustín Arroyo (Ecuador), Sergio Santander Fantini (Chile), Zein El-Abdin Gadir (Sudán), Jean-Claude Ganga (Congo), Lamine Keita (Mali) y Seiuli Paul Wallwork (Samoa Occidental) fueron expulsados por su implicación en el escándalo de corrupción en la atribución de los Juegos de Invierno del 2002 a la ciudad estadounidense de Salt Lake City.
Dimisiones 1991
Robert Helmick (Estados Unidos), presidente del Comité Olímpico de los Estados Unidos (USOC) y ex presidente de la Federación Internacional de Natación (FINA), se vio forzado a dimitir del USOC y después del COI (del cual era miembro desde 1985), tras ser acusado de haber recibido dinero como consultor de varias empresas que tenían relaicones con las instituciones olímpicas.
1999
Bashir Attarabulsi (Libia), Pirjo Häggman (Finlandia), Charles Mukora (Kenia), David Sibandze (Suazilandia) dimitieron en relación con el escándalo de corrupción que afectó al proceso de atribución de los Juegos de Invierno del 2002 en Salt Lake City.
La cronología del escándalo
El escándalo de corrupción en la atribución de los Juegos Olímpicos de Invierno del 2002 a la ciudad estadounidense de Salt Lake City llevó a la exclusión de seis miembros del Comité Olímpico Internacional y a sanciones contra otros dirigentes.
Noviembre de 1998
Un diario de Salt Lake City reveló que el Comité organizador había financiado los estudios de una hija de un miembro del COI.
1º de diciembre de 1998
La commisión jurídica del COI abrió una expediente y recomendó la creación de una comisión especial de investigación.
11 de diciembre de 1998
El presidente del COI, Juan Antonio Samaranch (España), pidió una investigación, tras las acusaciones formuladas por Marc Hodler (Suiza), miembro de la Comisión Ejecutiva, contra Salt Lake City (2002), Atlanta (1996), Nagano (Invierno 1998) y Sydney (2000). Esta investigación fue confiada a Dick Pound (Canadá).
19 de enero
Primera renuncia de un miembro del COI, la finlandesa Pirjo Haeggman, quien alegó un total desconocimiento de lo ocurrido.
22 de enero
Segunda renuncia de un miembro del COI, el libio Bashir Mohamed Attarabulsi.
23 de enero
La comisión Pound entregó su informe al COI, que confirmó los Juegos de Sydney.
24 de enero
La Comisión Ejecutiva del Comité Olímpico Internacional (COI) recomendó la expulsión de seis de sus miembros acusados de corrupción ligada a la campaña de Salt Lake City.
Se trataba de cuatro africanos, Jean Claude Ganga (Congo), Lamine Keita (Malí) Zein Abdin Gadir (Sudán) y Charles Mukora (Kenia) y dos sudamericanos, Sergio Santander (Chile) y Agustín Arroyo (Ecuador), mientras que David Sibandze (Swazilandia) presentó su dimisión a última hora.
Samaranch afirmó que deseaba permanecer a la cabeza del COI hasta el final de su mandato en el 2001 y confirmó que los Juegos del 2000 y del 2002 tendrían lugar en Sydney (verano) y Salt Lake City (invierno).
26 enero
El congolés Jean-Claude Ganga anunció que se defendería y acusó implicitamente al canadiense Richard Pound de utilizar el escándalo para poder apropiarse de la presidencia del COI.
27 enero
El keniano Charles Mukora anunció su dimisión, aunque defendiendo al mismo tiempo su inocencia.
2 febrero
El libio Bachir Mohammad Attaraboulsi, que ya había presentado su dimisión al COI, afirmó que no había recibido ningún soborno aunque sí admitió haber aceptado una beca escolar para su hijo.
11 de febrero
El empresario mormón Mitt Romney, de 51 años, fue designado presidente del Comité de Organización de los Juegos de Salt Lake City, en vez de Frank Joklik.
12 de marzo
Phil Coles anunció su dimisión del Comité Olímpico Australiano.
La comisión de investigación dirigida por Dick Pound publicó sus recomendaciones: seis miembros fueron excluidos, nueve amonestados y tres declarados libres de culpa. Estas sanciones se añadieron a las cuatro dimisiones anteriores.
17 de marzo
El presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, obtuvo un voto de confianza de la asamblea extraordinaria del Comité Olímpico Internacional. Los miembros del COI le renovaron su confianza por 86 votos a favor, dos en contra, uno en blanco y una abstención.
A las 14h49 locales, el COI anunció oficialmente la expulsión definitiva de los seis miembros acusados de corrupción en el escándalo de Salt Lake City. Se trataba del ecuatoriano Agustín Arroyo, del chileno Sergio Santander, el sudanés Zein Abdin Gadir, el congolés Jean-Claude Ganga, del maliano Lamine Keita y el samoano Paul Wallwork. Varios miembros más recibieron sanciones menos imortantes. El escrutinio se realizó con voto secreto y caso por caso. Participaron 90 votantes y se requería una mayoría de dos tercios para que las sanciones fueran efectivas.
19 de marzo
La ex mujer de Phil Coles, miembro australiano del COI, envió un fax al COI confirmando que su antiguo marido había recibido 6.000 dólares en joyas por parte del Comité de candidatura de Atenas para los Juegos de 1996, finalmente atribuidos a Atlanta.
14 de junio
La Comisión Ejecutiva, reunida en Seúl, decidió no excluir a Phil Coles del COI. El ex campeón de kayak, de 67 años de edad, permaneció en su puesto en el COI, pero aceptó dimitir del Comité Organizador de los Juegos de Sydney (SOCOG).
17 de junio
El COI destituyó de facto en Seúl a Jean-Claude Ganga de la presidencia de la Asociación de Comités Olímpicos Nacionales Africanos (ACNOA). Al igual que los otros cinco miembros expulsados del COI, Ganga no podría volver a formar parte de un Comité Olímpico Nacional, de una organización continental o de un Comité organizador.
3 de agosto
El departamento de Justicia de los Estados Unidos acusó oficialmente de fraude fiscal al hombre de negocios estadounidense David Simmons por haber empleado ficticiamente al hijo de un miembro influyente del COI, Kim Un Yong.
2 de septiembre
El hijo de Kim Un Yong fue inculpado por dos tribunales federales estadounidenses.
15 de diciembre
Juan Antonio Samaranch declaró como testigo ante una subcomisión de la Cámara de representantes del Congreso estadounidense encargada de investigar sobre la atribución de los Juegos a Salt Lake City (2002) y Atlanta (1996). El presidente del COI reiteró que su organización había llevado a cabo una serie de reformas históricas, pero no consiguió satisfacer a los representantes estadounidenses.
1º de febrero
Juan Antonio Samaranch declaró como testigo en Nueva York ante el FBI.
24 de febrero
El COI propuso a las 10 ciudades candidatas para la organización de los Juegos Olímpicos del 2008 un nuevo modo de selección basado en los principios: "ni visitas, ni regalos".
24 de mayo
El australiano Kevan Gosper, vicepresidente del COI fue declarado oficialmente inocente por la Comisión Ejecutiva de la organización de las acusaciones según las cuales había recibido regalos excesivos por parte de Salt Lake City.
25 de mayo
El Comité Ejecutivo del COI votó en Rio de Janeiro un nuevo modo de atribución de la organización de los Juegos en el cual no podrían votar los miembros del COI implicados en el proceso de selección inicial.
20 de julio
Dos ex dirigentes del comité para la candidatura de Salt Lake City fueron inculpados por un tribunal federal acusados de haber pagado sobornos, se trataba del ex presidente de este comité, Tom Welch, y su ex vicepresidente, Dave Johnson.
¿Qué es el dopaje?
Etimológicamente, la palabra "dop" proviene del dialecto africano Cafre Bantú, una etnia surafricana del Cabo oriental.
Así llamaba desde el siglo XVII esta etnia a una bebida utilizada en ceremonias de iniciación que contenía extractos de nuez, de cola, alcohol y otros productos.
En 1889, el término de "doping" entra en un diccionario británico bajo la siguiente definición: "mezcla de opiáceos y analgésicos que se administra a un caballo de carrera".
Sería solamente en 1967, con la creación de la comisión médica del Comité Olímpico Internacional (COI) cuando el dopaje sea definido como "toda utilización voluntaria o involuntaria de substancias pertenecientes a clases prohibidas así como todo recurso a métodos prohibidos según la lista en vigor".
Sin embargo la Conferencia mundial sobre el dopaje reunida en febrero de 1999 en la sede del COI en Lausana (Suiza), dio una nueva definición del dopaje:
"Utilización de un artífice (sustancia o método) potencialmente peligroso para la salud de los atletas y/o capaz de mejorar los resultados, o la presencia en el organismo del atleta de una substancia o la prueba de la aplicación de un método que figura sobre una lista adjunta al Código antidopaje del Movimiento olímpico".
Una vieja historia
Si doparse significa para un atleta consumir productos para mejorar sus resultados, hay que admitir que esta práctica se remonta a tiempos muy antiguos.
Los estimulantes ya eran utilizados por los atletas de la antigüedad, así como por los soldados. Pero fue durante las primeras décadas del siglo XIX cuando el dopaje conoció un crecimiento considerable, paralelamente a los progresos de la medicina y al nacimiento del deporte moderno.
La morfina hizo su aparición en las carreras de caballos, en boxeo y en las disciplinas de resistencia como el ciclismo. El primer fallecido por dopaje conocido fue el ciclista galés Arthur Linton, muerto a los 29 años, dos meses después de haber ganado la carrera Burdeos-París de 1896.
En cuanto a la cocaína, los militares bávaros la utilizaron a partir de 1883 para estimularse. En el Tour de Francia de ciclismo de 1924, se supo que algunos corredores la utilizaban en forma de pomada, que ponían sobre la parte de su pantalón en contacto con el sillín, para atenuar el dolor.
Las anfetaminas en 1936
La efedra servía de base para la síntesis de la benzedrina en 1931. Se trataba de la primera de las anfetaminas que permetía disminuir el cansancio, cortar el hambre y estimular el sistema nervioso.
Diversas versiones aseguran que las anfetaminas aparecieron como sustancia dopante en los Juegos de Berlín en 1936. Este producto fue la estrella de los estimulantes durante varias décadas y fue el responsable de numerosos accidentes y muertes en particular en el ciclismo.
En 1958, la industria farmacéutica creó el famoso Dianabol, que fue experimentado en algunos atletas. En 1960, se comenzó a sospechar que los anabolizantes habían permitido mejorar algunos de los récords del mundo en atletismo.
Los deportistas recurrieron después a las hormonas, que podían ser proteicas o esteroides.
Las hormonas anabolizantes aumentan la masa muscular sin incrementar el peso. Cuatro de estas hormonas se incluyeron entre las favoritas por parte de los deportistas y sus entrenadores: la testosterona (y los esteroides derivados), la gonadotrofina coriónica (producida naturalmente por las mujeres embarazadas), la insulina y la hormona de crecimiento.
La llegada de la EPO
Entre el arsenal de sustancias dopantes que los deportistas pueden utilizar, figuran también la inhalación de oxígeno y la electroestimulación, que consiste en el uso de la corriente eléctrica para hacer "trabajar" los músculos, así como los corticoides. Estos últimos, que provienen naturalmente de las glándulas suprarenales, tienen un gran efecto antiinflamatorio, antialérgico y antiestresante.
Pero un nuevo producto sintético entró de forma explosiva en el mercado: la eritropoyetina o EPO. Normalmente producida por los riñones, esta hormona proteica se fija en la médula de los huesos, donde estimula un aumento de la producción de glóbulos rojos, incrementando con ello el aporte de oxígeno en los músculos.
Para borrar las huellas de sustancias prohibidas, existen varios productos que sirven para enmascararlas, como los diuréticos, el café o la creatina, un derivado nitrogenado muy de moda en los ámbitos deportivos y en el fútbol en particular. Sintetizada naturalmente en los riñones y en el hígado, juega un papel clave en el almacenamiento y la liberación de la energía.
Hormona de crecimiento, nandrolona, EPO, creatina: nadie puede ignorar estos productos que en los últimos años han creado numerosos interrogantes sobre el porvenir del deporte.
A pocas semanas del comienzo de las competiciones, el Comité Olímpico Internacional (COI) validó los controles de la EPO pPara los Juegos de Sydney. Dos métodos fueron aceptados: uno a partir de análisis de sangre, puesto a punto por un laboratorio australiano, el otro a partir de análisis de orina, elaborado por un laboratorio francés.
Los positivos en los Juegos
Atletas que dieron positivo en unos Juegos de verano (desde el comienzo de los controles oficiales en México-68). Sólo figuran los atletas sancionados con una exclusión por el COI:








NOMBRE
PAIS
DEPORTE
SUSTANCIA
1968



Hans-Gunnar Liljenvall
Sue
Pentatlón
alcohol
1972



Bakhaava Buidaa
Mgl
Judo - 63 kg
cafeína
Miguel Coll
Pur
Baloncesto
efedrina
Rick DeMont
USA
Natación 400m libres
efedrina
Jaime Huélamo
Esp
Ciclismo - Carretera
coramina
Walter Legel
Aut
Halterofilia - 67,5 kg
efedrina
Mohamad Nasehi Ar Jomand
Irq
Halterofilila - 52 kg
efedrina
Aad van den Hoek
Hol
Ciclismo - Kilómetro
coramina
1976



Blagoi Blagoev
Bul
Halterofilia - 82,5 kg
esteroides
Mark Cameron
USA
Halterofilia - 110 kg
esteroides
Paul Cerutti
Món
Tiro - Pichón
anfetaminas
Valentín Hristov
Bul
Halterofilia - 110 kg
esteroides
Dragomir Ciorosian
Rum
Halterofilia - 75 kg
fencanfamina
Phillip Grippaldi
USA
Halterofilia - 90 kg
esteroides
Zbigniew Kaczmarek
Pol
Halterofilia - 67,5 kg
esteroides
Lorne Leibel
Can
Vela - Tempest
henylpropanolamina
Arne Norback
Sue
Halterofilia - 60 kg
esteroides
Petr Pavlasek
Che
Halterofilia - 110 kg
esteroides
Danuta Rosani (M)
Pol
Atletismo - Peso
esteroides
1984



Serafin Grammatikopoulos
Gre
Halterofilia - +110 kg
nandrolona
Vesteinn Hafsteinsson
Isl
Atletismo - disco
nandrolona
Tomas Johansson
Sue
Grecorromana - 100 kg
metenolona
Stefan Laggner
Aut
Halterofilia - +110 kg
nandrolona
Gotan Petterson
Sue
Halterofilia - 110 kg
nandrolona
Eiji Shimomura
Jap
Voleibol
testosterona
Mikiyasu Tanaka
Jap
Voleibol
efedrina
Ahmed Tarbi
Arg
Halterofilia - 56 kg
nandrolona
Mahmoud Tarha
Lib
Halterofilia - 52 kg
nandrolona
Gianpaolo Urlando
Ita
Atletismo - Martillo
testosterona
Marti Vainio
Fin
Atletismo - 10.000m
metenolona
Anna Verouli (M)
Gre
Atletismo - Jabalina
nandrolona
1988



Ali Dad
Afg
Lucha libre - 62 kg
furosemida
Kerrith Brown
GBR
Judo - 71 kg
furosemida
Mitko Grablev
Bul
Halterofilia - 56 kg
furosemida
Angel Genchev
Bul
Halterofilia - 67,5 kg
furosemida
Ben Johnson
Can
Atletismo - 100m
estanozolol
Fernando Mariaca
Esp
Halterofilia - 67,5 kg
pemolina
Jorge Quesada
Esp
Pentatlón
propanolol
Kalman Scengeri
Hun
Halterofilia - 75 kg
estanozolol
Andor Szanyi
Hun
Halterofilia - 100 kg
estanozolol
Alexander Watson
Aus
Pentatlón
cafeína
1992



Madina Biktagirova (M)
CEI
Atletismo - Maratón
norefedrina
Bonnie Dasse (M)
USA
Atletismo - Peso
clembuterol
Jud Logan
USA
Atletismo - Martillo
clembuterol
Nijole Medvedieva (M)
Lit
Atletismo - Longitud
mesocardón
Wu Dan (M)
Chn
Voleibol
estricnina
1996



Iva Prandjeva (M)
Bul
Atletismo - Triple
metiandienona
Natalia Chelhodanova (M)
Rus
Atletismo - 100m vallas
estanozolol




* El signo (M) indica que el atleta positivo es una mujer
Atletas sancionados por el COI y blanqueados por el Tribunal arbitral del deporte




NOMBRE
PAIS
DEPORTE
SUSTANCIA
Zafar Guliev
Rus
Grecorromana - 48 kg
Bromantán
Andrei Korneev
Rus
Natación - 200m braza
Bromantán
Rita Razmaite
Lit
Ciclismo - Velocidad
Bromantán
Marina Tradenkova
Rus
Atletismo - 100m
Bromantán
Nina Yuvaneskaia
Rus
Natación - 200m espalda
Bromantán
Durante los Juegos de Atlanta, el COI decidió descalificar a cinco atletas, dos de ellos ganadores de sendas medallas de bronce, por utilización del bromantán.
Pero el 4 de agosto de 1996, el Tribunal Arbitral del Deporte anuló la decisión del COI, considerando que no había elementos científicos suficientes para determinar que el bromantán era un estimulante. El TAD dio por lo tanto el beneficio de la duda a los atletas, que fueron rehabilitados.
La decisión afectó particularmente a dos deportistas rusos, el nadador Andrei Korneev y el luchador Zafar Guliev, que habían ganado la medalla de bronce.
Otros tres atletas descalificados por la misma causa, pero que no ganaron medallas, también fueron rehabilitados: la nadadora rusa Nina Yuvaneskaia, la atleta rusa Marina Tradenkova y la ciclista lituana Rita Razmaite.
En el caso de los medallistas, el Tribunal de Arbitraje anuló la decisión tomada el 28 de julio por el COI de quitar sus trofeos a Korneev y Guliev, en beneficio del británico Nick Gillingham y el luchador coreano Kang Young.
Otros dos atletas dieron positivo por utilización de bromantán, reveló más tarde el COI.
Después de la decisión del Tribunal arbitral, el COI añadió el bromantán a su lista de productos prohibidos.
Los productos en el punto de mira
Ocho productos de la amplia lista de sustancias prohibidas por el COI figuran entre los más utilizados y estarán en el punto de mira durante los Juegos de Sydney:
1. Eritropoyetina (EPO) Sustancia
Hormona producida naturalmente por los riñones y fabricada artificialmente para tratar las insuficiencias renales.
Efectos
Favorece la producción de glóbulos rojos por estimulación de la médula ósea. Mejora el transporte de oxígeno hacia los músculos y regula la acción del ácido láctico. Utilizada para los deportes de resistencia (maratón, esquí de fondo, ciclismo).
Investigación
La Comisión ejecutiva del COI el 28 de agsoto un sistema de control de la EPO sintética para los Juegos de Sydney basado a la vez en análisis de sangre y de orina. La muestra de orina será utilizada en caso de necesitarse un contra-análisis y también servirá para detectar otros productos dopantes, como esteroides anabolizantes.
Test
El test de control de la EPO combina dos métodos: uno basado en el análisis de sangre, puesto a punto por un laboratorio australiano, y otro a partir de análisis de orina, elaborado por un laboratorio francés. En Sydney se efectuarán 400 controles de EPO (sangre y orina) y 400 de la muestra de orina tomada para el test de la EPO, pero que servirán para buscar otras sustancias, entre el 2 de septiembre y el 1 de octubre.
2. Hormona de crecimiento (hGH) Sustancia
Hormona peptídica (pequeña proteína compuesta por 191 ácidos amínicos) producida por la hipófisis. También se fabrica por manipulaciones genéticas para tratar los retrasos de crecimiento.
Efectos
Esta hormona se administra por vía intramuscular. Permite un aumento de la potencia muscular. A menudo utilizada junto a los esteroides anabolizantes.
Investigación
Progresa muy lentamente. En 1998, un equipo de científicos de Múnich puso a punto un test que no detecta sin embargo una hormona específica.
Test
Ninguno. No habrán controles en los Juegos de Sydney. Por ahora es imposible diferenciar la hGh endógena y exógena.
3. Hemoglobina reticulada Sustancia
Molécula de síntesis derivada de la porción activa de la hemoglobina.
Efectos
Inyectada en la sangre, permite mejorar el transporte de oxígeno de los pulmones hacia los músculos.
Investigación
Sólo puede detectarse indirectamente. Las investigaciones científicas son complicadas debido a la dificultad de procurar hemoglobina reticulada.
Test
Ninguno. La toma de esta molécula no modifica la hematocrita, contrariamente a la EPO.
4. Perfluorocarbono (PFC) Sustancia
Molécula de síntesis aún experimental, disuelve el oxígeno para llevarlo más rápidamente a los músculos.
Efectos
Fija el oxígeno en la sangre sin hacer aumentar el hematocrito, contrariamente a la EPO.
Investigación
Detectada en el aire expirado (remonta 15 días después de su consumo). Desde hace poco, existe un test automatizado para la sangre. Detección imposible en la orina.
Test
Ninguno oficialmente.
5. Testosterona Sustancia
Hormona sexual masculina fabricada por los testículos.
Efectos
Tiene efectos sobre el cerebro, el corazón y los músculos. Es el anabolizante más utilizado por los deportistas dopados.
Investigación
Existe en estado natural en el cuerpo humano. Dadas las numerosas combinaciones que se pueden hacer con productos que la enmascaran, los científicos han desarrollado sus tests sobre la base del ratio testosterona y epitestosterona.
Test
Teóricamente, un ratio superior a 6 condena al deportista (el ratio normal es de 1). La práctica es muy diferente. Un atleta declarado positivo siempre puede intentar, aprovechándose de las incertidumbres científicas, demostrar que ese ratio es normal en su caso particular.
6. Nandrolona Sustancia
Como el estanozolol, se trata de una hormona esteroide de síntesis, derivada de la testosterona.
Efectos
Más eficaz que la testosterona, la nandrolona permite reforzar la resistencia y desarrollar la masa muscular, e incluso borrar los dolores articulares. Figura entre los tres anabolizantes más utilizados por los deportistas dopados, detrás de la testosterona y el estanozolol.
Investigación
El problema es el mismo que en todas las sustancias hormonales anabolizantes: diferenciar las moléculas producidas naturalmente por el organismo de las de origen externo. Contrariamente a lo que pretenden sistemáticamente los acusados, no existe ninguna prueba de producción endógena que pueda ser superior a 2 nanogramos por mililitro. La media sería de 0,1 ng/ml.
Test
El COI propone un límite de 1 ng/ml en la orina. Desde 1998, un límite de 5 nanogramos fue admitido para las mujeres debido a los efectos posibles de algunas píldoras contraceptivas. La Unión Ciclista internacional (UCI) puso como límite 4 ng/ml para aplicar sanciones.
7. Corticoides Sustancia
Este término designa varias hormonas esteroides naturales producidas por las glándulas suprarenales (cortisol, cortisona) y sintetizadas.
Efectos
Producto utilizado desde los años 60 en el ciclismo, donde sigue teniendo un gran éxito gracias a sus resultados contra el cansancio, sus efectos eufóricos y antiinflamatorios.
Investigación
El laboratorio francés antidopaje de Chatenay-Malabry ha puesto a punto un método de detección de corticoides sintéticos en la orina que intenta extender a los corticoides naturales.
Test
Ninguno. La administración de cortisona fue prohibida por el COI en 1975 y por la UCI en 1978. Su toma está autorizada -mediante infiltraciones o inhalaciones- por razones terapéuticas. La técnica de control existente fue utilizada de forma preventiva durante el Tour de Francia 1999.
8. Salbutamol Sustancia
Se trata de un producto utilizado como principio activo o componente principal de medicinas prescritas para el asma, como la ventolina.
Efectos
Autorizado por inhalación, permite un rápido aumento de la capacidad pulmonar y por lo tanto muscular.
Investigación
Su presencia puede ser identificada en la orina. Pero, como en el caso de los corticoides, los broncodilatadores están autorizados con fines terapéuticos. El principal problema es dilucidar entre los que recurren al salbutemol como consecuencia de un ataque repentino de asma debido al esfuerzo realizado o los que hacen una utilización abusiva de este producto. Exámenes complementarios pueden permitir resolver el problema.
Test
Puede ser detectado gracias al doble control de la EPO puesto en práctica para los Juegos de Sydney. Hay que resaltar que el salbutamol, autorizado para tratar el asma, tiene un éxito cada vez mayor entre los deportistas.
La lista del COI (1 de enero del 2000)
Lista de los tipos de producto y métodos prohibidos por el Comité Olímpico Internacional que la Conferencia mundial sobre el dopaje decidió utilizar como referencia en el mundo deportivo, el 1 de enero de 2000:
I. Clases de sustancias prohibidas A. Estimulantes (clase A)
Amineptina, amifenazol, anfetaminas, bromantán, cafeína (la concentración en la orina no puede sobrepasar 12 microgramos por mililitro), carfedón, cocaína, efedrina (una concentración de más de 5 o 10 microgramos, según los productos, por mililitro se considera como un resultado positivo), fencamfamina, mesocarbo, pentetrazol, pipradol, salbutamol, salmeterol, terbutalina y sustancias derivadas. Estos tres últimos productos son sustancias cuyo consumo por inhalación está autorizado pero únicamente con una prescripción médica.
B. Narcóticos (clase B)
Buprenorfina, dextromoramida, diamorfina (heroína), metadona, morfina, pentazocina, petidina y sustancias derivadas.
C. Agentes anabolizantes (clase C)
1-Esteroides anabolizantes andrógenos (SAA): a. clostebol, fluoxymesteroina, metiandienona, metenolona, nandrolona, 19-norandrostenediol, 19-norandostenediona, oxandrolona, estanozolol y sustancias derivadas, b. androstenediol, androstenediona, dehydroepiandrosterona (DHEA), dihidrotesterona, testosterona y sustancias derivadas. 2-Beta-agonistas: bambuterol, clenbuterol, fenoterol, formoterol, salbutamol, terbutalina y sustancias derivadas.
D. Diuréticos (clase D)
Acetazolamida, acido etacrínico, bumetanida, clortalidona, furosemida, hidroclorotiazida, mannitol, mersalil, spironolactona, triamterena y sustancias derivadas.
E. Hormonas peptídicas, sustancias miméticas y análogas (clase E)
Gonadotrofina coriónica (hCG), gonadotrofinas hipofisarias y sintéticas (para los hombres únicamente), corticotrofinas (ACTH), hormona de crecimiento (hGH), factor de crecimiento análogo a la insulina (IGF-1), eritropoyetina (EPO), insulina.
II. Métodos prohibidos 1. Dopaje sanguíneo
El dopaje sanguíneo consiste en administrar sangre, glóbulos rojos o productos sanguíneos derivados a un atleta. Este método puede estar precedido por una toma de sangre sobre el atleta que continúa después su entrenamiento en un estado de insuficiencia sanguínea.
3. Manipulación farmacológica, química o física
Se trata de la utilización de sustancias y de métodos que modifican, intentan modificar o pueden razonablemente modificar la integridad y la validez de las muestras de orina utilizadas durante los controles antidopaje, en particular la probenecida, así como la absorción de epitestosterona y de bromantán.
III. Clases de sustancias sometidas a ciertas restricciones A. Alcohol
En acuerdo con las federaciones internacionales y las autoridades deportivas, se pueden efectuar tests de etanol. Los resultados pueden implicar sanciones.
B. Cannabinoides
Cuando el reglamento de una autoridad lo prevea, se efectuarán tests para los componentes del cánnabis (tales como marihuana y hachís). En los Juegos Olímpicos, se efectuarán tests para los cannabinoides. Una concentración en la orina de 11-nor-delta-9-tetrahidrocannabinol (carboxy-THC) superior a 15 nanogramos por mililitro constituye un caso de dopaje.
C. Anestésicos locales
Su inyección sólo está autorizada en las siguientes condiciones: a. la bupivacaína, la lidocaína, la mepivacaína, la procaína pueden ser utilizadas, pero no la cocaína; agentes vasoconstrictores podrán ser utilizados en conjunción con anestésicos locales; b. sólo se podrán practicar inyecciones locales o intraarticulares; c. únicamente cuando su administración es justificada médicamente.
D. Glucocorticoesteroides
Su utilización está prohibida cuando se administran por vía oral, rectal o por inyección intravenosa o intramuscular.
E. Betablocantes
Acebutolol, alprenolol, atenolol, labetalol, metoprolol, nadolol, oxprenolol, propranolol, sotalol y sustancias derivadas. En acuerdo con las Federaciones internacionales, se pueden efectuar controles en ciertos deportes.
La Agencia Mundial Antidopaje (AMA)
La Agencia Mundial Antidopaje (AMA) fue creada el 10 de noviembre de 1999 en Lausana, donde tiene su sede provisional.
Su primer presidente, nombrado por el Comité Olímpico Internacional, es el canadiense Richard Pound, un ex atleta, miembro eminente del COI, donde ocupa el puesto de vicepresidente.
La creación de la AMA fue decidida por la Conferencia mundial sobre el dopaje reunida en Lausana en febrero de 1999. Este organismo, que inicialmente debía llamarse Agencia Internacional Antidopaje (AIA), tiene el estatuto jurídico de una fundación de derecho suizo bajo el control de las autoridades de Berna.
Su estatuto no satisface a algunos responsables gubernamentales europeos, para quienes la AMA debería convertirse en un organismo que no dependa demasiado de la voluntad de colaboración de los estados.
En la actualidad, si un país no reconoce la autoridad de la AMA para efectuar controles antidopaje, puede rechazarlos en el nombre de su soberanía. Para algunos, el estatuto actual podría favorecer la creación de "paraísos deportivos", en consonancia con los paraísos fiscales, donde los atletas podrían doparse impunemente".
Paridad
El Consejo de la AMA puede estar compuesto de un mímimo de 10 miembros y un máximo de 40, con un mandato de tres años, renovable dos veces. El movimiento olímpico (COI, federaciones internacionales...) podrá designar un máximo de 17 miembros. La paridad entre el COI y las autoridades gubernamentales de diferentes países será mantenida.
Los primeros miembros designados en el consejo de la AMA por el COI fueron, además de Richard Pound, el sueco Arne Ljungqvist, el príncipe belga Alexandre de Merode y el belga Jacques Rogge.
Hein Verbruggen, presidente de la Unión ciclista Internacional, y Anders Besseberg, presidente de la Unión Internacional de Biatlón, representan a las federaciones internacionales de deporte, mientras que el estadounidense Robert Ctvrtlik (voleibol), la italiana Manuela Di Centa (esquí de fondo), el noruego Johann Olav Koss (patinaje de velocidad) y Peter Tallberg (presidente de la comisión de los atletas del COI), representan a los deportistas.
Por parte de las autoridades públicas, figuran Suvi Linden, ministra finlandesa de Cultura, representante de la Unión Europea, y Awoture Eleyae, secretario general del Consejo Superior del Deporte en África.
Observadores
Según el COI, la AMA "deberá invitar a formar parte de su consejo a representantes de países que no están representados por organizaciones intergubernamentales y cuyos países participan en la organización de grandes eventos deportivos", como Estados Unidos o Australia por ejemplo.
La Organización Mundial de la Salud (OMS), el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), el Programa de Naciones Unidas para el Control Internacional de las Drogas (PNUCID) e Interpol deben mandar observadores a la AMA.
El consejo de la Agencia se reunió por primera vez en enero del año 2000 en Lausana. Se creó en particular una comisión sobre la puesta en marcha de un sistema de controles antidopaje uniformizado para todos los países y disciplinas deportivas. Este protocolo para los tests antidopaje será establecido con las federaciones internacionales y el AMA espera que pueda ser aplicado antes de los Juegos de Sydney. Diez nuevos miembros del Consejo fueron nombrados, elevando su número total a 22.
En agosto del año 2000, el Comité Ejecutivo de la AMA anunció que había llegado a acuerdos de cooperación con las 28 federaciones olímpicas para un programa de controles en los Juegos de Sydney.
Los muertos por dopaje
Si el dopaje permite mejorar los resultados de los atletas, también daña su salud y puede llevar a su muerte. Numerosos ejemplos lo confirman.
1896
El ciclista galés Arthur Linton murió de una crisis de fiebre tifoidea dos meses después de haber ganado la carrera París-Burdeos. Su muerte se explicó por la utilización desmesurada de cafeína y de estricnina. Otros dos corredores, de unos 30 años de edad, bajo la tutela del mismo entrenador que Linton, un galés llamado Shoppie Warburton, fallecieron también poco después.
1955
El piloto de carreras Pierre Levegh perdió el control de su Mercedes y cayó fue a parar a una tribuna de espectadores, causando más de 100 muertos durante las 24 horas de Le Mans. El piloto era un gran consumidor de anfetaminas.
1960
El ciclista danés Knud Enemark Jensen murió a los 21 años, durante la prueba de 100km contrarreloj de los Juegos Olímpicos de Roma. Cayó poco antes de la llegada, aunque volvió a subirse a su bicicleta antes de morir. La autopsia reveló la presencia de anfetaminas en su cuerpo.
1961
El ciclista italiano Alessandro Fantini se cayó durante la Vuelta a Alemania y murió de una fractura de cráneo. La cantidad masiva de anfetaminas que había absorbido, impidió toda operación. La autopsia reveló que había muerto de una hemorragia cerebral.
1967
El ciclista británico Tom Simpson se cayó a dos kilómetros de la cima del Monte Ventoux, en la décima tercera etapa del Tour de Francia, y falleció poco después. La investigación reveló el consumo de anfetaminas que, asociadas al fuerte calor y a un esfuerzo terrible, condujeron a la muerte al corredor.
1967
El ciclista Roger De Wilde se cayó durante el curso de una carrera y murió de una fractura de cráneo. La autopsia reveló una utilización sistemática de anfetaminas.
1973
El lanzador danés de disco Kaj Andersen se suicidó tirándose desde una de las torres de la catedral de Copenhague, un año después de su fracaso en los Juegos de Múnich. Su consumo desmesurado de anabolizantes le condujo a internarse en un hospital psiquiátrico.
1985
El lanzador de disco húngaro Janos Farago murió de un cáncer renal a los 38 años. Su esposa confesó que debido a un fuerte consumo de anabolizantes había aumentado 35 kilos su peso.
1987
La heptatleta germano-oriental Brigitte Dressel falleció. Había ingerido unas 400 dosis de productos anabolizantes que le había dado el médico de la federación Armin Kluenber.
1991
El ciclista belga Luc De Rijck murió durante una administración intravenosa de oxígeno en el gabinete de un médico.
1992
Lyle Alzado, uno de los jugadores de fútbol americano más violentos y eficaces murió a los 43 años debido a un tumor cerebral. Antes de su muerte, el propio deportista había atribuido sus problemas de salud al consumo de anabolizanes (hormonas de crecimiento o esteroides).

Los controles en los Juegos de Sydney
Los controles en Sydney
El total de controles antidopaje en los Juegos Olímpicos de Sydney será de 3.200, después de la aprobación el 28 de agosto de 2000, por parte de la Comisión Ejecutiva del Comité Olímpico Internacional, de la prueba de detección de la EPO (eritropoyetina).
Los controles se harán de la manera siguiente:
Para los controles de la EPO, se tomará una sola muestra de sangre y dos de orina (A y B). La muestra B se utilizará para contra-análisis.
Los resultados de estos controles que se efectuarán bajo la responsabilidad del COI con ayuda de la Agencia Australiana Antidopaje (ASDA), se conocerán en un plazo de 48 horas y serán sometidos a la Comisión Médica del COI.
En lo referente a la EPO, las muestras serán tomadas por médicos en cualquier parte del territorio australiano en que se encuentren los deportistas: Villa Olímpica, alojamientos fuera de ella, bases de entrenamiento en ciudades australianas distintas a Sydney.
La designación de los atletas controlados será hecha de la manesra siguiente: la Comisión Médica decidirá primero que deportes y nacionalidades desea controlar y sorteará después los nombres de los atletas.
A esos 3.200 controles, habrá que añadir los que sean necesarios para validar los récords del mundo, continentales y nacionales.
Por otra parte, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), en relación con las 28 federaciones olímpicas, con las que firmó un acuerdo en agosto de este año, anunció 2.150 controles por sorpresa antes del inicio de los Juegos el 15 de septiembre y 2.500 más hasta fin de año.






AÑO
CIUDAD
CONTROLES
POSITIVOS
HOMBRES
MUJERES
1968
México
667
1
1
0
1972
Múnich
2079
7
7
0
1976
Montreal
1786
11
10
1
1980
Moscú
1645
0
0
0
1984
Los Ángeles
1507
12
11
1
1988
Seúl
1598
10
10
0
1992
Barcelona
1848
5
1
4
1996
Atlanta
1947
2
0
2
----
----------
-----
--
--
--
Total

13077
48
40
8
La eritropoyetina (EPO) fuera de la ley
A pocas semanas de los Juegos de Sydney el Comité Olímpico Internacional decidió realizar controles inopinados para detectar la toma de eritropoyetina durante las competiciones. Una novedad revolucionaria en la historia de los Juegos Olímpicos.
La eritropoyetina (EPO) es fabricada naturalmente por el hígado y, principalmente, por los riñones. Se trata de una hormona que favorece la multiplicación de los glóbulos rojos y aumenta por lo tanto la capacidad de transporte del oxígeno en la sangre, por lo que es muy útil en las pruebas de resistencia. Hay que distinguir entre la EPO endógena, normalmente producida por el organismo, y la EPO sintética, fabricada en laboratorio.
La Comisión Ejecutiva del COI aprobó el 28 de agosto un doble sistema de control de la EPO en los Juegos de Sydney basado a la vez en análisis de sangre y de orina. La muestra de orina será utilizada en caso de necesitarse un contra-análisis y también servirá para detectar otros productos dopantes, como esteroides anabolizantes.
Novedad
El test de control de la EPO combina dos métodos: uno basado en el análisis de sangre, puesto a punto por un laboratorio australiano, y otro a partir de análisis de orina, elaborado por un laboratorio francés. En Sydney se efectuarán 400 controles de EPO (sangre y orina) y 400 de la muestra de orina tomada para la prueba de la EPO, pero que servirán para buscar otras sustancias, entre el 2 de septiembre y el 1 de octubre.
La rHuEPO, una eritropoyetina humana sintética, es utilizada como producto dopante principalmente para mejorar la capacidad máxima del organismo para consumir oxígeno (VO2max) durante la práctica de todo tipo de disciplina de resistencia (fondo en atletismo, ciclismo, fútbol, natación, esquí de fondo). En otras disciplinas, como la halterofilia, permite soportar mejor al atleta el aumento de las cargas de entrenamiento.
Se trata de aumentar el nivel de glóbulos rojos en la sangre y por lo tanto la cantidad de oxígeno en los músculos. Ello permite alargar la duración de los entrenamientos y soportar la multiplicación de las competiciones, al mismo tiempo que disminuye el tiempo de recuperación. Su utilización puede provocar accidentes muy graves.
Una molécula aparecida en 1986
Comercializada desde 1986, la EPO apareció en los Juegos Olímpicos de invierno de Calgary en 1988 y fue incluida en la lista de productos prohibidos por el COI en 1990. No existe aún un método que permita probar la utilización ilegal de esta molécula.
La Unión Ciclista Internacional (UCI) practica desde 1997 una serie de tests (controles de orina, análisis de sangre y seguimiento médico) destinados a medir el hematocrito, es decir el ratio entre la masa o volumen de glóbulos rojos en la sangre con respecto a la masa o volumen de suero. Para un hombre que vive a nivel del mar, el nivel medio de hematocrito es cercano al 45%.
Para esconder los efectos de la EPO, algunos preparadores de atletas quitan unos 500 ml de sangre a sus deportistas y les dan de beber líquidos hipotónicos para provocar una disolución relativa de la sangre.
Los deportistas dopados pueden también tomar aspirinas, que sirven de anticoagulante. Se pueden también inyectar de forma intravenosa preparaciones de albumina o suero glucosado para disminuir artificialmente y rápidamente la concentración de glóbulos rojos...
Un asunto de Estado(s)
Todos los Estados no han tratado de manera idéntica la cuestión del dopaje en el deporte. En Europa, por ejemplo, cinco países se decantaron por la vía legislativa para definir el marco jurídico de la lucha antidopaje.
Un primer paso se dio en la cumbre de Paderborn (Alemania), el 1 y 2 de junio de 1999, en la que los ministros de deportes de los quince países de la Unión Europea (UE) expresaron su deseo de que la lucha contra el tráfico de productos dopantes debería contar con la cooperación de las policías, de los sistemas judiciales, de las aduanas y de la investigación científica.
Por su parte, la Comisión Europea también decidió el 1 de diciembre de 1999 subirse al tren de la lucha contra el dopaje, apoyando las medidas ya decididas por los países, las organizaciones internacionales y el movimiento deportivo.
Todos los miembros de la UE, con excepción de Irlanda y Bélgica, ratificaron la Convención contra el dopaje de noviembre 1989 del Consejo de Europa, único texto internacional sobre el problema.
Cinco países poseen una legislación específica sobre el dopaje. Francia votó en marzo de 1999 una ley sobre la protección de la salud de los deportistas y la lucha contra el recurso a productos estimulantes.
Dinamarca tiene su "Anti-Doping Act" desde 1993 y la "Prohibition of certain Doping Preparations Act" de Suecia, que data de 1992, persigue la fabricación, tráfico y posesión de esteroides anabolizantes sintéticos, testosterona y hormonas de crecimiento. En estos dos países, se prevén sanciones penales.
Italia, afectada en octubre de 1998 por el escándalo del laboratorio del Comité Nacional Olímpico (CONI) y más tarde por las sospechas de dopaje contra el ciclista Mario Pantani, prepara actualmente un proyecto de ley.
El CONI acaba de instaurar un seguimiento biológico longitudinal parecido al de Francia y prevé controlar a 2.000 atletas de alto nivel, entre ellos los futbolistas en el año 2000.
La ley antidopaje portuguesa fue votada en julio de 1997, mientras que Grecia dispone de una legislatura sobre la utilización de drogas en la que figuran varios capítulos sobre el dopaje.
En España, una ley sobre la droga también incluye varios puntos sobre el dopaje, aunque su lista de productos prohibidos es diferente a la del COI.
Otros países poseen una legislación más general sobre los productos farmacéuticos, en particular Finlandia, cuyo "Medicine Act" sanciona la producción, distribución o posesión de medicamentos dopantes.
El Reino Unido dispone de un "Misuse of Drugs Act" votado en 1971 y varias veces modificado.
En los otros países de la Unión Europea (Holanda, Luxemburgo, Bélgica, Alemania, Austria), el problema del dopaje es tratado por los organismos deportivos sin concertación con el estado.
En esa reunión del 1 de diciembre de 1999 en la que la Comisión Europea decidió apoyar las acciones de los estados, las organizaciones internacionales y el movimiento deportivo en la lucha contra el dopaje, el organismo respaldó la idea de potenciar la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), creada el 10 de noviembre de 1999, a iniciativa del Comité Olímpico Internacional (COI), que estará compuesta paritariamente de representantes de los medios deportivos y políticos.
Un comité independiente consultivo para aconsejar a las autoridades europeas fue también creado: el Grupo Europeo de Etica (GEE). Su objetivo es responsabilizar a las federaciones, los clubs y los atletas sobre el dopaje.
Los ministros de Deportes de 26 países, reunidos en noviembre de 1999 en Sydney, en una cumbre mundial de lucha contra el dopaje, pidieron que la nueva AMA fuera más independiente con respecto al COI. Solicitaron además que éste organizara controles antidopaje sorpresa a escala mundial.
Pero el peso de Europa no basta. Dos bloques deben moverse para que las medidas sean efectivas: América y Asia. Hoy en día, sólo el COI dispone de las armas necesarias para hacer avanzar las cosas en caso de que no se respeten las directrices de la lucha contra el dopaje.
Una "primera" mundial en la Copa Davis
En cuanto a los Juegos de Sydney, Australia firmó el 17 de septiembre de 1999 un acuerdo con 15 otros países para reforzar los controles antidopaje y cooperar en materia de investigación. Entre las naciones firmantes se encontraban Canadá, China, Francia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Gran Bretaña y Estados Unidos.
El texto prevé que los firmantes colaborarán con la Agencia Australiana de Lucha contra el Dopaje Deportivo (ASDA) para poner a punto de forma conjunta los controles de los atletas.
El acuerdo tuvo su primera aplicación el 1 de diciembre de 1999 con el control de dos tenistas australianos en Francia, 48 horas antes de la final de la Copa Davis.
La larga lista de positivos de 1999/2000
A menos de un año del inicio de los Juegos de Sydney, varios grandes nombres del deporte dieron positivo en controles antidopaje: Linford Christie, Javier Sotomayor, Merlene Ottey, Dennis Mitchell y Dieter Baumann. Todos ellos afirmaron sin embargo ser víctimas de errores e incluso algunos hablaron de complot. Pero no todos corrieron las misma suerte y algunos de ellos podrán participar en los Juegos de Sydney.
Desde el caso de Ben Johnson, pocos habían sido los atletas de alto nivel que habían dado positivo.
Durante el año 2000, dos deportistas de alto nivel, el brasileño Sanderlei Parrela, subcampeón del mundo de 400 metros, en atletismo, y la china Wu Yanyan, dueña del récord del mundo del 200m estilos, dieron positivo.
Linford Christie
Todo empezó con el británico Linford Christie, campeón olímpico de 100m en Barcelona, que a sus 39 años no debería haber conocido sobresaltos en el fin de su carrera.
Christie ya había sido perdonado por el COI en los Juegos de Seúl de 1988, tras un control aparentamente positivo. Un test realizado durante una modesta reunión en pista cubierta en Dortmund (Alemania), el 13 de febrero de 1999, reveló la presencia de nandrolona. Esta vez, Christie fue absuelto por su federación, pero la Federación Internacional de Atletismo (IAAF) decidió en noviembre 1999 llevar el caso a su comisión de arbitraje. La comisión le suspendió por dos años a partir de la fecha del control.
Javier Sotomayor
El campeón olímpico cubano de salto de altura (1992) dio positivo a la cocaína en agosto de 1999 durante los Juegos Panamericanos de Winnipeg (Canadá), a dos semanas de los Campeonatos del Mundo de Sevilla.
El doble campeón mundial (1993 y 1997), plusmarquista mundial (2,45m), sobre el que nunca habían recaído sospechas de dopaje hasta entonces, afirmó ser víctima de un complot.
Blanqueado por su federación como Christie y Ottey, fue suspendido por la comisión de arbitraje de la IAAF hasta el 30 de julio de 2001. Pero el 2 agosto del 2000, el organismo internacional decidió reducir su pena de dos años a uno, lo que le permitirá estar presente en los Juegos de Australia.
Merlene Ottey
A pocos días del Mundial de atletismo de Sevilla, en 1999, saltó la noticia de que la jamaicana, ganadora de 34 medallas mundiales y olímpicas, había dado positivo a la nandrolona en una reunión disputada el 5 de julio en Lucerna (Suiza). Fue disculpada por su federación el 15 de noviembre de 1999, y la comisión de arbitraje de la IAAF levantó la suspensión por "falta de pruebas".
Dennis Mitchell
Positivo a la testosteronoa en un control sorpresa el 1 de abril de 1998, fue definitivamente suspendido por la IAAF por dos años, a partir del 3 de agosto de 1999. El campeón de Estados Unidos de 1999 de 100m, medalla de bronce en Barcelona-1992, se defendió asegurando que la presencia excesiva de testosterona era debida al abuso de sexo y cerveza.
Dieter Baumann
El campeón olímpico alemán del 5000 m en los Juegos de Barcelona dio positivo a la nandrolona en octubre y noviembre de 1999 con niveles 10 veces superiores al autorizado. Baumann, considerado hasta entonces como un atleta "limpio", presentó una demanda en diciembre por "lesiones voluntarias", después de que un instituto de bioquímica de Colonia descubriera residuos de nandrolona en la pasta dentífrica del atleta en su domicilio.
La Federación alemana recomendó su suspensión por dos años. Finalmente una comisión independiente lo declaró inocente y la Federación alemana aceptó el veredicto.
Con Ben Johnson estalló la bomba del dopaje
Eran las 03h53 del lunes 26 de septiembre de 1988 en Seúl (17h53 GMT), cuando un despacho de la Agencia France Presse procedente de Seúl cayó como una bomba en las redacciones de los medios de comunicación del mundo entero y en el centro de prensa principal de los Juegos, donde algunos periodistas concluían sus crónicas antes de irse a dormir.
Trueno
En el despacho, teniendo como base una "buena fuente", se informaba que en su informe a la comisión ejecutiva del COI, la única habilitada para tomar sanciones, la comisión médica anunciaba que la orina de Ben Johnson contenía residuos de un esteroide anabolizante de tipo "estanozolol", incluido en la lista de productos prohibidos.
La noticia, que se expandió como la pólvora por todo el planeta, retumbó como un trueno en el cielo olímpico de Seúl e hizo tambalear al COI. Era aún de noche en Seúl cuando Carole Anne Letheren, jefe de misión del equipo olímpico canadiense, recibió un mensaje del COI que le anunciaba que el análisis de la muestra "A" de la orina del atleta había dado positivo.
Descalificación
Una hora mas tarde, una delegación canadiense, en la que figuraba Charlie Francis, el entrenador de Johnson, llegaba al centro antidopaje de la universidad de Kiangi para el análisis de la muestra "B". El veredicto fue implacable: la orina de Ben Johnson contenían residuos de estanozolol, una hormona sintética fabricada en Estados Unidos.
Los representantes canadienses, aterrados por las dimensiones que estaba alcanzando el caso, defendieron como pudieron a su atleta, afirmando que era posible que hubiera sido dopado contra su voluntad. Pero el informe aseguraba que los análisis demostraban una utilización antigua y regular del producto.
La comisión ejecutiva, a la que se transmitió el informe, anunció rápidamente la descalificación del atleta. Johnson se vio obligado a devolver su medalla. La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) impuso al canadiense una suspensión de dos años y borró su récord del ránking.
Como un criminal
Destituido, humillado, Ben Johnson cayó de lo más alto del podio al que se había subido tras cruzar con el dedo levantado la línea de meta, dejando atrás a Carl Lewis, Linford Christie y Calvin Smith.
A las 10h38 del martes, rodeado de unos 20 guardaespaldas, Ben Johnson llegaba al aeropuerto Kimpo de Seúl. Llevaba una cazadora negra con la inscripción "África", en letras rojas, en la espalda. Los fotógrafos fueron mantenidos a distancia. No hubo ninguna declaración del atleta, que abandonó los Juegos por la puerta de atrás.
Los productos
El dopaje es una historia tan vieja como el deporte. La imaginación de los deportistas o de sus preparadores fue siempre fecunda y se han utilizado todo tipo de productos. Para luchar eficazmente contra el dopaje fue necesario establecer una lista precisa de los productos prohibidos.
Pero en la actualidad la lucha se concentra en un puñado de productos "estelares" y en particular la eritropoyetina, más conocida por sus iniciales EPO, cuyos controles, basados en análisis de orina y de sangre, fueron aprobados por el COI a pocas semanas de la apertura de los Juegos de Sydney.
Los controles antidopaje
Los controles antidopaje fueron introducidos en los Juegos Olímpicos en 1968, primero en los de invierno de Grenoble, y luego en los de verano en México.
Los controles son realizados respetando un proceso bien establecido con el fin de evitar posibles apelaciones y quejas, aunque estas son cada vez más numerosas. Desde 1968, unos 48 deportistas dieron positivo en los Juegos, en más de 13.000 controles efectuados.
Las naciones se han implicado cada vez más en la lucha antidopaje y el Comité Olímpico Internacional decidió poner en marcha con la colaboración de los estados una Agencia Mundial Antidopaje (AMA).
Los Juegos de Sydney darán lugar a una importante novedad. El COI decidió instaurar controles para la detección de la eritropoyetina (EPO), gracias a un test que utliza a la vez el análisis de orina y el de la sangre.
Esta decisión representa una etapa importante en la lucha contra el dopaje similar a la detección de los anabolizantes en 1976, a la utilización del espectrómetro de masas a partir de 1984, a la puesta en aplicación a partir de 1991 de los controles por sorpresa, fuera de la competición, y a la creación de la AMA en 1999.
En Sydney se efectuarán un total de 3200 controles: 200O (los tres primeros de cada final + 1 o 2 atletas sorteados) durante los Juegos y 400 controles por sorpresa fuera de las competiciones (del 2 de septiembre al 1 de octubre), 400 controles especiales para detectar la EPO en algunos deportes (ciclismo, atletismo, remo, bicicleta de montaña...) y los últimos 400 saldrán de las muestras de orina de los controles de la EPO, que servirán para detectar otras sustancias prohibidas.
Los laboratorios acreditados por el COI
Los análisis de los controles antidopaje tienen que ser realizados por laboratorios acreditados por el COI, con el fin de asegurar su desarrollo en las mejores condiciones posibles.
Los 27 laboratorios actualemente acreditados por el COI son:
Atenas (Grecia), Bangkok (Tailandia), Barcelona (España), Pekín (China), Bloemfontein (Sudáfrica), Colonia (Alemania), Copenhague (*) (Dinamarca), Gante (Bélgica), Helsinki (Finlandia), Huddinge (Suecia), Indianápolis (Estados Unidos), Kreisha (Alemania), Lausana (Suiza), Lisboa (Portugal), Londres (Inglaterra), Los Ángeles (Estados Unidos), Madrid (España), Montreal (Canadá), Moscú (Rusia), Oslo (Noruega), Chatenay-Malabry (Francia), Penang (Malasia), Praga (República Checa), Roma (Italia), Seúl (Corea del Sur), Sydney (Australia) y Tokio (Japón).
(*) El laboratorio de Copenhague está provisionalmente suspendido y sólo puede efectuar los análisis de las muestras "A", mientras que los de las "B" tienen que ser analizadas en otro laboratorio acreditado por el COI.
Los dopados
El dopaje en el deporte y en los Juegos Olímpicos en particular tomó una nueva dimensión en 1988 con el positivo de Ben Johnson en Seúl. Aunque, varios atletas menos conocidos habían sido descubiertos en Juegos anteriores.
Por otra parte, la caída del Muro de Berlín, acabó por descubrir el sistema de dopaje institucionalizado en Alemania del Este.
Grandes dudas persisten sobre el sistema deportivo chino, cuyas nadadoras se vieron involucradas en varios escándalos, sobre todo en el Mundial de la especialidad, en Roma en 1994, y en los Juegos Asiáticos de Hiroshima, el mismo año. Por otra parte, durante 1999, grandes atletas, entre ellos algunos campeones olímpicos, se vieron envueltos en casos de dopaje, algo nunco visto.
El dopaje de estado en Alemania Oriental
Los espectaculares éxitos deportivos del régimen comunista de la RDA despertaron numerosas sospechas sobre los métodos empleados por sus entrenadores, pero la verdadera dimensión del uso sistemático del dopaje sólo fue conocida tras la caída del Muro de Berlín.
Con 102 medallas en los Juegos Olímpicos de Seúl en 1988 (37 medallas de oro, 35 de plata y 30 de bronce), un año antes de la caída del sistema, este pequeño país de 17 millones de habitantes se ubicó en segundo lugar detrás de la Unión Soviética, pero delante de Estados Unidos.
Los resultados increíbles de sus nadadoras en los Juegos de Montreal de 1976 (ganaron 11 de los 13 títulos) habían hecho saltar sospechas. Pero ningún atleta de la RDA figuró entre los "positivos" de los controles antidopaje instaurados a partir de los Juegos Olímpicos de México en 1968.
Los documentos a que se tuvo acceso tras la caída del régimen comunista, sobre todo los de la policía de seguridad del Estado (Stasi), revelaron que en ningún otro país el dopaje estaba tan organizado, centralizado y controlado: era un "dopaje de Estado".
"Todos éramos unos pequeños Ben Johnson"
Documentos del Instituto de control del dopaje de Kreischa acusaban a la sextuple campeona olímpica de natación en Seúl, Kristin Otto, de haberse dopado.
Las campeonas de natación Heike Friedrich, Daniela Hunger y Dagmar Hase también fueron citadas por haber consumido píldoras de "oral-turinabol", un esteroide anabolizante.
"Todos éramos unos pequeños Ben Johnson", declaró el nadador Raik Hannemann, subcampeón de Europa de 200 m estilos en 1990.
Se estima que unos 10.000 atletas de la RDA fueron dopados. En 1975, se había creado un departamento, "Deporte de competición II", en el servicio de medicina deportiva de la ex RDA para organizar la administración sistemática de anabolizantes, con el objetivo de mejorar los resultados de los deportistas de Alemania Oriental.
El deporte de alto nivel era un instrumento de propaganda para la RDA. "El objetivo es asegurar al deporte de competición de la RDA una posición de punta, que demuestre la superioridad de la sociedad socialista sobre la capitalista gracias a la utilización de UM", decretaba un documento de la Stasi. En el vocabulario de la policía política de la RDA, "UM" (Unterstuetzende Mittel : productos de apoyo) significaba sustancias dopantes.
Después de la caída del muro, los responsables del sistema de dopaje de estado comenzaron a ser sancionados: un médico, responsable adjunto del departamento "Deporte de competición II", fue condenado a seis meses con suspensión de pena, aunque su nombre no fue revelado.
El ex-secretario general de la Federación de Natación de la RDA, Egon Mueller, así como dos entrenadores, acusados de dopaje de menores, fueron condenados a un año de prisión con suspensión de pena cada uno.
En octubre de 1998, el ex vicepresidente de la Confederación de deportes de la ex RDA, Horst Roeder, fue condenado a un año de prisión con suspensión de pena, por haber favorecido la distribución de píldoras de "oral-turinabol" o "testosterona" a atletas de alto nivel.
Por otra parte, Manfred Ewald, presidente de la confederación de 1963 a 1988, fue condenado en julio del 2000 a 22 meses de prisión con suspensión de pena por haber dañado la salud de centenares de atletas dopados contra su voluntad.
China, perseguida por el espectro del dopaje
Roma. Septiembre de 1994. Las nadadoras chinas arrasaron en los Campeonatos del Mundo, con doce medallas de oro de un total de dieciséis. Llegaron a mejorar cinco plusmarcas mundiales. El país asiático impuso su dominio sobre la natación mundial gracias a sus deportistas esculturales, dotadas de hombros desmesurados.
La actuación de las nadadoras chinas hizo saltar las sospechas de dopaje generalizado en ese país. Muchos entrenadores las compararon con las "Wundermaedchen" (supermujeres) de la antigua Alemania Oriental, que dominaban en las piscinas en las décadas de los 70 y 80.
Los rumores de dopaje generalizado en China comenzaron durante los juegos Olímpicos de Barcelona (1992), donde ya se percibió la fuerza física impresionante de las chinas, con Lin Li a la cabeza, que se llevó tres medallas (dos de plata y una de oro).
Hombros desmedidos
La sospecha de que las atletas chinas estaban dopadas comenzó a extenderse. Sin embargo, ningún control comprobó entonces la veracidad de esos rumores.
Fue en los juegos asiáticos de Hiroshima (Japón) en 1994, donde se destapó la amplitud del fenómeno. Once competidoras chinas fueron acusadas de dopaje, entre ellas dos campeonas del mundo: Lu Bin (200 m estilos) y Yang Aihua (400 m libres).
Los controles antidopaje revelaron que estas atletas habían tomado dihydrotestosterona (DHT), un anabolizante imposible de detectar antes la aparición de una prueba de control utilizada por primera vez en Hiroshima.
En China, el dopaje no sólo afectó a la natación (siete atletas dopadas sobre once, en Hiroshima). También se extendió a otros deportes y confirmó los temores de un "dopaje de Estado". Después de Hiroshima, varios deportistas fueron sancionados: un atleta de 400 m vallas, Han Qing, dos campeonas del mundo de halterofilia, Li Dan y Wang Sheng, y dos remeros, Zhang Lei y Qiu Suoren.
Bajo la amenaza de exclusión de las grandes competiciones, las autoridades chinas empezaron a tomar medidas. En marzo de 1995, nueve entrenadores chinos fueron suspendidos durante un año por "negligencia". Entre ellos figuraban los mentores de varias campeonas de natación.
Desde enero hasta junio de 1996, la Comisión de ética china (COC) practicó un total de 995 controles, lo que supuso un aumento del 35% con respecto al mismo período del año anterior. De estos análisis, más de la mitad -490- fueron inopinados, lo que representó un alza del 107%, según las cifras de este mismo organismo.
Hormonas en el equipaje de una nadadora
Los Campeonatos del Mundo de natación de Perth (Australia), en 1998, mostraron que el problema estaba lejos de ser resuelto. En vísperas de las pruebas, la nadadora china Yuan Yuan, subcampeona del mundo de 200 m braza, y su entrenador fueron sometidos a un control de aduanas en el aeropuerto de Sydney. En su equipaje, los agentes encontraron trece frascos de somatotrofina, una hormona de crecimiento. Y, para que el escándalo fuera completo, tres nadadoras dieron positivo a la triamterena, un diurético prohibido por enmascara el uso de anabolizantes esteroides.
Ese mismo año, la nadadora china Wu Yanyan, plusmarquista mundial de 200 m estilos, fue suspendida por cuatro años por su federación después de haber dado positivo a la 19-norandrosterona (un anabolizante esteroide) en los Campeonatos de China, clasificatorios para los Juegos de Sydney 2000. La deportista consideró esta sanción muy injusta y amenazó con hacer revelaciones.
Los responsables chinos esperan evitar nuevos escándalos de dopaje en Sydney, pero admiten que las malas costumbres están muy arraigadas en su país.
El largo combate de las mujeres en los Juegos
Relegadas a un papel secundario en el nacimiento del deporte moderno, pese a que se disputaban Juegos femeninos en la antigua Grecia, las mujeres han recorrido un camino considerable, en el transcurso del siglo, a un ritmo que se ha hecho más vivo con la llegada del cambio de Milenio.
Si bien estuvieron totalmente ausentes en los primeros Juegos Olímpicos de Atenas, en 1896, en los de Atlanta, cien años más tarde, compitieron 3.844 mujeres, un 35% de los participantes.
De las primeras concesiones que se les hizo en los Juegos de París de 1900, donde participaron en golf y tenis, y cuatro años más tarde en tiro con arco, el programa para las mujeres pasó en Atlanta a incluir 108 pruebas en 21 deportes, de un total de 271 y 26 disciplinas del programa oficial.
El francés Pierre De Coubertin, el creador de los Juegos Olímpicos modernos, pensaba que el papel de las mujeres se debía limitar a coronar a los vencedores y se opuso hasta su muerte con todas sus fuerzas a su participación.
Pero su compatriota Alice Milliat no compartía su visión y decidió crear en 1921 la Federación Internacional Deportiva Femenina (FIDF) para poner fin a esa discriminación. La FIDF organizó unos Juegos Mundiales Femeninos en Gotemburgo y París, con lo cual el COI terminó por capitular.
Fue en Amsterdam, en 1928, donde finalmente tuvo lugar el verdadero arranque olímpico de las mujeres, al haber 300 deportistas en las pruebas femeninas, casi un 10% del total, sobre todo con su participación en el deporte rey, el atletismo.
El crecimiento más fuerte se dio a partir de 1976, con un 20% de mujeres en los Juegos, 25% en 1988 y 35% en Atlanta. En Sydney la progresión va a continuar.
En la actualidad, la práctica femenina no conoce límites y el COI ha decretado que todo nuevo deporte tiene que incluir una prueba de mujeres, lo que le dará la posibilidad de ser incorporado en el programa olímpico.
Pese a todos estos progresos, 26 países no incluyeron ninguna mujer en sus respectivas delegaciones en los Juegos Olímpicos de Atlanta. Razones técnicas y económicas se sumaron a otras de carácter religioso, y se llegó hasta el extremo de que una delegación se negó a que su cartel de presentación con el nombre del país fuese portado por una chica durante la ceremonia de apertura de los Juegos de Barcelona en 1992.
Pese a todos los obstáculos, muchos nombres de mujeres han dejado una huella en la historia de los Juegos: desde la británica Charlotte Cooper, primera medalla de oro femenina, pasando por Mildred Didrickson, la primera estrella del atletismo femenino, o la marroquí Nawal El Mutawakil, primera campeona individual africana y musulmana, hasta la rumana Nadia Comaneci, primer gimnasta, hombre o mujer, en obtener la nota máxima de "10" en unos Juegos, los de 1976.
Cada vez más mujeres deportistas atraen en los Juegos la atención del gran público, con la misma intensidad que sus compañeros masculinos.
El misógino Coubertin
El fundador de los Juegos de la era moderna, el barón Pierre de Coubertin, fue seguramente un visionario de aquel tiempo. Pero el aristócrata francés no supo escapar a la misoginia retrógrada de su época, en cuanto a la participación de las mujeres en los Juegos, contra la que luchó durante 30 años.
El COI aceptó por primera vez la participación de las mujeres en los Juegos de 1900 en dos deportes, el golf y el tenis. Pese a ello, De Coubertin no parecía convencido un año después de la necesidad de que las mujeres participasen en los Juegos en igualdad de condiciones que los hombres. A lo sumo, aceptó la idea de una participación femenina en deportes de menor categoría en los Juegos, pero siempre con limitaciones: debían celebrarse fuera del "recinto" del estadio olímpico. Para él, lo mejor era que las mujeres se limitaran a coronar los campeones.
En 1912, De Coubertin no había cambiado de parecer y afirmó: "Estimamos que los Juegos Olímpicos deben estar reservados a los hombres. ¿Es posible aceptar que las mujeres participen en todas las pruebas? No... Entonces ¿Por qué autorizarlas a hacerlo en algunas y prohibírselo en otras?".
En la sesión del COI de Amberes, en 1920, De Coubertin, insensible a la evolución del deporte, aseguró: "yo no admitiría a las mujeres, quienes por regla general no deberían participar en los Juegos en absoluto".
Su intransigencia llevó a la creación en 1921 de la Federación Internacional Deportiva Femenina (FIDF) para poner fin a esa discriminación. La FIDF organizó unos Juegos Mundiales Femeninos en Gotemburgo y París, por lo que el COI terminó por capitular.
Sydney: un gran paso hacia la igualdad
Los Juegos de Sydney del año 2000 marcarán un gran paso hacia la igualdad entre las mujeres y los hombres, tras los progresos ya realizados en Atlanta.
Los organizadores prevén la presencia de un 38% de competidoras femeninas en Sydney frente a un 35% en Atlanta.
Las mujeres participarán en 36 disciplinas, frente a las 37 de los hombres. Las deportistas no podrán competir en boxeo, lucha, tanto libre como grecorromana, o béisbol, pero tendrán en cambio la exclusiva en gimnasia rítmica, sóftbol y natación sincronizada.
Tres viejos deportes o disciplinas olímpicas, la halterofilia, el pentatlón moderno y el waterpolo, darán por primera vez su oportunidad a las mujeres. Tal y como lo exige el Comité Olímpico Internacional los tres deportes que entrarán en los Juegos, el taekwondo, trampolín y triatlón, lo harán tratando con igualdad a hombres y mujeres.

Fecha
Mujeres
Competidores
%
1896
0
280
0
1900
19
1.066
1,8
1904
6
687
0,9
1908
36
2.035
1,7
1912
57
2.547
2,2
1920
78
2.669
2,9
1924
136
3.092
4,4
1928
290
3.014
9,6
1932
127
1.408
9,1
1936
328
4.066
8,0
1948
385
4.099
9,4
1952
518
4.925
10,5
1956
371
3.184
11,6
1960
610
5.346
11,4
1964
683
5.140
13,3
1968
781
5.330
14,6
1972
1.058
7.123
14,8
1976
1.248
6.028
20,7
1980
1.125
5.217
21,5
1984
1.567
6.797
23,0
1988
2.186
8.465
25,8
1992
2.708
9.367
28,9
1996
3.844
10.744
35,7




------------------------------------------------------------------------------
Deporte/Disciplina
Hombres
Mujeres
Atletismo
1896
1928
Bádminton
1992
1992
Balonmano
1936
1976
Baloncesto
1936
1976
Béisbol
1992
-
Boxeo
1904
-
Ciclismo


- Ciclismo carretera
1896
1984
- Ciclismo pista
1896
1988
- Ciclismo todo terreno
1996
1996
Equitación


- Salto de obstáculos
1900
1952
- Doma
1912
1952
- Concurso completo
1912
1952
Esgrima
1896
1924
Fútbol
1900
1996
Gimnasia


- Gimnasia artística
1896
1928
- Gimnasia rítmica
-
1984
- Trampolín
2000
2000
Halterofilia
1896
2000
Hockey
1908
1980
Judo
1964
1992
Lucha
1896
-
Natación


- Natación
1896
1912
- Saltos
1904
1912
- Natación sincronizada
-
1984
- Waterpolo
1900
2000
Pentatlón
1912
2000
Piragüismo


- En línea
1936
1948
- Eslálom
1972
1972
Remo
1900
1976
Sóftbol
-
1996
Taekwondo
2000
2000
Tenis
1896
1900
Tenis de mesa
1988
1988
Tiro
1896
1968
Tiro con arco
1900
1904
Triatlón
2000
2000
Vela
1900
1988
Voleibol


- Voleibol
1964
1964
- Voleibol de playa
1996
1996
Los controles de feminidad
La participación de las mujeres en los Juegos Olímpicos llevó a introducir controles de femininidad, para verificar que las competidoras inscritas eran realmente mujeres y evitar la intrusión de personas de sexo masculino.
Varias campeonas o medallistas olímpicas fueron señaladas con el dedo, sospechosas de ser en realidad hombres: entre ellas las polacas Stanislawa Walasiewicz y Ewa Klobukowska o las hermanas soviéticas Tamara e Irina Press. En ambos casos las sospechas tenían su fundamento y más tarde quedaron confirmadas las sospechas.
Walasiewicz, una polaca que emigró a Estados Unidos, donde había tomado el nombre de Stella Walsh, obtuvo la medalla de oro de 100m en 1932 y la de plata en 1936. Fue además la primera mujer que bajó de los 11 segundos en la prueba reina del atletismo. Pero su muerte, en 1980 en un tiroteo, permitió, gracias a la autopsia, determinar que se trataba en realidad de un hombre.
Su compatriota Klobukowska, que había obtentido la medalla de oro en el relevo 4x100m y la de bronce sobre 100m en 1964, fue la primera atleta en ser descubierta por un control de feminidad, tres años después de sus medallas.
Por su parte, la soviética Tamara Press (oro en peso en 1960 y 1964 y en disco en 1964) decidió abandonar la competición justo después de que se instauraran los controles de feminidad. Lo mismo hizo su hermana Irina (oro en 80m vallas en 1960 y en pentatlón en 1964).
Al inicio de los años 60, se introdujeron en el deporte controles de feminidad basados en un examen ginecológico, pero numerosas competidoras se quejaron y pidieron un control menos humillante.
Respondiendo a esa demanda, en 1967, el COI decidió imponer un examen cromosómico -llamado de los corpúsculos de Barr- sobre células bucales. Este fue aplicado a partir de los Juegos de invierno de Grenoble. Las competidoras que no pasaban el test, debían entonces someterse a un test ginecológico. Desde 1992 se instauraron los controles genéticos del ADN.
El COI deseaba que el proceso tuviera lugar en la máxima discreción y aceptó que las atletas que fueran descubiertas, abandonasen la competición invocando el pretexto que eligieran.
¿Quien fue la primera campeona olímpica?
Para la gran mayoría de los especialistas de la historia de los Juegos, la primera mujer en coronarse campeona olímpica fue la tenista británica Charlotte Cooper, en París, con su victoria en el torneo individual en julio de 1900.
Sin embargo algunos historiadores, entre ellos el sueco Wolf Lyberg, defienden que la primera campeona fue en realidad la estadounidense Helen de Pourtalés.
De Pourtalés figuraba, segun algunos especialistas, en la tripulación del barco de su marido, el conde suizo Hermann Alexander de Pourtalés, vencedor, el 20 de mayo de 1900, en la clase 1-2 toneladas, prueba únicamente disputada en 1900. Como miembro de la tripulación, su mujer tendría derecho a la medalla, igual que su marido, patrón de la embarcación.
Cooper, por su parte, había ganado el torneo individual femenino el 11 de julio. En la final, Cooper batió a la francesa Helene Prévost, por 6-1 y 6-4. Junto a su compatriota Reginald Doherty, Cooper también se apoderó el mismo día del título de dobles mixtos, batiendo de nuevo a Prévost, que hacía pareja con el británico Harold Mahoney.
Incluso si se considera que Helen de Pourtalés tenía derecho a su medalla -una medalla colectiva-, Charlotte Cooper sigue siendo de todos modos la primera campeona olímpica feminina individual.
Los dramas en los Juegos
Los Juegos Olímpicos han sido el escenario de grandes momentos de emoción deportiva, pero desde que comenzaron su andadura en Atenas en 1896 también han dado lugar a verdaderas tragedias humanas, tanto en las pistas como fuera de ellas. Atentados, muertes, llegadas dramáticas, escándalos, lesiones en carrera y caídas, han dado a los Juegos una dimensión que va mucho más allá del simple enfrentamiento deportivo.
Los atentados
1972
La mayor tragedia de los Juegos ha sido sin duda alguna la sangrienta toma de rehenes durante los Juegos de Múnich. A seis días de la clausura de los Juegos, un comando de ocho palestinos tomó como rehenes a una parte de la delegación israelí en la Villa Olímpica: dos isralíes murieron en el ataque. El asalto de la policía en un aeropuerto de las cercanías de Múnich, desde el que los palestinos esperaban poder huir con sus rehenes, acabó en un tiroteo, en el que perdieron la vida nueve israelíes y cinco palestinos, así como un policía y un piloto de helicóptero alemanes. Los tres palestinos supervivientes fueron detenidos. Serían liberados tras el secuestro de un avión el 29 de octubre de 1972. Al día siguiente de la tragedia, tras 24 horas de suspensión de las pruebas, el COI organizó una ceremonia en memoria de la víctimas inocentes. Delante de una multitud de 80.000 personas, Brundage lanzó una frase que se haría famosa: "The Games must go on" (Los Juegos deben continuar).
1996
En Atlanta, dos personas murieron y otras 110 resultaron heridas, una de ellas de gravedad, tras la explosión de una bomba a las 01H20 locales en el parque del Centenario. Poco antes de la explosión, una persona había advertido desde una cabina telefónica de la colocación de una bomba. Richard Jewell, un guardia de seguridad que afirmó haber visto una mochila y haber alertado a las fuerzas de seguridad, sería considerado como el principal sospechoso. El FBI lo exculparía totalmente en octubre de 1996. A finales de 1998, otro hombre, Eric Rudoplh, conocido por sus ideas de extrema-derecha, sería acusado del atentado, así como de otros tres ataques, pero la policía todavía no ha podido detenerle.
Muertos en competición
Aparte de los atletas y entrenadores israelíes muertos en el atentado perpetrado en Múnich, solamente han muerto dos deportistas como consecuencia directa de su participación en los Juegos Olímpicos.
1920
En el maratón de 1920, el portugués Francisco Lazaro cayó víctima de una insolación y murió al día siguiente en el hospital, a pesar de que los organizadores habían exigido un certificado médico a todos los inscritos.
1960
En Roma, un ciclista danés de 21 años, Knut Eneberg-Jensen, murió durante la prueba de 100 km contrarreloj por equipos, víctima de una insolación y, según algunos, del dopaje. La temperatura ese día era de 40º.
En otros casos, las muertes tuvieron lugar paralelamente a los Juegos como ocurrió con Eliska Misakowa, una de los miembros del equipo checoslovaco de gimnasia femenina, que cayó enferma a su llegada a los Juegos de Londres en 1948. Murió de parálisis infantil a los 22 años el día de la prueba por equipos. Pese a ello, su equipo, en el que figuraba su hermana Miroslava, obtuvo la medalla de oro.
Los escándalos
1904
En el maratón de los Juegos de San Louis, el neoyorquino Fred Lorz pasó la meta en primera posición. La propia hija del presidente Franklin Roosevelt, Alice, se hizo fotografiar a su lado, pero poco antes de la entrega de medallas estalló el escándalo. En la novena milla, Lorz se había subido a un coche que lo había llevado hasta poca distancia de la entrada del estadio. Cuando se descubrió la verdad, Lorz fue suspendido de por vida, pero sería amnistiado poco después y ganaría el maratón de Boston en 1905.
1960
La final de los 100m libres de natación terminó en una total confusión. De los tres jueces encargados de determinar la primera plaza, dos votaron a favor del australiano John Devitt y uno del estadounidense Lance Larson, al tiempo que los jueces que tenían que determinar la segunda plaza también votaron dos a uno en favor de Devitt. El juez principal le dio la ventaja al australiano. Pero como su tiempo, según los árbitros, era de 55.2 y el de Larson era de 55.1, el juez principal decidió modificar sus tiempos oficiales. No obstante, una foto de la llegada parecía confirmar la victoria de Larson. Durante cuatro años los Estados Unidos intentarían en vano hacer modificar la decisión.
1976
El esgrimidor soviético Boris Onischenko suscitó uno de los mayores escándalos olímpicos en los Juegos de Montreal. Campeón olímpico por equipos con la URSS y medalla de plata individual en 1972, Onischenko era uno de los principales favoritos para la competición cuatro años más tarde, pero el ucraniano de 39 años fue eliminado por haber trucado la empuñadura de su espada. El soviético había incluido un dispositivo eléctrico con el que podía obtener que el sistema de detección de toques le diera un punto cuando quería. En medio de la competición, varios competidores se quejaron de que las luces se habían encendido pese a no haber sido tocados. La espada del soviético fue examinada por los jueces quienes, poco después, le descalificaron. La URSS fue eliminada y Onischenko excluido de por vida por las instancias internacionales. El soviético fue también severamente castigado por los dirigentes de su país.
1988
Sin embargo, uno de los momentos más dramáticos de los Juegos fue probablemente el descubrimiento del escándalo de dopaje del canadiense Ben Johnson, tras su victoria en los 100m en Seúl por delante de Carl Lewis, Linford Christie y Calvin Smith. La Comisión Ejecutiva del COI anunció la descalificación del atleta por unanimidad. Johnson tuvo que devolver su medalla. La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) impuso al canadiense una suspensión de dos años y borró su récord del mundo de las tablas. El anuncio causó un verdadero seísmo en la Villa Olímpica, que se extendió al mundo entero. Johnson tuvo que abandonar la capital surcoreana como un fugitivo.
Las peleas
1956
Hungría y la URSS se enfrentaron en el torneo de waterpolo. Los húngaros ganaron 4-0 en el minuto 12, ya que los jugadores no dejaban de darse golpes por debajo del agua, hasta el punto de que el árbitro tuvo que dar por finalizado el partido, que acabó en una pelea general. El público era favorable en su gran mayoría a los húngaros, cuyo país había sido invadido por los tanques soviéticos, por lo que la policía tuvo que intervenir para evitar que algunos de los 5.000 espectadores agredieran a los soviéticos.
1964
Descalificado por irregularidades durante su combate, el peso pluma español Valentín Loren se vengó del árbitro húngaro Gyorgy Sermer dándole un puñetazo en plena cara. La Federación Internacional de Boxeo Amateur le prohibiría volver a subirse a un ring.
1988
El combate de boxeo entre el surcoreano Byun Jong-Il y el búlgaro Alexander Hristov en los pesos minimosca terminó en un total descontrol. Al comienzo, el árbitro tuvo que separar a los dos hombres y advertirlos. A la tercera advertencia para el surcoreano, el árbitro pidió a los jueces que se le penalizara con un punto. En el último asalto, le penalizó con un nuevo punto, que sería decisivo y daría la victoria al búlgaro. Furioso, el entrenador surcoreano, seguido por varios compatriotas, se lanzó hacia el ring para atacar al árbitro, que tuvo que ser protegido por varios colegas. Sin embargo, algunos miembros surcoreanos de los servicios de seguridad también se unieron a los agresores y golpearon al árbitro. Una vez terminada el altercado, el perdedor hizo una sentada sobre el ring que duraría 67 minutos, un nuevo "récord" olímpico.
Las llegadas
1908
En el maratón de los Juegos de Londres, el italiano Dorando Pietri, en cabeza a 100m de la llegada, cayó debido al agotamiento. Los jueces le ayudaron a levantarse y a franquear la línea de llegada, por lo que el estadounidense John Hayes, segundo de la carrera, depositó una reclamación y los jueces descalificaron a Pietri.
1948
Cuarenta años después, de nuevo en Londres y en la misma prueba, el belga Etienne Gailly entró en primera posición, pero totalmente extenuado en el estadio olímpico. Aun le quedaba una vuelta. El público le alentaba, pero Gailly se tambaleó. El argentino Delfo Cabrera y el británico Thomas Richards le pasaron. Los jueces, que todavía recordaban el incidente de 1908, no movieron un dedo esta vez. Por fin, cuando Gailly se desplomó tras cruzar la meta un inmenso suspiro colectivo recorrió las tribunas.
1984
En los Juegos de Los Ángeles, el maratón femenino fue escenario de la dramática llegada de la suiza Gabriela Andersen-Schiess. Tambaleante, la suiza rechazó toda ayuda que la habría descalificado. La agonía duraría más de cinco minutos, el público la alentaría, pero también pediría la intervención de los jueces de pista. Andersen-Scheiss terminó en la 37ª posición.
Las caídas
1972
El gran campeón finlandés Lasse Viren cayó, sin razón aparente, durante los 10.000m de los Juegos de Múnich cuando se encontraba en quinta posición. Otro atleta Mohamed Gammudi, tropezó con él y cayó también. Los dos se volvieron a levantar, pero el tunecino abandonaría algunas vueltas más tarde. Pese a su caída, Viren no solamente ganó la prueba, sino que además establecería un nuevo récord del mundo.
1984
En los 3.000m de los Ángeles, la favorita estadounidense Mary Decker cayó tras un roce con la sudafricana Zola Budd en cabeza de carrera. No volvería a levantarse. El público abucheó a Budd durante el resto de la prueba y la sudafricana totalmente desconcentrada terminó en séptima posición. La polémica a través de la prensa sería terrible.
1992
La favorita de los 100m vallas en Barcelona, la estadounidense Gail Devers, que había tomado la cabeza de la carrera en la cuarta valla, tocó la última con el pie cuando se encontraba en primera posición. Devers perdió el equilibrio y franqueó como pudo la meta en quinta posición antes de caer al suelo.
1996
En los 1.500m de los Juegos de Atlanta, el marroquí Hicham El-Guerruj, gran favorito para la victoria, se encontraba en segunda posición detrás del argelino Nureddin Morceli, otro grande de la prueba. Intentó pasarle, pero el argelino aceleró. El-Guerruj tropezó con el pie de su adversario y cayó, viendo como su adversario volaba hacia la victoria.
Las lesiones
1936
Pese a haberse roto la clavícula en una caída sobre un obstáculo durante la prueba completa por equipos de los Juegos de Berlín, el alemán Konrad von Wangenheim volvió a subirse a su caballo para terminar su recorrido porque sabía que de lo contrario su equipo sería descalificado. Al día siguiente, el militar participó en la prueba de salto de obstáculos. Llegó al estadio con el brazo en un cabestrillo, pero se lo quitó para montar con el brazo sólidamente atado al cuerpo. En uno de los primeros obstáculo, su caballo Kurfurst cayó sobre el jinete que salió de debajo de su montura como pudo. El caballo no se movía y todos pensaron que estaba muerto, pero de pronto volvió a levantarse. Von Wangenheim se subió a su montura y terminó el recorrido sin cometer más faltas. Gracias a su hazaña ante 100.000 espectadores alemanes enfervorecidos, Alemania ganó el oro.
1980
Durante las semifinales de la competición por equipos de florete de los Juegos de Moscú, el campeón del mundo Vladimir Lapitsky resultó herido por el arma de su adversario polaco que perforó su chaleco de protección de cuero. El florete seccionó una de sus venas fue cortada, pero, por suerte, no tocó el corazón.
1988
El estadounidense Greg Louganis se encontraba en cabeza de la clasificación cuando subió a la plataforma para su 9º salto de la vuelta preliminar de la prueba de plataforma en el concurso de saltos de Seúl. El campeón olímpico tomó su impulso, saltó y efectuó su figura, pero al caer, su cabeza impactó con la plataforma. Louganis salió del agua por sus propios medios, aunque tuvo que recibir cuatro puntos de sutura. Media hora después volvió a subirse a la plataforma y realizó el mismo salto, obteniendo la mejor nota de la vuelta preliminar.
1992
En Barcelona, el británico Derek Redmond, uno de los favoritos de los 400m, se lesionó en las semifinales y cayó al suelo. Se levantó y empezó a terminar la vuelta dando pequeños saltos, hasta que su padre, Jim, se dirigió hacia él. Derek se apoyó en su progenitor con la cara torcida por el dolor y las lágrimas. A unos metros de la llegada, Jim dejó a su hijo franquear solo la meta. Los 65.000 espectadores se levantaron emocionados y aplaudieron estrepitosamente.
Deportes desaparecidos
Descansen en paz
Croquet, lacrosse, roque, tiro de cuerda... Detrás de este inventario se esconde una serie de deportes que figuraron en el programa de los Juegos Olímpicos antes de desaparecer y hundirse en el olvido.
Los deportes desaparecidos son 10: cricket, croquet, golf, lacrosse, motonáutica, Jeu de paume, polo, raquetas, roque, rugby y tiro de cuerda.
Un mito heredado del siglo XIX
El amateurismo, que durante cerca de 90 años fue considerado por el Comité Olímpico Internacional como uno de los pilares de los Juegos, es un mito nacido en la Inglaterra aristocrática del siglo XIX y consagrado por el barón Pierre de Coubertin.
En ningún momento en los Juegos de la Antiguedad habían competido unos amateurs. Todo lo contrario: se trataba de profesionales que competían por premios en dinero y, marginalmente, por la gloria de la victoria.
En el siglo pasado, el deporte era una actividad para ricos que podían permitirse no trabajar y practicar su deporte. El amateurismo era en realidad una excusa para que las clases sociales no se mezclaran.
"Es amateur todo caballero (gentleman) que no ha tomado nunca parte en una competición pública abierta a todos o recibido dinero (...) o que nunca ha trabajado como profesor o monitor para ganarse la vida (...)". Así definía al deportista amateur la Amateur Athletic Association de Inglaterra poco antes del final del Siglo XIX.
Cuando hizo renacer los Juegos Olímpicos en 1896, el barón De Coubertin se preocupó antes que nada por la educación y la moral. En el congreso de París del 23 de junio de 1894 en el que se decidió la creación del Comité Olímpico Internacional (COI), el orden del día se dividió en dos puntos principales: amateurismo y profesionalismo por un lado y los Juegos Olímpicos, por otro.
Los fundadores del Movimiento Olímpico lo tenían claro: toda ganancia proveniente del deporte debía ser prohibida.
Pese a que el deporte evolucionaba cada vez más rápidamente hacia el profesionalismo, en particular en los casos del fútbol y el boxeo, el COI seguiría actuando como un guardián de las tradiciones y sancionaría, a veces injustamente, a los que no respetaran sus reglas.
El primer fenómeno de las pistas castigado por profanar la pureza olímpica fue el decatleta Jim Thorpe. El estadounidense, acusado de haber ganado un puñado de dólares jugando en una liga menor de béisbol, se vio obligado a devolver sus medallas olímpicas de 1912, aunque sería rehabilitado en 1982 por el presidente del COI Juan Antonio Samaranch.
En 1925, el COI llegaría incluso a reforzar la Carta Olímpica en un sentido más restrictivo, exigiendo que los atletas firmaran la declaración siguiente: "Declaro por mi honor que soy un amateur según estipulan las reglas del COI".
En 1932, los célebres atletas Paavo Nurmi (Finlandia) y Jules Ladoumègue (Francia) fueron excluidos de por vida por profesionalismo.
La Segunda Guerra Mundial cambiaría el marco del amateurismo con la llegada de los deportistas de Estados del Este.
Brundage, el ayatolá del amateurismo
Tras la Segunda Guerra Mundial, el paisaje olímpico cambiaría radicalmente con la llegada a los Juegos de deportistas de los países del Este, oficialmente amateurs, pero en realidad funcionarios del deporte.
Bajo la presidencia del estadounidense Avery Brundage, entre 1952 y 1972, el COI seguiría haciendo del amateurismo un principio sagrado. Al menos, verbalmente. "El ideal olímpico no puede ser mancillado por la presencia de deportistas que sacan un beneficio de sus cualidades físicas", escribió Brundage.
En 1948, cuando Brundage era sólo un alto dirigente del COI y presidente del Comité Olímpico Nacional de su país, consiguió que el equipo de hockey sobre hielo estadounidense de la American Hockey Association (AHA) fuera borrado del palmarés después de haber terminado cuarto en Saint-Moritz porque estimaba que la AHA era una organización que obedecía a intereses comerciales.
No obstante, en tanto que presidente del COI, en ningún momento llegaría hasta sancionar un sistema de deporte de estado, que permitía a deportistas entrenarse sin tener que trabajar, gracias a empleos ficticios. Tampoco movería ni un dedo contra los atletas o nadadores estadounidenses que recibían enormes becas de las universidades americanas que les permitían dedicarse totalmente al deporte sin tener que estudiar realmente.
No sería hasta 1972, cuando Brundage, que entonces contaba 84 años de edad y ya había anunciado su retirada tras los Juegos de Múnich, decidió atacar de frente al profesionalismo a través del caso del esquí.
En una carta enviada al presidente de la Federación Internacional de Esquí, Marc Hoddler, poco antes de los Juegos de Sapporo, Brundage pidió sanciones contra 10 de los mejores esquiadores del momento por haber recibido dinero durante una estancia en Estados Unidos. También acusó a 40 esquiadores de tener contratos comerciales con diferentes fabricantes de material.
El gran campeón Karl Schranz, que ganaba entonces más de 40.000 dólares como diseñador y responsable de pruebas para marcas de esquís, será el único en ser sancionado y no podrá participar en los Juegos de Sapporo.
Pero esta sanción, que muchos deportistas considerarían injusta, no fue más que el canto del cisne de una concepción del deporte que va a cambiar radicalmente con la llegada de un nuevo presidente del COI, Lord Killanin, a partir de 1972.
Las primeras brechas
La elección en 1972 del irlandés Lord Killanin como presidente del COI marcó un viraje histórico que se acentuaría con la llegada de Juan Antonio Samaranch a la presidencia del COI en 1980 otorgando a los profesionales una plaza cada vez mayor dentro del Olimpismo.
Killanin, gracias a una visión más pragmática que la Avery Brundage, su predecesor, se dio cuenta de que el amateurismo estaba condenado a desaparecer y comenzó a abrir brechas en algunos de los grandes principios defendidos hasta entonces por el COI.
Uno de los primeros pasos hacia la entrada de los profesionales en los Juegos Olímpicos lo dieron el COI y la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) con un acuerdo firmado en 1973 en Varna (Bulgaria), en el que se estipulaba que los jugadores que hubieran participado o pudieran participar en una Copa del Mundo no podrían hacerlo en los Juegos, aunque los otros sí. Con ello los primeros futbolistas profesionales serían admitidos a partir de los Juegos de Los Ángeles.
El 21 de octubre de 1974, la palabra "amateur" es remplazada por la de "competidor" en el artículo 26 de la Carta Olímpica. La noción de "lucro cesante" (financial loss) es admitida al igual que los premios otorgados bajo control de las federaciones.
No obstante, todo contrato profesional o toda utilización del deportista, su imagen y sus prendas de vestir con fines publicitarios siguieron prohibidos, al tiempo que los entrenadores profesionales siguieron sin poder participar a los Juegos.
La cuestión de la entrada de los tenistas profesionales también daría lugar a largas negociaciones. Después de haber sido admitido como deporte olímpico en 1981, en 1986 se llegaría a un acuerdo con los soviéticos -los mayores adversarios de la presencia de tenistas profesionales- que aceptaron su participación en los Juegos de Seúl a nivel "experimental".
Estas primeras brechas en el amateurismo darían paso a una entrada prácticamente sin límites de los profesionales en el Olimpismo durante los años 90.
El fin del amateurismo
El español Juan Antonio Samaranch fue el hombre que pondría un punto final a la defensa del amateurismo por el Comité Olímpico Internacional (COI).
Después de los Juegos de 1988 quedó formalmente abandonado el histórico "amateurismo olímpico", cuando el COI decidió eliminar las palabras "amateur" y "profesional" de la Carta Olímpica, limitándose a señalar en el documento que "cada nación puede seleccionar a sus mejores atletas".
Por otra parte, la caída del muro de Berlín y el desmoronamiento de la URSS llevaron también al final del sistema de profesionalismo de estado vigente en los países del Este desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Los únicos grandes países deportivos en practicarlo aun hoy son Cuba y China.
La llegada, a partir de los Juegos de Barcelona, de los millonarios profesionales estadounidenses de la NBA al torneo olímpico de baloncesto fue una revolución. El "Dream Team" ganó el torneo y fue una de las sensaciones de los Juegos de 1992.
En 1994, la NHL y la Federación Internacional firmaron un acuerdo que permitirá a los profesionales del campeonato estadounidense de hockey sobre hielo participar en los Juegos Olímpicos a partir de Nagano en 1998.
Hoy en día, solo el boxeo y el béisbol prohiben totalmente la participación de profesionales en los campeonatos olímpicos aunque los responsables del béisbol estudian la posibilidad de hacer participar a los jugadores profesionales estadounidenses.
El fútbol optó finalmente por una solución de compromiso en 1993 con la admisión de tres jugadores de más de 23 años en cada uno de los 16 equipos masculinos. Una medida que satisfizo tanto al COI como a la FIFA que preservaba de ese modo "su" Copa del Mundo.
Son pocos los atletas que saltan a las pistas olímpicas sin beneficiarse de algún tipo de apoyo material, especialmente aquellos que consiguen medallas. La Federación de Natación de Estados Unidos destinó un total de 700.000 dólares en "premios" a sus nadadores en Atlanta.
Profesionales o amateurs, con dinero o sin él, los Juegos Olímpicos siguen representando para todos los participantes en ellos el momento más importante de su carrera.
De la artesanía al gigantismo
Si los Juegos de Atenas reunieron solamente a unos 280 atletas en 9 deportes, las competiciones olímpicas han conocido desde entonces un impresionante crecimiento que el COI ha intentado controlar con dificultad.
Todo ello ha implicado al filo de los años problemas cada vez más difíciles y más caros de resolver: alojamiento, alimentación, circulación...
De unos 14 países representados en Atenas se pasó a 197 cien años más tarde en Atlanta. En los Juegos de 1896 asistieron a la ceremonia de apertura en Atenas 60.000 personas, entre las que se encontraban el barón Pierre de Coubertin y el rey de Grecia. En Atlanta, además de las 80.000 personas presentes en el estadio, 3.500 millones más siguieron la ceremonia a través de la televisión.
Si el número de deportes se ha triplicado desde los comienzos de los Juegos Olímpicos, la cantidad de pruebas disputadas en el marco de cada uno de ellos ha aumentado a un ritmo aún más elevado. De las 43 pruebas de 1896 se ha pasado a 271 en 1996.
En cuanto a los atletas, los cerca de tres centenares del comienzo son una gota de agua compararados a los más de 10.000 de los Juegos del Centenario, aunque el máximo se alcanzó en Barcelona con más de 12.000 competidores.
Además, las delegaciones de cada país incluyen a un gran número de jueces, entrenadores, médicos o acompañantes cuyo número no ha dejado de aumentar sin cesar.
Los patrocinadores traen también por su parte a un número cada vez mayor de invitados para sus operaciones de relaciones públicas.
El crecimiento también ha afectado a la prensa: de los 685 periodistas oficialmente contabilizados en los Juegos de París de 1924 se pasó a unos 19.000 en Atlanta, de los cuales una mayoría eran de radio y televisión.
Los centros de prensa se han convertido en immensas fábricas: en 1992, el centro para la prensa escrita tenía una superficie de 51.000m2 y el de la televisión de 45.000m2.
En los Juegos de Roma de 1960, el personal de TV no llegaba a las 300 personas. En cambio, en Barcelona este personal alcanzaba las 8.000 personas y más de 13.000 en Atlanta. El número de estudios, de kilómetros de cable, de terminales, de cámaras está también en constante aumento. El material se cuenta por miles de toneladas.
En Sydney, los organizadores preveen que habrá unos 10.320 atletas, 5.100 jueces y unos 17.000 miembros de la prensa acreditados entre periodistas y televisión. El número de deportes se elevará a 28 con un total de 40 disciplinas. Se distribuirán 300 medallas de oro y participarán 200 naciones (tres más que en Atlanta).
Para limitar el crecimiento descabellado de los Juegos, el COI ha trabajado sobre dos ejes con resultados variables. El primero ha sido la limitación del número de deportes o de disciplinas del programa, algo que no ha conseguido realmente. El segundo se refiere a la limitación del número de participantes por pruebas fijando criterios de clasificación más exigentes.
Las tentativas de control del COI
Consciente desde el comienzo de los años 90 de que los Juegos Olímpicos no podían continuar creciendo al mismo ritmo desenfrenado de las últimas ediciones, el COI ha intentado poner en práctica algunas medidas de control.
Las medidas se referían al número de pruebas, disciplinas y deportes presentes y al número de competidores en cada una de esas pruebas.
Para ello creó una Comisión de programa que tenía que hacer proposiciones para los Juegos del años 2000 en Sydney. Este nuevo órgano estuvo presidido por el ruso Valeri Smirnov y después fue dirigido por el ex presidente de la Federación Internacional de Tenis, Philippe Chatrier, fallecido en junio pasado.
Sus proposiciones, que fueron presentadas a la Sesión del COI en diciembre de 1994, eran radicales. Aunque no fueron publicadas se sabe que aconsejaban la desaparición total de deportes como el boxeo o el pentatlón moderno, considerados como "inapropiados" u "obsoletos", o del ciclismo, debido a los problemas de dopaje. También aconsejaba que se desecharan disciplinas como el concurso completo en equitación o la natación sincronizada, al tiempo que abogaba por la inclusión del triatlón, el golf o el bowling.
Sin embargo, el COI decidió enterrar las proposiciones de la Comisión. En vez de limitar el programa de Sydney con respecto a Atlanta, incluyó nuevos deportes como el triatlón o el taekwondo, así como disciplinas como el trampolín, al tiempo que abrió a la participación de las mujeres algunos deportes como el pentatlón y el waterpolo.
Intentos del COI de excluir el eslálom en piragüismo ni siquiera llegarían a término y la disciplina sería mantenida en el programa. El presidente del COI, Juan Antonio Samaranch, también acabaría dando un giro de 180 grados después de haber afirmado que el pentatlón moderno desaparecería de los Juegos.
Los criterios más rigurosos de clasificación conllevan sin embargo un riesgo: el de excluir de los Juegos a las naciones más pequeñas que no tienen ningún deportista de alto nivel. Un riesgo que entra en contradicción con otra aspiración del COI: mantener los Juegos como un evento universal.
Por ello, el COI ha redactado una regla que permite a cada país presentar a seis atletas en 13 deportes sin tener en cuenta sus resultados.
En Atlanta, el número de atletas aumentó considerablemente, cerca de un 15%, con respecto a Barcelona (10.744 frente a 9.367).
El objetivo de los organizadores de los Juegos del año 2000 es permanecer por debajo del nivel de Atlanta.
Sin embargo, los deportes no olímpicos siguen ejerciendo presión para ir a los Juegos. Catorce nuevos deportes aspiran oficialemente a formar parte del programa de Atenas 2004: paracaidismo, billar, bolas, danza deportiva, golf, karate, bowling, patinaje sobre ruedas, rugby, esquí náutico, raquet-ball, squash, actividades subacuáticas y surf. La decisión se tomará después de los Juegos de Sydney.
Además, en el futuro, el COI también deberá probablemente empezar a interesarse por la cuestión de los periodistas, cuyo número es superior al de los atletas, así como por la limitación de los acompañantes en las delegaciones.
Las cifras
Fecha
Atletas
Países
Deportes
Pruebas
Derechos TV
Prensa
1896
280
14
9
43
-
-
1900
1.066
26
17
85
-
-
1904
687
13
14
94
-
-
1908
2.035
22
20
107
-
-
1912
2.547
28
13
102
-
-
1920
2.669
29
19
153
-
-
1924
3.092
44
17
126
-
685
1928
3.014
46
14
109
-
616
1932
1.408
37
14
116
-
303
1936
4.066
49
19
128
-
1.710
1948
4.099
59
17
136
-
1.364
1952
4.925
69
17
149
-
1.848
1956
3.184
67
16
145
-
960
1956*
158
29
1
6
-
501
1960
5.346
83
17
150
1,1**
2.194
1964
5.140
93
19
163
1,5
3.204
1968
5.330
112
18
172
9,7
2.249
1972
7.123
121
21
195
17,6
4.587
1976
6.028
92
21
197
34,8
3.223***
1980
5.217
80
21
202
87,9
7.629
1984
6.797
140
21
220
286,3
3.837***
1988
8.465
159
23
236
398,7
10.360
1992
9.367
169
25
256
636
12.831
1996
10.744
197
26
271
896,9
19.161







*Las cifras para los Juegos de 1956 se dividen entre las de los Juegos de Melbourne y las de las pruebas ecuestres celebradas ese mismo año en Estocolmo.
**Millones de dólares
***No existen cifras oficiales para la radio y televisión.
¿Crisis? ¿Qué crisis?
Se dice que "el dinero hace girar el mundo", pero a fuerza de girar demasiado rápido, a veces, pierde la cabeza y, en efecto, tuvieron que rodar algunas cabezas en el COI para que el cuerpo volviera a un funcionamiento más sano en cuanto a sus relaciones con el dinero.
En los años 70, el Comité Olímpico Internacional tenía sólo una vaga idea de lo que el márketing y la televisión significaban realmente, pero una vez que comprendió su auténtico potencial en términos de poder y de dinero, el COI, que hasta entonces había luchado por seguir existiendo, se convirtió en un gigante de envergadura internacional.
En los dos últimos decenios, el COI ha pasado a beneficiarse de verdaderas estrategias de márketing y de los ingresos resultantes de los contratos sobre los derechos de televisión. Esta entrada masiva de capital ha dado lugar a escándalos de corrupción y creado un clima poco sano, que el COI ha intentado cambiar reformando radicalmente sus instituciones.
Al menos 200 millones de dólares
Generadas por el escándalo de corrupción suscitado por la atribución de los Juegos de invierno del 2002 a Salt Lake City, estas reformas tenían por objetivo hacer del COI una institución más transparente.
El 18 de marzo de 1999, al día siguiente de un voto de confianza al presidente Juan Antonio Samaranch, un estudio publicado por un gabinete de expertos en contabilidad reveló que la fortuna del COI se elevaba a unos 200 millones de dólares.
Hoy en día, el COI es económicamente independiente, pero las grandes empresas han comprendido que el Olimpismo -simbolizado por la imagen simpática e internacional de los cinco aros- representa un maná comercial particularmente interesante para ellas, por lo que, a pesar de los recientes escándalos, el COI sigue ligado a unas 40 multinacionales a través de sus programas de patrocinio.
Lejos está el tiempo de los Juegos de la Antigüedad en los que un simple ciudadano podía patrocinar a un atleta de su elección.
El márketing juega hoy un papel tan importante como la televisión en la organización y en el desarrollo de los Juegos. Los beneficios para la "Familia Olímpica" son claros. ¿Pero, tal y como lo ha hecho la televisión, podría esta influencia modificar la forma de los Juegos?
¿De dónde viene el dinero del COI?
El Comité Olímpico Internacional no utiliza más que el 7% de los ingresos globales del Movimiento Olímpico. El 93% restante se reparte entre la "Familia Olímpica", en particular los Comités de Organización de los Juegos (COJO), los 200 Comités Olímpicos Nacionales (CON) y las federaciones deportivas internacionales (FI).
Estos ingresos provienen por encima de todo de la venta de los derechos de televisión, que representan la mitad del presupuesto del Movimiento Olímpico.
Desde los Juegos de Roma en 1960, por los que una cadena de televisión estadounidense pagó 394.000 dólares, hasta los de Atlanta de 1996, cuyos derechos de televisión se elevaron a la increíble suma de 897.052.500 dólares, el papel vital de la televisión no ha dejado de crecer.
Aumento del patrocinio
Antes de que el Movimiento Olímpico pusiera en marcha un verdadero plan de márketing, los ingresos provenientes de los derechos de televisión representaban hasta un 90% del presupuesto total del COI. Actualmente, los ingresos se reparten entre los patrocinadores (36%), la venta de entradas (11%), los acuerdos comerciales de utilización de licencias (2%) y la venta de objetos conmemorativos (1%).
La televisión comenzó a interesarse por los Juegos a partir de los celebrados en Londres en 1948, mientras que en el caso de los patrocinadores hubo que esperar hasta los Juegos de Los Ángeles de 1984 para que el patrocinio se convirtiera en un importante generador de ingresos para el Movimiento Olímpico.
Desde que en 1984 el Comité de Organización de los Juegos de Los Ángeles, presidido por Peter Ueberroth, consiguió obtener un beneficio de 150 millones de dólares por primera vez en la historia de los Juegos, el patrocinio se ha convertido en uno de los pilares de los eventos olímpicos.
El marketing liberador
La estrategia del márketing nació de la voluntad de la comisión financiera del COI de reducir la dependencia del Movimiento Olímpico de los derechos de televisión a partir de 1983. Desde entonces, los diferentes programas de márketing llevados a cabo han aportado unos 15.000 millones de dólares. Para el periodo 1997-2000 se esperaban unos ingresos superiores a los 3.500 millones de dólares.
El COI dispone hoy en día de un departamento de "Márketing Olímpico", cuyo objetivo es "asegurar una estabilidad financiera independiente a los Juegos Olímpicos", pero limitando "la comercialización excesiva" de los mismos. Máquina eficaz, el COI ya no tiene la espalda contra la pared.
La multiplicación de los patrocinadores olímpicos
En los Juegos de 1984, las competiciones de natación tuvieron lugar en una piscina construida gracias al dinero de McDonald's, el rey de la hamburguesa.
Desde entonces, este tipo de patrocinio se ha desarrollado considerablemente y juega un papel de primera magnitud en la financiación y el desarrollo de los Juegos, tal y como lo demostró la presencia de Coca-Cola durante los Juegos de Atlanta. Una presencia demasiado grande, según algunos.
Después de los Juegos de Los Ángeles y sus 150 millones de dólares de beneficios, los gigantes de la industria y del comercio tomaron conciencia de las ventajas de una colaboración con los Juegos. En un mercado mundial en plena expansión, el COI creó el programa de empresas patrocinadoras olímpicas (TOP) en 1985. Las grandes empresas respondieron rápidamente. Desde 1985, cuatro programas TOP han sido llevados a cabo, cada uno con gran éxito.
El principio es simple: unas cuantas grandes compañías internacionales, conocidas en el mundo entero, proveen a los Juegos de los servicios esenciales que necesitan y financian el Movimiento Olímpico. Los 11 miembros del programa TOP para el período 1997-2000 se benefician de una exclusividad total en sus terrenos respectivos.
Con ello, los Juegos reciben una asistencia logística, tecnológica y financiera, mientras que las empresas del programa aprovechan el impacto publicitario mundial de los Juegos, así como otras ventajas (palcos privados para su empresa...).
Numerosos candidatos
Aunque muchos lamentan la intrusión de la industria y del comercio en el ámbito del Olimpismo, para el período 1997-2000, el programa TOP aportó unos 500 millones de dólares bajo la forma de servicios, productos y ayudas financieras.
Esta suma se distribuye después: 50% para el Comité de organización de los Juegos (2/3 para el de los Juegos de Verano, 1/3 para el de los Juegos de Invierno), mientras que el 50% restante se destina a la "Familia Olímpica": un 20% para los 200 Comités Olímpicos Nacionales (CON), otro 20% para el CON de los Estados Unidos y un 10% para el COI.
En un plano más amplio, las empresas del programa TOP organizan también eventos culturales y educativos sobre los Juegos Olímpicos, que asocian deporte, cultura y educación.
El dinero circula pues desde las altas esferas del deporte hasta los terrenos deportivos. Los CON reciben un porcentaje de los beneficios en función de su valor económico en el mercado, pero todos los CON preciben un mínimo de 40.000 dólares y unos 400 dólares por atleta participante en los Juegos. Los CON más importantes pueden recibir hasta un millón de dólares cada uno.
Los problemas del dinero
Escándalo por el sistema de venta de entradas, corrupción, malversaciones... Todos estos problemas tienen un punto en común: el dinero. Las ciudades candidatas se enfrentan salvajemente por obtener el derecho a organizar los Juegos, cuyas repercusiones económicas pueden ser enormes, no solamente para la ciudad sino también para el país organizador.
Por ejemplo, Sydney 2000 va a permitir un crecimiento del uno por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de Australia (4.670 millones de dólares). Al mismo tiempo, los Juegos han creado 150.000 empleos y atraerán a más de 1.300.000 turistas, aunque las consecuencias de los Juegos no son todas tan satisfactorias.
La otra cara de la moneda
Las malversaciones y la "corrupción legal" que salieron a la luz tras el escándalo en el la atribución de los Juegos de Invierno a Salt Lake City (2002) son uno de los ejemplos de la atmósfera poco sana que reinaba en el COI con respecto al dinero. Se anunciaron entonces una serie de suspensiones, de exclusiones y de dimisiones, al tiempo que se prometieron reformas.
En diciembre de 1999, el SOCOG tuvo que organizar una serie de reuniones con sus propios patrocinadores "para disipar su miedo de ver sus inversiones de varios millones de dólares malgastadas por las consecuencias de la polémica sobre el COI".
Por otra parte, a comienzos de diciembre, Reebok, uno de los gigantes estadounidenses de las prendas deportivas, denunció su contrato de patrocinio de 7 millones de dólares con el SOCOG. Su adversario Nike supo aprovechar rápidamente la ocasión y sustituyó a Reebok en unos días, mientras que este último llevaba al SOCOG a los tribunales.
Entradas
El SOCOG tuvo que afrontar un escándalo sobre la venta de entradas para los Juegos. Para compensar un beneficio previsto, que finalmente no se obtuvo, el ex responsable de márketing Paul Reading retiró 800.000 entradas de la venta al público con la intención de venderlas tres o cuatro veces más caras a clientes prestigiosos y a empresas. Dos días después de que Reading fuera despedido, el SOCOG suscitó otro escándalo al anunciar que los billetes de la ceremonia de apertura serían puestos a la venta, cuando por lo general son gratuitos y reservados en gran parte a los voluntarios.
Todas estas dificultades ejercieron aún más presión sobre el SOCOG, cuya gestión del presupuesto era ya muy criticada. Las estimaciones iniciales de 1996 cifraban el costo de la organización en 1.500 millones de dólares, pero cuatro años más tarde se había tenido que añadir unos 580 millones más.
Los organizadores obtuvieron diferentes subvenciones para colmar los déficits del presupuesto. La última, de unos 84 millones de dólares, vino del gobierno de Nueva Gales del Sur el pasado mes de junio.
El costo total de los Juegos, en el que se incluye el presupuesto del SOCOG, pero también las diferentes inversiones de modernización de las infraestructuras, alcanzará los 3.500 millones de dólares.
Las cifras
Fecha
Derechos TV
TOP(5)
Comercio
Medallas
Otros derechos
Intereses
Total

(1) (*)
(*)
(2) (*)

(3)
(*)
( 4) (*)








1980
7,6



9.441
4,7
12,4
1981




28.952
7,7
7,9
1982




31.470
8,7
8,8
1983




37.764
8,8
8,9
1984
34,2



116.440
8,8
9,0
1985




1,963.117
10,5
12,62
1986




789.904
7,3
8,2
1987




1,959.970
6,16
8,25
1988
54,6



2,824.144
9,21
67,31
1989
4
,28
0,12
61.681
772.281
8,76
14
1990
2
,55
1,9
414.778
588.494
11,2
16,7
1991
1
,25
2,3
345.544
310.926
10,9
15,13
1992
70,28 2
,8
7,7
1,317.346
1,229.859
7,7
91
1993
3
,25
5,1
847.810
236.027
4,4
13,8
1994
24,8 2
,8
6,3
275.050
148.540
4,5
38,9
1995
1
,29
4,2
1,115.937
183.157
6,3
13,12
1996
61,8 1
,7
15,5
1,613.797
75.528
8,6
89,5
1997
3
,9
12,2
1,966.893
75.528
7,1
25,25
















* Designa las cifras en millones de dólares
(1) Incluye el 10% del COI.
(2) Incluye las licencias y los patrocinadores oficiales del COI
(3) Incluye las cifras de publicaciones
(4) Las cifras para 1996 y 1997 son provisionales
(5) Empresas patrocinadoras del Movimiento Olímpico
Un siglo turbulento
Una sangrienta toma de rehenes. Una bomba. La Guerra fría. El Apartheid. Manifestaciones antisegregacionistas sobre los podios. Tres boicots organizados seguidos. Dos Chinas, dos Alemanias, dos Coreas, Rusia, la URSS y el Equipo Unificado... En un siglo, los Juegos Olímpicos de la era moderna han conocido todas las crisis imaginables, pero solamente dos guerras mundiales consiguieron suspenderlos momentáneamente.
La idea de una tregua olímpica, como la que se respetaba en la Antigüedad, no ha tenido un gran éxito en el Olimpismo moderno, que, nacido poco antes del tumultuoso Siglo XX, no ha podido escapar a las tempestades de la Historia.
Con un éxito popular que no ha cesado de crecer, los Juegos se han impuesto rápidamente como una vitrina en la cual las grandes potencias pueden presentarse bajo su mejor aspecto y exponer al mundo entero su ideología.
Al igual que el resto de las actividades humanas, el deporte tampoco pudo escapar a la política. Esta última ha estado en el origen de la mayoría de las dificultades por las que ha pasado el Olimpismo en un siglo. El lema "Citius, altius, fortius", ha dado paso progresivamente al de "política, dopaje, corrupción", tríptico de las horas negras de los Juegos de la era moderna.
Berlín: Hitler hace su propaganda
Los primeros Juegos de la era moderna escaparon más o menos a las injerencias políticas, aunque dieron a numerosos monarcas y altos dignitarios una ocasión para cuidar de su popularidad.
Los Juegos de Berlín en 1936 fueron la primera ocasión en que se tomó en cuenta el formidable instrumento de propaganda que representaban los Juegos Olímpicos.
Anillos olímpicos y cruces gamadas
Elegida para albergar los Juegos de 1916, anulados debido a la Primera Guerra Mundial, Berlín acogió los Juegos Olímpicos 20 años más tarde. Cuando Adolf Hitler se convierte en canciller en 1933, el COI y su presidente, el belga Henri de Baillet-Latour, comenzaron a deplorar su decisión. Xenofobia, leyes antisemitas, afirmación de la presunta superioridad de la "raza aria" por parte del régimen nazi: las razones para estar inquieto eran numerosas.
Un estadio monumental de hormigón de 120.000 plazas, una piscina de 20.000, una Villa Olímpica de lo más lujosa, los comienzos de la televisión, la Alemania nazi lo hizo absolutamente todo para conseguir que los Juegos fueran un himno al Tercer Reich y a su canciller.
Al acercarse la fecha de los Juegos, el régimen se ocupó de mejorar su imagen: el Dr Goebbels, ministro de Propaganda prohibió el periódico antisemita "Der Sturmer" e hizo desaparecer de los escaparates de los cafés las pancartas que proclamaban: "aquí no se admite a los Judíos". La Gestapo vigiló la Villa Olímpica, se suspendieron las redadas y los convoyes de prisioneros. La represión siguió presente, pero se hizo más discreta.
Para los dirigentes nazis, el orden y la disciplina no debían empañar la imagen de país con gran voluntad de paz y de hospitalidad que Alemania quería dar. Sin embargo, parecía difícil olvidar la realidad en una ciudad, donde las cruces gamadas alternaban con los anillos olímpicos.
Un grano de arena llamado Owens
El 1º de agosto, cuando Hitler hizo su entrada en el estadio olímpico, todos los espectadores se levantaron y extendieron sus brazos para saludarlo al estilo nazi. Con las notas de Tannhäuser como fondo musical, las Juventudes Hitlerianas desfilaron. Los Juegos del nazismo podían comenzar.
Sin embargo, un grano de arena destruiría los sueños del canciller. Humillación suprema, el responsable fue un negro estadounidense, descendiente de esclavos, que se conviertió en el héroe de los Juegos de Berlín, que buscaban afirmar supremacía de la raza aria.
Entre el 3 y el 9 de agosto, Jesse Owens ganó cuatro medallas de oro en los 100m, 200m, relevos 4x100m y salto de longitud. Las teorías sobre la superioridad de la raza blanca no resistieron la dura realidad de las pistas.
Racismo y olimpismo
Antes de que Jesse Owens admirara a todos en Berlín, los atletas de color no habían tenido siempre un tratamiento correcto en los Juegos Olímpicos. En 1904, los organizadores de los Juegos de San Louis llegaron hasta a celebrar unas competiciones reservadas a los miembros de tribus indígenas.
El propio Pierre de Coubertin calificó estos "Anthropological Days" de "mascarada ultrajante". Esa competición reunió a indios de América del Sur, pigmeos de África, grupos étnicos de Japón y Filipinas y miembros de tribus indias de Estados Unidos.
La prensa americana solamente comentó las pruebas para reírse de los malos resultados de los indígenas competidores, pero apenas algunas decenas de años más tarde, Jesse Owens, Abebe Bikila, Wilma Rudolph, Carl Lewis y Michael Johnson, por no hablar de los corredores kenianos o norteafricanos, darían una idea del verdadero valor de los atletas de color.
Smith y Carlos:Rebeldes sobre el podio
El guante negro de Smith y Carlos
La guerra de Vietnam. La invasión de Checoslovaquia por la URSS y cinco de sus aliados. Los estudiantes que tomaron la calle causando una conmoción en Europa. Los asesinatos de Martin Luther King y de Robert Kennedy. Sin duda, el mundo se agitó mucho en este año de 1968 y los Juegos Olímpicos no escaparon a este torbellino.
Estadio Olímpico de México, 16 de octubre, 18 horas. Los negros estadounidenses Tommie Smith y John Carlos, primero y tercero, y el australiano Peter Norman estaban a punto de subir al podio de los 200m, cuando Smith y Carlos comunicaron que no querían recibir sus medallas de manos del presidente del COI, su compatriota Avery Brundage.
Un enorme escándalo
Con una insignia de los "Derechos civiles" sobre el chándal, ambos se subieron al podio en calcetines negros y cuando comenzó a sonar el himno de los Estados Unidos, los dos hombres bajaron la cabeza y levantaron el puño con un guante negro haciendo el saludo los "Black Panthers".
El escándalo fue gigantesco. Smith y Carlos explicaron que deseaban protestar contra las condiciones de vida de los negros en Estados Unidos. Según ellos, los blancos sólo los consideraban como conciudadanos cuando ganaban medallas en los Juegos. El COI del muy rígido Avery Brundage exigió sanciones inmediatas, que enseguida fueron aplicadas: el Comité olímpico estadounidense suspendió a los dos rebeldes y les ordenó abandonar la Villa Olímpica.
Los dos puños negros alzados hacia el cielo serían una de las imágenes más famosas de la historia de los Juegos.
Apartheid y olimpismo
El apartheid, una lucha de 30 años
Cuando Nelson Mandela felicitó a su compatriota Hezekiel Sepeng, segundo en los 800m de los Juegos de Atlanta, saludó a la vez a un hombre y a un símbolo. Sepeng fue el primer negro surafricano en darle a su país una medalla desde el retorno de Sudáfrica a los Juegos en 1992, tras 32 años de tumultuosa ausencia.
Tras la instauración de las leyes del Apartheid en 1948, Sudáfrica participó en los cuatro primeros Juegos de la postguerra. En 1963, la reacción comenzó a organizarse en el interior mismo del deporte sudafricano con la creación del SANROC, el Comité Olímpico No-Racial de Sudáfrica, con sede en Londres.
En 1964, el COI suspendió a Sudáfrica debido a su política de Apartheid. Sin embargo, cuatro años más tarde, el Comité de Organización de los Juegos de México le envió una invitación, lo que suscitó un escándalo en el mundo entero y se tradujo en la retirada de 41 países. El COI dio marcha atrás y anuló la invitación. En 1970 fue más lejos excluyendo a Sudáfrica.
Las Federaciones internacionales de fútbol y de atletismo siguieron el ejemplo en 1974 y 1976 respectivemente, dejando al deporte sudafricano totalmente aislado.
La larga lucha
La lucha contra el Apartheid culminó en 1976 con el boicot de los Juegos de Montreal por 27 países africanos a iniciativa del presidente de Tanzania Julius Nyerere y del congolés Jean-Claude Ganga, secretario general del joven Consejo Superior del Deporte en África, nacido en 1963. Estos países protestaban por la presencia de Nueva Zelanda en los Juegos, tras la gira de un equipo de rugby de este país en Sudáfrica. De los países del África negra, sólo participaron en los Juegos Senegal y Costa de Marfil.
El combate de los Africanos continuó. Tres conferencias internacionales contra el Apartheid en el deporte tuvieron lugar en 1983, 1985 y 1987 y el COI hizo una declaración oficial denunciando el Apartheid, al tiempo que creó una comisión "Apartheid y Olimpismo".
La liberación de Nelson Mandela en 1990 y la abolición de las tres leyes fundamentales del Apartheid en 1991, precipitaron las cosas. Un año antes de los Juegos de Barcelona, el 9 de julio de 1991, el COI reconoció al nuevo Comité Olímpico de Sudáfrica con lo que este país pudo volver a los Juegos tras 32 años de ausencia.
En Cataluña, el mundo entero se regocijó cuando al final de los 10.000m, la sudafricana Elana Meyer y la etíope Derartu Tulu dieron la vuelta al estadio olímpico, mano blanca sobre hombro negro, mano negra sobre hombro blanco. La etíope había ganado. Sudáfrica también.
La cuestión de los aborígenes de Sydney
Atraer la atención
Si la condición de los Aborígenes de Australia no ha dado lugar a revueltas raciales como en los Estados Unidos, los Juegos de Sydney darán a los primeros habitantes de la isla-contintente una ocasión para atraer la atención del mundo entero sobre sus problemas.
Una caseta será instalada en Sydney durante los Juegos para explicar las dificultades de los Aborígenes. Por otra parte, el Comité nacional de los Aborígenes, una organización que representa a esta comunidad, ha pedido que sus dos banderas ondeen al lado de las de Sydney, de Nueva Gales del Sur y de Australia junto a la de los cinco anillos. Condena además la utilización del arte aborigen para la promoción de los Juegos del año 2000.
Amenaza de boicot
A menos de un año de los Juegos, 600 jefes aborígenes amenazaron con llamar a un boicot de los Juegos por los países africanos si el gobierno australiano no modificaba la ley sobre el derecho de propiedad de los terrenos que les perjudica frente a las compañías mineras. Un grupo de parlamentarios británicos les dio su apoyo.
La aborigen Cathy Freeman, campeona del mundo australiana de los 400m, que fue llamada a unirse a este movimiento de boicot, ha decidido particpar y representar a su pueblo sobre la pista.
Los grandes boicots
Los Juegos de Montreal permanecen en las memorias como los primeros en haber sido afectados por un boicot. Sin embargo, 20 años antes, varios países habían boicoteado la cita olímpica. Suiza, España y Holanda decidieron entonces no ir a los Juegos de Melbourne debido a la intervención de la URSS en Hungría. Egipto les imitó debido a la crisis del canal de Suez, China debido a la cuestión de Taiwán, el Líbano e Irak para denunciar la posición de Australia sobre Oriente Medio.
Tras la retirada africana de Montreal, motivada por el tema del Apartheid en 1976, los Juegos de Moscú en 1980 y los de Los Ángeles en 1984 también fueron víctimas de boicots organizados.
Montreal: el primer gran boicot
Montreal: los Africanos, pioneros del boicot
Hacía seis años que el COI había excluido a Sudáfrica cuando la ciudad de Montreal se dispuso a acoger los Juegos de Verano. A dos semanas de la apertura, la Organización de la Unidad africana (OUA) anunció, tras reunirse en Isla Mauricio, que los Estados africanos boicotearían los Juegos si Nueva Zelanda no era excluida de ellos como sanción por la gira del equipo de los All Blacks en Sudáfrica. Un pretexto que irritó a más de uno dado que el rugby ni siquiera era deporte olímpico.
El COI intentó explicar que no tenía ningún método de presión sobre el rugby y que Sudáfrica ya había sido excluida, pero no consiguió apaciguar la situación.
Graves consecuencias financieras
Los dos artífices de la acción de los países africanos, el presidente tanzano Julius Nyerere y el secretario general del Consejo superior del deporte en África, el congolés Jean-Claude Ganga, decidieron ir hasta el final y los 27 países africanos partirían de Montreal justo después de la ceremonia de apertura. Unicamente se quedaron Costa de Marfil y Senegal.
El primer boicot organizado tendría graves consecuencias financieras para los organizadores de Montreal. En cuanto al Apartheid, no desaparecería hasta 1991 con la abolición de las tres leyes que lo habían instituido.
Carl Lewis se queda en casa
Una consecuencia de la invasión de Afganistán
Dos días después de las Navidades de 1979, el Ejército Rojo invadió Afgánistán para apoyar al nuevo hombre fuerte del país Babrak Karmal, que acababa de instalarse en el poder tras un golpe de Estado. Menos de un mes más tarde, el presidente estadounidense Jimmy Carter avisó: la URSS tenía un mes para evacuar Afganistán, de lo contrario, los Estados Unidos boicotearían los Juegos de Moscú.
La República federal de Alemania siguió el ejemplo de los Estados Unidos, al igual que Gran Bretaña, aunque el Comité olímpico de ésta última decidió no respetar la decisión de su Gobierno. Francia no aceptó el boicot. Grecia propuso, en vano, organizar los Juegos.
En abril, el USOC, el Comité Olímpico de los Estados Unidos, se pronunció oficialmente a favor del boicot. Jimmy Carter había ganado. La lista de los países boicoteadores se alargó: Canadá, Japón, Corea del Sur... Una mayoría de países musulmanes se unió al boicot. China también, pese a que iba a volver a participar en los Juegos un años después de haber sido reintegrada en el Movimiento olímpico. En total, más de 60 países no irían a Moscú.
Competiciones devaluadas
En mayo, varios Comités nacionales occidentales que no boicotearon los Juegos reclamaron un cambio del protocolo, en particular, la supresión de las banderas y de los himnos, para poder participar. El presidente del COI, Lord Killanin, propuso la idea a Leonid Brezhnev, quien aceptó.
Los medios de comunicación estadounidenses y japoneses se desinteresaron de los Juegos. Una gran parte de las competiciones perdieron su interés: tres años antes, Estados Unidos, la RFA y Japón habían ganado un cuarto de las medallas en juego en Montreal.
En los Estados Unidos, un joven de 19 años, que había sido seleccionado junto a su hermana Carol para ir a Moscú, lloraba sus horas de gloria sacrificadas sobre el altar de la política. Su nombre era Carl Lewis.
Los ángeles: La URSS contraataca
La respuesta de Moscú
Tras París y Londres, Los Ángeles fue en 1984 la tercera ciudad en acoger los Juegos de verano por segunda vez. Los Juegos del Rey dólar y de la comercialización a ultranza solamente podían ser un éxito.
Pero, la URSS no había olvidado la afrenta del boicot de los Juegos de Moscú cuatro años antes, a iniciativa del presidente estadounidense Jimmy Carter y el régimen soviético no dejó de criticar la organización en base a este argumento: el espíritu olímpico ha sido traicionado por el mercantilismo estadounidense y la seguridad de los atletas no estaría asegurada en un país en donde reina una histeria antisoviética.
Ausencia masiva del bloque soviético
El nuevo presidente del COI, el español Juan Antonio Samaranch, elegido en 1980 en Moscú y ex embajador de su país en la URSS, intentó una mediación. En un primer momento, pareció que iba a tener éxito, pero el mismo día en que la llama olímpica comenzó su recorrido en los Estados Unidos cayó la noticia: la URSS boicotearía los Juegos de Los Ángeles.
Dieciseis países del bloque comunista siguieron los pasos de la URSS a excepción de Rumania y Yugoslavia. China, por su parte, decidió no retrasar más su retorno a los Juegos tras su boicot a los de Moscú.
Al igual que ocurrió en 1980, estas ausencias restarían interés deportivo a numerosas competiciones y los especialistas llegarían a hablar de medallas devaluadas. En efecto, los países ausentes representaban más del 50% de las medallas de los Juegos de Montreal.
TERRORISMO Y OLIMPISMO
Apartheid, guerra fría, conflictos abiertos o más o menos discretos. Todos estos elementos han influido en el desarrollo de los Juegos, aunque durante largo tiempo se pensó que la violencia, que muchas veces acompaña las grandes batallas políticas, no afectaría a los Juegos.
En 1968, sin embargo, los responsables del Olimpismo recibieron una primera y sangrienta advertencia.
A nueve días de la ceremonia de apertura, una manifestación estudiantil en la Plaza de las Tres Culturas terminó en un baño de sangre, tras una violenta intervención de las fuerzas de seguridad. Balance: 300 muertos, según la prensa extranjera y las organizaciones estudiantiles. La Universidad sería cerrada, pero durante todos los Juegos la sombra de la brutal represión cubrió los Juegos con una atmósfera pesada.
Por esta vez, los Juegos habían escapado a la violencia. ¿Pero por cuánto tiempo?
SANGRIENTA TOMA DE REHENES EN MÚNICH
Los Juegos asesinados
En 1972, 36 años después de los de Berlín, Alemania volvió a acoger los Juegos. Dispuestos a hacer olvidar las imágenes del pasado, los organizadores hicieron todo lo posible para que la fiesta olímpica fuera un éxito en Múnich, jugando a fondo la carta de la modernidad.
El 5 de septiembre, cuando faltaban seis días para el final de los Juegos, la fiesta se transformó en tragedia.
A las cuatro y media de la mañana, un comando de ocho palestinos de la organización "Septiembre negro" se introdujo en el pabellón 31 de la Villa Olímpica, donde residía la delegación israelí. Efectuaron varios disparos, a consecuencia de los cuales murieron el entrenador de los luchadores y un halterofilista, mientras que el entrenador de los levantadores de pesos huyó saltando por una ventana.
Los palestinos se encerraron en el pabellón con nueve rehenes israelíes, reclamando la liberación de 200 compatiotas prisioneros en Israel. La política del gobierno israelí había sido siempre la de no negociar con comandos de ese tipo y una vez más mantuvo esa posición. Las autoridades alemanas tendrían que resolver solas la crisis.
Por la tarde, los Juegos fueron interrumpidos. Las negociaciones continuaron, hasta que los palestinos aceptaron irse de Alemania hacia el Cairo en un avión de la Lufthansa llevándose a sus prisioneros.
Finalmente, la policía se decidió a efectuar un asalto en el aeropuerto militar de Fürstenfeldbruck, adonde habían sido trasladados los asaltantes con sus rehenes por dos helicópteros. El balance de la acción fue terrible. Dieciseis muertos se sumaron a las dos víctimas de la Villa Olímpica: los nueve rehenes israelíes, cinco palestinos, un policía y un piloto de helicóptero.
"The Games must go on"
Al día siguiente, se organizó una ceremonia en el estadio olímpico en memoria a de las víctimas, pero los Juegos continuarían hasta su final.
Los tres palestinos arrestados serían liberados, tras el secuestro de avión algunos meses más tarde. En 1995, el responsable palestino Abu Daud admitiría haber sido el cerebro del atentado. En noviembre de 1999, a los 62 años, recibió un premio literario por su autobiografía: "Palestina: de Jerusalén a Múnich". La fiscalía de Múnich lanzaría una orden de arresto, tras la publicación del libro.
En cuanto a las víctimas, reclamaron al Land de Baviera y a la ciudad de Múnich un total de 7,3 millones de dólares en indemnizaciones que todavía siguen esperando.
Muchos conservarán en la memoria la imagen de un hombre encapuchado sobre el balcón de un pabellón de la Villa Olímpica, mientras que la frase "The Games must go on" (Los Juegos deben continuar), pronunciada por el presidente del COI, Avery Brundage, después de la tragedia, ha pasado a formar parte de la historia olímpica junto al lema "Citius, Altius, Fortius".
UNA BOMBA EN ATLANTA
Una bomba en la noche de Atlanta
Cuando comenzaron los Juegos del Centenario, el 19 de julio de 1996, Atlanta se encontraba bajo fuerte vigilancia. La explosión en vuelo de un Boeing de la TWA dos días antes frente a la costa este de los Estados Unidos había dejado una huella profunda. Los responsables de la seguridad de Atlanta estaban inquietos, a pesar de la importancia de las fuerzas de seguridad y las reiteradas afirmaciones de que no podría pasar nada. "Atlanta será la ciudad más segura del mundo", afirmaban los organizadores.
Algunos fallos en los transportes y la informática generaron un gigantesco caos, creando una situación ridícula en el país de la eficacia y de la tecnología. Pero, en el ámbito de la seguridad todo iba bien, hasta que a la 1h20 del sábado 27 de julio una violenta explosión sacudió el Parque del Centenario, donde se habían reunido miles de personas, a dos pasos del centro de prensa.
La policía y los servicios de socorro contabilizarían dos muertos (entre los cuales un cámara turco muerto de un ataque de corazón) y 112 heridos.
Como en Múnich, los Juegos continuaron
La bomba, de fabricación casera, había sido colocada cerca de una torre metálica utilizada para el material técnico de los conciertos que tenían lugar cada noche sobre un escenario construido un poco más lejos.
Bill Clinton intervino enseguida a través de la televisión para advertir que no había que dejarse intimidar por tales actos. Reunida en plena noche, la Comisión ejecutiva del COI confirmó estas palabras: los Juegos deben continuar, tal y como ya había ocurrido en Múnich.
Durante este sábado de luto, se guardó un minuto de silencio en todos los estadios y las banderas olímpicas ondearon a media asta.
Rápidamente las sospechas del FBI se centraron sobre Richard Jewell, un agente de seguridad de 34 años, cuyo nombre fue publicado en todos los periódicos del mundo. Finalmente, la investigación pondría de relieve su inocencia y Jewell obtendría importantes compensaciones.
Dos años después, Eric Rudolph, un militante antiabortista, cercano a movimientos religiosos extremistas hostiles al gobierno federal, fue identificado por la Justicia estadounidense como el autor del atentado. Las autoridades estadounidenses lo acusaron también de otros dos atentados cometidos en la región de Atlanta en los meses siguientes, pero, a pesar de la recompensa de un millón de dólares por su captura, todavía no ha sido detenido.
LA POLÍTICA EN EL ESTADIO
La política ha conducido a sangrientos atentados perpetrados con ocasión de los Juegos Olímpicos. Más raramente, también ha llevado a actos violentos entre deportistas durante las competiciones.
Algunos partidos o combates podían ser más encarnizados cuando tenían lugar en un contexto político de tensión entre los países de los dos equipos o de los competidores en liza. Pero, siempre quedaban dentro de límites aceptables.
Una vez, sin embargo, un partido degeneró en una batalla campal a causa de la política. Ocurrió en los Juegos de Melbourne de 1956 durante un partido de uno los deportes menos mediáticos, el waterpolo.
Otra vez, un atleta dirigió un obsceno corte de manga al público, en 1980, en los Juegos de Moscú.
PELEA EN EL WATERPOLO
Sangre en la piscina
Cuando el 6 de diciembre de 1956 en Melbourne, los miembros del equipo de waterpolo húngaro se tiraron a la piscina para enfrentarse a los soviéticos, su motivación era enorme. Un mes y dos días antes, las tropas de la URSS habían invadido su país para acabar con una revuelta contra el régimen comunista.
Rápidamente, el encuentro se transformó en una batalla en la que se distribuyeron todo tipo de golpes bajo el agua. La guerra comenzó después del primer gol húngaro y degeneró cuando al grito de "fascistas" un soviético le abrió una ceja al mejor jugador húngaro, Ervin Zabor.
Frente a una situación que había escapado a su control, el árbitro decidió interrumpir el partido con 4-0 a favor de los húngaros, que serían declarados vencedores, a pesar de que el encuentro no había terminado.
La policía tendría que intervenir para que un puñado de los 5.500 espectadores favorables a los húngaros no atacase a los soviéticos. Hungría conservó su título olímpico, pero más de la mitad de sus jugadores decidieron no volver a su país.
CORTE DE MANGA EN MOSCU
Un público partidista
Moscú 1980. Primeros Juegos Olímpicos organizados en un país del Este. Numerosos eran los pretendientes a la medalla de oro en la prueba de salto con pértiga: desde el soviético Konstantin Volkov, a los franceses Philippe Houvion y Thierry Vigneron pasando por los polacos Wladislaw Kozakiewicz y Tadeusz Slusarski, campeón olímpico en Montreal.
Este 30 de julio, en la pista de salto, la competición fue encarnizada, teniendo además un reflejo en las gradas. Cada vez que un competidor no soviético se lanzaba por la pista de impulso, el público moscovita silbaba y abucheaba. Unos cuantos miles de polacos presentes en el estadio respondían como podían cada vez que saltaba Volkov, el favorito local.
Dos meses después nace "Solidarnosc"...
Lejos de dejarse influir por el público soviético, Kozakiewicz, uno de los tres saltadores en haber batido el récord del mundo en 1980, pareció encontrar en este ambiente hostil y eléctrico una motivación suplementaria.
El polaco pasó con éxito todos sus saltos y cuando efectuó el que le aseguraba la victoria, se levantó de un brinco e hizo un corte de manga en dirección al público. La foto daría la vuelta al mundo, pero no en la URSS.
Completamente feliz, el polaco hizo poner la barra a 5,78m, pasándola al segundo intento y consiguiendo un nuevo récord del mundo. El éxito era total. Más tarde Kozakiewicz huiría a la RFA.
El 22 de septiembre, el sindicato independiente "Solidarnosc" fue creado en Gdansk.
PUEBLOS DESGARRADOS
Debido a los conflictos, divisiones y reunificaciones que los han afectado, algunos países, grandes potencias del deporte o no, han tenido relaciones particularmente difíciles con los Juegos Olímpicos, desapareciendo, volviendo a participar o ausentándose momentáneamente durante algún boicot.
Sobre un fondo de guerra civil declarada o subterránea, de tensiones diplomáticas o de luchas de influencia, países como China y Taiwán, la RDA y la RFA, Rusia y la URSS, Israel, Palestina, Yugoslavia, entre otros, han causado numerosos desvelos al COI cuyos sucesivos presidentes han tenido que servir de mediadores para intentar resolver problemas que la ONU no conseguía solucionar.
EL COI ENTRE DOS CHINAS
Helsinki: la primera dificultad
La historia olímpica de China comenzó en 1921 con la creación del Comité Olímpico Chino, reconocido por el COI el año siguiente, aunque tendría que esperar hasta 1932 para que un atleta chino -solamente uno- participara en unos Juegos, los de Los Ángeles.
La cuestión de las dos Chinas se convirtió en un problema para el COI con ocasión de los Juegos de Helsinki en 1952. Tres años después del nacimiento de la República popular china de Mao Tse Tung y de que Chang Kaï-chek se hubiera refugiado en la isla de Formosa (que se convertiría en Taiwán).
El presidente del COI de la época, el sueco Sigfrid Edstroem, era favorable a Formosa. Pero, la China comunista afirmaba ser el único representante legítimo de China e informó al COI que cincuenta de sus atletas esperaban en Leningrado para poder viajar a Helsinki.
Finalemente, el COI adoptó una solución intermedia y rehusó reconocer al uno o el otro de los Comités nacionales olímpicos que se disputaban la representación de su país. Decidió aceptar a participantes chinos solamente en los deportes en los que la federación de su país estuviera afiliada a una federación internacional competente.
Cuando los atletas de Pekín llegaron a Helsinki varios días después de los Juegos, Formosa ya había vuelto a llamar a sus atletas para protestar contra la presencia de la China comunista.
Incidente diplomático en Montreal
Cuatro años más tarde, en Melbourne, las dos Chinas estuvieron de nuevo inscritas, pero al día siguiente de la ceremonia de apertura, la delegación de China Popular abandonó la Villa Olímpica para protestar contra la presencia de la China nacionalista.
En 1958, la China continental se fue del COI y ya no volvería hasta los Juegos de 1984 en Los Ángeles.
Pese a la ausencia de los deportistas de Pekín, la controversia continuó: esta vez sobre el nombre bajo el cual la China de Formosa podía competir. En Roma en 1960, desfiló bajo el nombre de Taiwán, pero añadió a la pancarta las palabras "(nombre) sujeto a contestación". Su CON se llamaba oficialmente Comité Olímpico de la República de China y sus atletas podían llevar las iniciales R.O.C sobre sus chándals.
A partir de los años 70, algunas voces se elevaron en el seno del COI para pedir la vuelta de Pekín a la familia olímpica. En 1976, en los Juegos de Montreal, un incidente volvió a poner la cuestión china sobre el tapete. El gobierno canadiense, que estaba en medio de unas importantes negociaciones con Pekín, informó al COI que la delegación de Taiwán no podría entrar en territorio canadiense. Por primera vez en los Juegos, un gobierno de un país organizador tomaba una decisión de este tipo.
Pekín vuelve a los Juegos en Los Ángeles
Frente a las protestas del COI, Canadá volvió sobre su decisión, pero impuso ciertas condiciones: obligación de desfilar bajo el nombre de Taiwán, sin himno ni bandera nacional en caso de victoria. Aunque estas condiciones fueron suavizadas poco después, Taiwán se retiró por prohibírsele utilizar el nombre de China.
A finales de 1979, la China de Pekín se reintegró al Movimiento Olímpico. A partir de ese momento se hablaría de China Taipei para hacer referencia a Taiwán. Sin embargo, debido al boicot de los Juegos de Moscú, China no volvería hasta los Juegos de Los Ángeles en 1984. Terminaría en cuarta posición del medallero con 32 medallas de las cuales 15 de oro. Taiwán sería 43ª con una medalla de bronce.
La China comunista, al igual que la RDA antes que ella, necesitaba de la publicidad que daban los éxitos olímpicos y deportivos. En los últimos años, sus atletas estuvieron en el centro de escándalos de dopaje que ensombrecieron sus brillantes resultados.
RDA/RFA, una rivalidad de 20 años
La unión forzada
Nacida tras la Segunda Guerra Mundial, la cuestión de las dos Alemanias solamente fue resuelta con su reunificación en 1989.
Al igual que ocurrió después del primer conflicto mundial, Alemania no fue invitada a los Juegos de la postguerra en Londres en 1948. Cuatro años más tarde, el COI todavía no había resuelto el problema de las dos Alemanias que cohabitaban desde la partición del país. En 1949, nació el Comité Olímpico Nacional de la RFA, dos años después lo hace el de la RDA.
En Helsinki en 1952, Alemania se presentó oficialmente unida, pero ningún atleta del Este estaba presente. En cambio, sí participó la región de la Sarre, cuyo CON había sido reconocido por el COI. Fue una presencia efímera, ya que su CON sería disuelto en 1956.
En 1955, la RDA fue reconocida provisionalmente por el COI, con la reserva de que aceptara un equipo unificado con la RFA en los Juegos de Melbourne. La bandera, los chándals y los emblemas nacionales fueron comunes, pero se tocaba el himno del país (RDA o RFA) en caso de victoria. Las dos delegaciones cohabitaron sin dificultad. Fue una solución diplomática auspiciada por el COI y que fue mantenida en los Juegos de Roma en 1960 y de Tokio en 1964.
Para la gloria del régimen
Después de Helsinki, la RDA multiplicó las iniciativas para anular el carácter provisional de su estatuto con respecto al Movimiento Olímpico. Todo fue en vano hasta que en 1965 el COI reconoció al CON de la RDA.
Las dos Alemanias compitieron por primera vez una contra otra en los Juegos Olímpicos de México en 1968. La RFA ganó 26 medallas, la RDA 25, pero gracias a un número de medallas de oro superior (9 contra 5), la RDA fue 5ª de la clasificación general y la RFA solamente 8ª.
La RDA no había terminado de estar en los más alto de las estadísticas olímpicas. Vitrina del régimen, el deporte debía contribuir a su gloria, particularmente en los Juegos. Poco importaba el precio, aunque éste fuera el dopaje sistemático de sus atletas, que será ampliamente reconocido después de la reunificación. Tercera en el medallero en 1972, segunda en 1976, 1980 y 1988, Alemania del Este siempre ha estado delante de la RFA en los Juegos.
La caída del muro de Berlín en 1989 fue la primera etapa de la reunificación de las dos Alemanias, que presentarán un equipo unido en 1992 en Barcelona. Debido a los boicots respectivos de 1980 (por la RFA) y de 1984 (por la RDA), su rivalidad de 20 años, de 1968 a 1988, las opuso solamente en cuatro Juegos Olímpicos.
De Rusia a Rusia pasando por la URSS y la CEI
Los soviéticos llegan con Helsinki
Ausente de las tres primeras ediciones de los Juegos, Rusia hizo su entrada olímpica en Londres en 1908, donde, sobre todo, se esforzó por impedir que una delegación independiente de Finlandia, que entonces era un Gran Ducado del imperio ruso, participara bajo su propia bandera, exigiendo que lo hiciera bajo la rusa. Su entrada en la competición olímpica no fue muy impresionante y solamente ganó tres medallas de las cuales una fue de oro. Misma discreción en 1912 en Estocolmo, donde sólo se hizo con cinco medallas (una de ellas de oro).
Llegaron la Primera Guerra Mundial y la Revolución de octubre de 1917. Rusia desapareció y la reemplazó la URSS. Sin embargo, ésta no pidió el reconocimiento de su Comité Olímpico Nacional hasta abril de 1951. Algunos días después, la sesión del COI reunida en Viena reconoció al Comité Olímpico Nacional de la Unión Soviética.
Helsinki 1952 fueron, por tanto, los primeros Juegos Olímpicos en los que participó la URSS. Países independientes para la ONU, Ucrania y Rusia fueron considerados como miembros de la URSS en los Juegos y sus atletas debieron competir para la Unión Soviética. Recién llegada a la competición, la URSS ocupó la segunda posición en el medallero por detrás de Estados Unidos. Fue el comienzo de una larga rivalidad con la Guerra fría como fondo.
La dislocación
Los dirigentes soviéticos vieron en el deporte una ocasión para dar una buena imagen del comunismo. Moscú siempre dio una gran importancia a los Juegos. Tras el boicot de Los Ángeles en 1984, en respuesta al de los de Moscú cuatro años antes, la URSS y Estados Unidos volvieron a enfrentarse en Seúl. La URSS salió claramente victoriosa, mientras que la RDA terminó segunda.
Pero, la URSS desaparece en 1991 y los Países bálticos - Estonia, Letonia y Lituania - volvieron a competir como países independientes en los Juegos Olímpicos de Barcelona. Estonia y Letonia no habían vuelto a participar en una cita olímpica como países independientes desde su presencia en Berlín, hacía 56 años, mientras que Lituania llevaba ya 64 años sin competir. Los otros estados de la ex Unión Soviética compitieron en 1992 bajo el nombre oficial de Equipo Unificado, el cual no sobreviviría a esos Juegos. Los campeones individuales tendrían sin embargo derecho a ver ondear la bandera de su propia república, aunque el himno tocado sería el olímpico.
En Atlanta, para su vuelta bajo este nombre, tras 84 de ausencia, Rusia sería segunda en la clasificación por medallas por detrás de Estados Unidos.
LAS DOS COREAS NO SE PONEN DE ACUERDO
Seúl: una elección con altos riesgos
Desde el momento en que el COI confió a Seúl la organización de los Juegos Olímpicos de 1988, en septiembre de 1981, esta elección fue mal acogida por numerosos países en particular por los del bloque socialista que no tenían relaciones diplomáticas con Corea del Sur.
Desde 1948, ya no había una, sino dos Coreas y las relaciones entre las dos eran de lo más tensas. En 1984, Pyongyang -que había boicoteado los Juegos de Los Ángeles al igual que Seúl había boicoteado los de Moscú en 1980- envió una carta al COI para indicarle oficialmente que se oponía a que los Juegos tuvieran lugar en Seúl. Dos años más tarde, boicotearía los Juegos Asiáticos organizados en Seúl.
El COI no va a cesar en sus intentos por hacer cambiar de parecer a los dirigentes comunistas de Corea del Norte proponiendo incluso que algunas pruebas tuvieran lugar en ese país. Juan Antonio Samaranch pensó en varias ocasiones haber llegado a un compromiso, pero en cada ocasión Pyongyang emitía un desmentido. La desaparición en vuelo de un Boeing de la KAL con 115 personas a bordo, el 29 de noviembre de 1987, creó nuevas tensiones entre norte y sur. Seúl habló de sabotaje y acusó a Pyongyang.
Ultimas negociaciones
Las negociacionesa continuaron hasta el último momento. La última oferta de Samaranch fue que se celebraran cinco pruebas en Corea del Norte. El 29 de junio de 1988, Pyongyang exigió una vez más coorganizar los Juegos, añadiendo que deseaba además una parte de los derechos de televisión.
El 3 de septiembre, el Comité Olímpico Nacional de Corea del Norte dijo definitivamente no y no mandaría a ningún representante a Seúl. Los Juegos comenzaron dos semanas más tarde sin Cuba, Etiopía ni Nicaragua, que se solidarizaron con Corea del Norte. Madagascar, las Islas Seychelles y Albania también estuvieron ausentes, pero Seúl acogería a más de 160 países, todo un récord.
Corea del Norte volvió a participar en los Juegos de Barcelona y en los de Atlanta.
Israel, Palestina, Yugoslavia...
Israel: 20 años antes del drama
Varios países han estado en el centro de polémicas más o menos intensas. La sola idea de su presencia en los Juegos Olímpicos provocaba reacciones particularmente vivas. El Comité Olímpico Nacional de Israel fue reconocido en 1952 y veinte años más tarde, durante los Juegos de Múnich, su delegación sería víctima de una sangrienta toma de rehenes perpetrada por la organización palestina Septiembre Negro, en la que morirían 11 de sus miembros.
Palestina: 45 años de espera
En 1993, Israel protestó contra la decisión del COI de aceptar que una delegación palestina desfilara en Atlanta bajo el nombre de "Palestina", y propuso en vano los nombres de "Comité Olímpico Palestino", "Delegación Palestina" o "Autonomía Palestina". El CON de Palestina, que no tenía existencia legal desde 1948, había sido reconocido por el COI en 1993, 21 años después de Múnich.
El hecho de disponer de un territorio en donde poder implantar un comité olímpico en la banda de Gaza o en Jericó, había permitido que la OLP de Yasser Arafat obtuviera lo que el COI le había negado siempre pese a su afiliación a 10 federaciones internacionales, cuando, según la Carta Olímpica, bastaba con cinco para la creación de un CON.
Yugoslavia: la explosión
Yugoslavia se distinguió rehusando seguir a Moscú en el boicot de los Juegos de Los Ángeles en 1984. Más de medio siglo después de haber ganado su primera medalla olímpica en 1936 en Berlín, este país fue el principal tema de controversia en los Juegos de Barcelona en 1992.
Debido a las sanciones que le había impuesto la ONU por haber atacado a Bosnia-Herzegovina y a Croacia, Yugoslavia o más bien lo que quedaba de ella (Serbia y Montenegro) no podía participar en los deportes de equipo. Pero se le permitió inscribir a atletas en los deportes individuales con la condición de que compitieran como "participantes olímpicos independientes". Sin embargo, al igual que en el caso de Macedonia, no pudo desfilar en las ceremonias de apertura y clausura y las victorias de sus atletas fueron celebradas con la bandera y el himno olímpicos.
Croacia estuvo presente y ganó tres medallas. Bosnia-Herzegovina, cuyo CON había sido reconocido unos días antes del comienzo de los Juegos, consiguió enviar una pequeña delegación de dos miembros que partieron de Sarajevo, entonces ciudad sitiada por los serbios, bajo la protección de la FORPRONU que los escoltó hasta el aeropuerto. Uno de ellos era un tirador de élite de las fuerzas especiales del ejército bosnio.
El amor en los Juegos
El deporte no siempre lo es todo en los Juegos Olímpicos. Esta manifestación universal que se desarrolla cada cuatro años, supuestamente bajo un fondo de amistad y de buen entendimiento entre las naciones, además ofrece a los atletas de diferentes países la ocasión de conocerse y de descubrir otras culturas. A veces, estas relaciones que nacen durante los Juegos van más allá de la simple amistad.
Una de las más célebres historias de amor olímpicas tuvo como protagonistas al lanzador de martillo estadounidense Harold Connolly y a la lanzadora de disco checoslovaca Olga Fikotova. La pareja se enamoró durante los Juegos de Melbourne, en 1956, en plena guerra fría, y no dejaron que las diferencias políticas y culturales entre los dos bloques les separaran.
Otro checoslovaco fue protagonista de una historia de amor parecida. El corredor de fondo Emil Zatopek conoció a su futura esposa, la lanzadora de disco Dana Ingrova, antes de los Juegos de de 1948. Pero fue en Londres, y sobre todo en Helsinki en 1952, cuando la prensa descubrió la historia de amor de esta pareja. En la capital finlandesa, ganaron cada uno una medalla de oro el mismo día.
Boda mexicana para Caslavska y Odlozil
Reina de la gimnasia en los Juegos de 1968, Vera Caslavska acaparó las primeras páginas de los periódicos, no sólo debido a sus seis medallas (cuatro de oro y dos plata), sino también por su boda en México, un día después de la ceremonia de clausura, con su compatriota Josef Odlozil, subcampeón olímpico de 1500m en 1964 en Tokio y octavo en México.
Hubo otros romances en la historia de los Juegos Olímpicos, pero fueron menos conocidos o tuvieron un final menos feliz. Algunos se quedaron en simples rumores, en otros casos hubo sólo atracción o admiración pasajeras, y el resto fueron simple imaginación de la prensa.
En el ambiente especial que reinará en Sydney, Cupido podría hacer de nuevo su aparición en los Juegos del Milenio.
Connolly-Fikotova: amor y guerra fría
Idilio en la Villa Olímpica
El lanzador de martillo estadounidense Harold Connolly llegó a los Juegos de Melbourne con la seguridad que le daba su récord del mundo de la especialidad y decidido a ganar la medalla de oro en su primera participación olímpica. Dos semanas más tarde, su vida se había transformado. Y no sólo debido a su victoria.
Connolly, profesor en el estado de Massachusetts, que llegó con 25 años a aquellos Juegos, se enamoró de la lanzadora de disco checoslovaca Olga Fikotova.
La expresión "políticamente incorrecto" podría haber sido asignada para aquella situación creada por Connolly y Fikotova. El año 1956 fue efectivamente un año particularmente turbulento a nivel político, con la crísis del canal de Suez y la invasión de Hungría por los tanques soviéticos tras una revuelta popular.
En los Juegos, la Guerra fría estaba presente cada vez que se enfrentaban directamente atletas estadounidenses y soviéticos. La Villa Olímpica en cambio parecía un remanso de paz, de armonía y de amor. Al menos para Connolly y Fikotova.
Ex jugadora de baloncesto, Fikotova ganó el lanzamiento de disco 24 horas antes de que su enamorado hiciera lo mismo en martillo. Los dos campeones celebraron juntos su victoria y se les vio pasearse agarrados de la mano en la Villa Olímpica, sin esconderse. En este período de tensiones políticas, Este y Oeste se habían tendido un puente. La prensa se hizo eco de forma amplia de la historia de la joven pareja.
Los Zatopek como testigos
Muchos pensaban que este flechazo olímpico no sobreviviría a los Juegos. Pero dos meses y medio más tarde, Harold llegó a Praga y Olga corrió para abrazarlo.
Tras una audiencia con el presidente de la república, Olga Fikotova recibió un pasaporte y el 22 de marzo le llegó la autorización para casarse en Praga. Cinco días más tarde, tuvo lugar la boda, con Emil Zatopek y su esposa Dana como testigos. 40.000 personas les esperaban en la calle para aclamarlos.
Se celebraron otras dos ceremonias, una católica y otra protestante, y el señor y la señora Connolly pudieron instalarse en Estados Unidos, en el estado de Massachusetts.
Tuvieron un hijo, Jim, nacido en 1963. Harold Connolly continuó su carrera deportiva y obtuvo una octava plaza en los Juegos de 1960 y una sexta en los de 1964. Fue además el primer hombre en lanzar el martillo más allá de los 70m (70,33m en agosto de 1960).
Por su parte, Olga, abanderada de la delegación estadounidense en los Juegos de 1972, pese a sus declaraciones contrarias a la intervención de su nuevo país en Vietnam, participó en total en cinco Juegos Olímpicos.
Pero las más bellas historias de amor, incluso las olímpicas, terminan mal a veces y la pareja se divorció en 1973.
Zatopek y la hija del coronel
Emil Zatopek trabajaba en una fábrica de calzado por el día, estudiaba química por la noche y se entrenaba en su tiempo libre, cuando comenzó su servicio militar en 1945. Pronto, sus hazañas atléticas hicieron de él un héroe en su regimiento. Gracias a ello, conocería a Dana Ingrova, la hija de su coronel.
Buena jugadora de balonmano, Ingrova descubrió que tenía facilidades para el lanzamiento de jabalina y batió el récord de su país cuando apenas llevaba un mes practicando regularmente la disciplina.
Fue seleccionada para los Juegos de 1948, donde terminó en séptima posición. Zatopek, por su parte, regresó de Londres con dos medallas, una de oro en 10.000m y una de plata en 5000m. "La locomotora checa" acababa de escribir una de las primeras páginas que forjaron su leyenda.
"Tengo la impresión de que se va a morir"
Cuatro años más tarde, la joven Dana se presentó en los Juegos de Helsinki con el nombre de Zatopek. Tumbada en una camilla en los vestuarios, intentó abstraerse para no escuchar los gritos de la multitud durante el 5000m en el que corría su marido. "Siempre tengo miedo cuando veo correr a Emil, porque tengo la impresión de que se va a morir", admitió.
Finalmente, no pudo resistir la tentación, salió de los vestuarios y se cruzó con un entrenador ruso que le anunció la victoria de su marido. Cuando escuchó aquella buena nueva corrió para felicitar al ganador. Después de que Emil recibiera su medalla, Dana le dijo: "La llevaré conmigo, me traerá suerte" y se la metió en su bolso.
En su primer lanzamiento, Dana batió el récord olímpico. Con ello obtuvo la medalla de oro y el primer título olímpico femenino para su país. "Tu medalla me hace más feliz que mi victoria", le dijo su marido al abrazarla.
La expectación que se había creado alrededor de la pareja Zatopek era tal en Helsinki que poco después de que Zatopek se quitara los zapatos, tras haber disputado el maratón, los relevistas jamaicanos que acababan de ganar el 4x400m, lo subieron a hombros y lo llevaron hasta donde se encontraba su mujer. Cuarta en 1956 en Melbourne, Dana sería subcampeona olímpica en Roma en 1960. Emil por su parte ganó en total cuatro medallas de oro y una de plata en dos Juegos Olímpicos.
Pese a haber caído en desgracia por su compromiso político durante la Primavera de Praga de 1968, los Zatopek siguieron viviendo en su país y siempre confesaron sentirse felices.
Kornelia Ender y Roland Matthes: el amor de unos Juegos
Roland Matthes comenzó su cosecha olímpica en 1968 en México, donde ganó las pruebas de 100 y 200m espalda. Cuatro años más tarde, una joven de 13 años llamada Kornelia Ender hizo su entrada en el equipo de la RDA y ganó tres medallas de plata en los Juegos de Múnich. Matthes confirmó en la ciudad bávara su estatuto de estrella, volviendo a ganar las dos pruebas en las que se había impuesto en la capital azteca.
A partir de los Juegos de Múnich, las nadadoras de Alemania Oriental consolidaron su dominio en este deporte de una forma aplastante. Este hecho alimentó los rumores sobre la inyección de hormonas en las deportistas, lo que les hacía imbatibles.
Prueba de su dominio, fueron los Juegos Olímpicos de Montreal, en 1976, donde las nadadoras alemanas lograron 11 victorias en las 13 pruebas del programa.
Kornelia Ender, que había batido el récord del mundo de los 100m libres varias veces durante los tres años anteriores a los Juegos, reveló que se había prometido con Matthes dos meses antes de la cita en la ciudad canadiense. Su idilio, no le impidió seguir concentrada en su objetivo: volvió de Canadá con cuatro medallas de oro.
Campeón olímpico cuando su futura esposa tenía sólo diez años, Roland Matthes era el producto de una cultura deportiva diferente. Los especialistas se acuerdan de él como de un nadador "natural", un superdotado de la natación en un momento en que la RDA no recurría aún sistemáticamente a la ciencia y a sus excesos.
La rubia Kornelia en cambio llegó a la cima al mismo tiempo que otras adolescentes de Alemania Oriental llegaron a la natación después de los campeonatos del mundo de 1973. Ender reconocería más tarde haber recibido inyecciones regulares de productos que no conocía, como todas sus compañeras de equipo.
Roland se casó con Kornelia en 1978, después de que esta última hubiera puesto fin a su carrera deportiva. Ese mismo año, la pareja tuvo una niña, Franziska. Los dos campeones olímpicos, que llegaron a batir entre los dos 41 récords del mundo, se divorciaron en 1982. Su unión duró sólo el tiempo de una Olimpiada.
Caslavska: cuatro oros, dos platas y un marido
1968 fue un año importante en la vida de la gimnasta checa Vera Caslavska. A algunas semanas de los Juegos de México, la campeona olímpica de Tokio huía de la prensa, que la acosaba tras sus declaraciones contra la intervención soviética durante la Primavera de Praga, dos meses antes de la ceremonia de apertura.
Tras haber sido autorizada a viajar a México, Caslavska conservó su corona olímpica en el concurso individual. Cuando subió al podio y agitó la mano en señal de victoria, saludaba, obviamente, al público. Pero sus amigos, a los que había confiado su secreto, sabían que lo hacía también para comunicarse con su novio, Josef Odlozil.
Cuatro años antes, en Tokio, la checa había conocido al corredor de medio fondo, que fue subcampeón olímpico de 1500m en 1964. Los dos campeones checoslovacos sólo esperaban el momento adecuado para anunciar públicamente su boda.
Boda en México
Sus amigos íntimos ya sabían que se iban a casar el sábado 26 de octubre en la capital mexicana, un día después de las finales por aparatos de gimnasia.
Sin duda, inspirada por la proximidad del feliz acontecimiento, Caslavska "la divina" añadiría tres medallas de oro a su título individual. En total, cuatro medallas de oro, dos de plata y un marido: el balance mexicano de Vera Caslavska fue más que positivo.
Al día siguiente, Vera y Josef se casaron junto a otras tres parejas. Los Odlozil partieron de México hacia París, donde recibieron una calurosa bienvenida. A su llegada a Praga, les esperaban miles de flores, así como las felicitaciones del presidente Svoboda y de toda Checoslovaquia.
Rudolph-Norton: ¿la gacela se enamora?
Cuando comenzaron los Juegos de Roma de 1960, pocas personas conocían a Wilma Rudolph. Al final del evento, la silueta larga y las piernas interminables de la "gacela negra" se habían hecho célebres. El mundo entero conocía la historia de esta joven, una de las hijas más pequeñas de una familia formada por 22 hermanos, que tuvo que superar una poliomielitis durante su infancia.
Los periodistas, como siempre al acecho, creyeron encontrar la noticia de los Juegos cuando la velocista del Tennessee fue vista paseándose agarrada de la mano de su compatriota Ray Norton, especialista de 200m. Todo hacía suponer que una nueva historia de amor estaba naciendo.
Ese supuesto romance no le impidió a Wilma Rudolph demostrar sobre la pista que no había venido a la Ciudad Eterna sólo a buscar novio: igualó el récord del mundo en semifinales de 100 m y lo batió en la final, pero no sería homologado debido a un viento superior al límite permitido de 2 metros por segundo.
Con sus medallas de oro de 100m, 200m y 4x100m, se convirtió en la primera mujer estadounidense en ganar tres pruebas en unos mismos Juegos Olímpicos.
Una hija escondida
Si a Rudolph las cosas le fueron de maravilla, no sucedió lo mismo con Norton. Lesionado en la espalda, sólo pudo participar con la ayuda de calmantes. En esas condiciones, tuvo que contentarse con una sexta plaza en 100m y 200m y fue el culpable de la descalificación del relevo estadounidense de 4x100m.
Rudolph siguió haciendo hablar de ella fuera de las pistas al final de los Juegos cuando se la vio junto al boxeador Eddie Crook, campeón olímpico de los semipesados, con lo que desmentía cualquier relación con Norton.
Por otra parte, después de los Juegos se supo que Wilma Rudolph era madre de una niña, algo que había guardado en secreto al no estar casada.
La velocista se retiró de la competición a los 22 años y creó la Fundación Wilma Rudolph para ayudar a niños desfavorecidos a estudiar y a practicar el deporte.
"Wilma", su autobiografía, fue llevada a la pantalla grande en 1977, 17 años antes de su muerte de un tumor cerebral en su casa de Nashville, Tennessee.
Hitler invitó a la campeona de los 100m
Concentrado en lanzar discursos sobre la superioridad de la raza aria, a Adolf Hitler, el canciller del Tercer Reich, le quedó tiempo también para fijarse en los encantos de una mujer estadounidense de 1,80m. Aunque la palabra amor no parece describir exactamente las intenciones reales del Fuhrer, Hitler quedó admirado por la belleza de la campeona olímpica de los 100m en los Juegos de 1936 y la invitó a su palco.
La mujer en cuestión se llamaba Helen Stephens. Su relato sobre su encuentro con Hitler revela una imagen poco conocida de uno de los hombres que marcaron la historia del siglo XX.
Sin perder el tiempo, Hitler expresó su admiración hacia la estadounidense, tocándole el trasero y diciendole: "Usted tiene el verdadero tipo ario. Tendría que correr para Alemania".
Abrazo intenso
Dándole un fuerte abrazo, que Stephens calificó como "masaje", Hitler le invitó a pasar el fin de semana con él en Berchtesgaden. Pero la estadounidense rehusó con cortesía, pero con firmeza.
La campeona olímpica de los 100m acabaría abandonando el atletismo, aunque siguió su carrera deportiva jugando al baloncesto y al sóftbol. Y luchó contra Hitler, sirviendo en la marina estadounidense durante la Segunda Guerra Mundial.
Aquel encuentro con Hitler, durante el mes de agosto de 1936, la hizo tan célebre como su medalla de oro en 100m.
El amor da alas
Se dice que el amor de alas. Para sentirse lo mejor posible en su intento de lograr algo importante en la prueba de 20 km marcha, el británico Ken Matthews hizo venir a su mujer a los Juegos de Tokio.
Este empleado de la central eléctrica de Sutton Coldfield se acordaba de su fracaso de los Juegos de Roma, cuatro años antes, donde tuvo que abandonar. Matthews acabó abandonando en la prueba de la capital italiana, tras haberse mantenido en cabeza durante ocho kilómetros.
Una magnífica brecha
Para darse la fuerza y moral necesarias en la prueba, estaba convencido que la única solución pasaba por que su mujer estuviera a su lado en Tokio.
Con la ayuda de algunos amigos consiguió reunir los 742 dólares del pasaje de avión y Sheila Matthews pudo acompañarle a Japón.
Cuando Ken Matthews cruzó la meta con una confortable ventaja sobre sus rivales más inmediatos, su mujer consiguió burlar a los servicios de seguridad para reunirse en la pista con su marido.
Los japoneses, impresionados, asistieron al que probablemente fue el beso más largo de los Juegos.
Un aliado imprescindible
Con la excepción de los habitantes de Sydney o de los privilegiados que viajarán a la ciudad australiana durante los Juegos y verán el espectáculo desde las tribunas, la mayoría de la gente verá los Juegos del Milenio a través de la televisión.
Con los años, la cobertura televisiva de los Juegos ha conocido un enorme crecimento asegurando la promoción del deporte y del Olimpismo.
El papel jugado por la televisión cada cuatro años ha hecho de ella un aliado imprescindible para la existencia misma del Movimiento Olímpico, ya que es ella la que permite las grandes campañas publicitarias que los patrocinadores necesitan para rentabilizar sus inversiones.
Hasta 1984, los Juegos Olímpicos eran deficitarios, a pesar de la llegada de los derechos de televisión, que hicieron su gran entrada en los Juegos de Roma de 1960, 24 años después de la primera experiencia de retransmisión en los Juegos de Berlín de 1936.
Al finalizar la década de los 70, el Movimiento Olímpico atravesó un momento de crisis por el boicot de los Juegos de Moscú y de haber sido anulados, tal y como se pensó en un primer momento, el COI hubiera tenido que cerrar sus puertas.
Programas a medida
En un principio, el impacto de la televisión y de las grandes cadenas estadounidenses sobre los Juegos y los ingresos del COI fue bastante limitado. Pero su desarrollo y el crecimiento de las perspectivas comerciales ligadas a la publicidad han hecho de la televisión un elemento esencial para las finanzas del COI.
Sin embargo, también ha sido necesario controlar la infuencia cada vez mayor de la televisión. Una vez atribuidas las retransmisiones comienzan las negociaciones sobre la programación olímpica, de manera que las finales pueden ser programadas a horarios que satisfagan los intereses de la televisión, eligiéndose el momento óptimo para emitir un máximo de publicidad.
Para satisfacer a la televisión, algunos deportes han tenido que adaptarse, cambiando de fórmula, otros por ser más telegénicos, ven su número de horas de retransmisión aumentados.
Una situación que Tom Hammond, un comentarista de la cadena estadounidense NBC, resumía sin falsas modestias: "Tenemos realmente la impresión de que somos nosotros los programadores de la fiesta" olímpica.
Un salvador exigente
Presidente del COI de 1952 a 1972, Avery Brundage estaba convencido de que la televisión no tenía sitio en el Movimiento Olímpico. "El COI se las ha arreglado durante 60 años sin la televisión. Créanme, podremos arreglárnoslas sin ella 60 años más", afirmó durante la Sesión del COI en Cortina d'Ampezzo en 1956.
Las predicciones de Brundage fueron totalmente erróneas. Cuatro años más tarde, debido a la importancia que la televisión había cobrado en el mundo, y porque el COI necesitaba recursos, el presidente del máximo órgano olímpico aceptó la idea de una colaboración con las televisiones, que permitiría una ayuda financiera a los Comités Olímpicos Nacionales (CON) y a las Federaciones Internacionales.
La cobertura televisiva de los Juegos Olímpicos ha evolucionado enormemente desde la primera retransmisión en directo en los Juegos de Roma de 1960, 24 años después del primer experimento realizado en los Juegos de Berlín de 1936.
Entre Roma y los muy criticados "Cocalímpicos" de Atlanta en 1996, el papel de la televisión no ha cesado de ganar en importancia, hasta el punto que algunos deportes han conocido cambios de reglas o de horarios para satisfacer las exigencias de la televisión.
En Seúl, por ejemplo, algunos de los grandes eventos de los Juegos tuvieron lugar a las nueve de la mañana para permitir que la televisión estadounidense los retransmitiera a primera hora de la noche, la hora más rentable para los anuncios publicitarios.
El COI creó en 1975 en Lausana una comisión encargada del complejo problema de los derechos de televisión. Cuatro años más tarde sus trabajos condujeron a una reforma de los principios de redistribución del dinero de la televisión llevando a una clara mejoría de la situación financiera del COI y de las Federaciones Internacionales.
A partir de los Juegos de Los Ángeles en 1984, el COI pudo medir los beneficios de sus lazos con la televisión y en 1996, para los Juegos del Centenario, la NBC pagó 456.000.000 dólares por los derechos de televisión.
En Sydney, la venta de los derechos proporcionará al Movimiento Olímpico 1.331 millones de dólares, lo que representa un incremento del 49% con respecto a los Juegos de Atlanta y del 109% con respecto a los de Barcelona, según el COI.
El reparto de ese dinero se hará de la manera siguiente: 60% para el Comité de Organización de Sydney, el SOCOG, o sea 798 millones de dólares, y 40% para la familia olímpica, los Comités Olímpicos Nacionales y las Federaciones Internacionales.
Los derechos de televisión
Año
Derechos
1964
1.577.778
1968
9.750.000
1972
17.792.000
1976
34.862.600
1980
87.984.117
1984
286.314.000
1988
398.710.000
1992
636.060.000
1996
897.052.500


NDLR
Las cifras indicadas son la suma total de los derechos de televisión incluyendo todas cadenas.
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Las cifras se indican en dólares.
La tecnología de la televisión
Los Juegos serán retransmitidos por primera vez por televisión durante los de Berlín de 1936, aunque solamente por circuito cerrado y en salas especialmente equipadas.
Doce años más tarde, unos 500.000 telespectadores pudieron seguir unas 64 horas y 27 minutos de retransmisión de los Juegos de Londres.
Sin embargo, habría que esperar a los Juegos de Roma de 1960 para poder seguir las pruebas en directo. Gracias a ello, los italianos pudieron ver al etíope Abebe Bikila ganar el maratón con los pies descalzos. En Tokio, cuatro años más tarde, el satélite hizo su entrada en la historia de la televisión en los Juegos.
Con cada nueva edición de los Juegos, llegaban nuevos progresos tecnológicos. Los Juegos de México de 1968 fueron los primeros en ser retransmitidos en color para América, Europa y Asia a través de un satélite, mientras que en Múnich, en 1972, se construiría un centro de radio y televisión ultramoderno para coordinar su retransmisión.
En los juegos de 1976 en Montreal, se utilizaron nuevas cámaras y nuevos ángulos de filmación, al tiempo que los cinco continentes recibieron las imágenes vía satélite y la audiencia alcanzó los 1.500 millones de telespectadores.
Los Juegos de Los Ángeles fueron un éxito sin precedente y estuvieron pensados para la televisión. Las ceremonias de apertura y de clausura fueron verdaderos espectáculos hollywoodienses hechos a medida para ser retransmitidos.
La televisión y los Juegos de Atlanta
Países
Cifras (en dólares)
- Estados Unidos (NBC)
456.000.000
- Europa (UER)
250.000.000
- Japón
99.500.000
- Australia
30.000.000
- Canadá
20.750.000
- Corea del Sur
9.750.000
- Asia
8.000.000
- Sudáfrica
6.700.000
- América latina
5.450.000
- Nueva Zelanda
5.000.000
- Emiratos
3.750.000
- Filipinas
1.000.000
- Puerto Rico
750.000
- Caribe
190.000
- Otros
212.500
- TOTAL
897.052.500





País
Espectadores
- Asia
7.999.300.000
- Europa
3.918.300.000
- América del Sur y Caribe
3.610.500.000
- América del Norte
2.630.600.000
- África
612.600.000
- Satélite
576.900.000
- Oceanía
217.100.000
- Otros
34.700.000
- TOTAL 1
9.600.000.000





- Total para todos los medios
19.161
- Total para las televisiones
13.275
Un siglo de progresos
En los primeros Juegos de la era moderna, en 1896, un francés corrió la prueba de 100m con guantes. Cuando un rival le preguntó por qué los llevaba, respondió: "Corro delante del rey".
¿Que hubiera pensando el velocista al ver a la estadounidense Florence Griffith-Joyner, casi un siglo después, en los Juegos de Seúl en 1988, con un mono que le cubría de la cabeza a las caderas, dejando sólo visibles sus brazos y piernas? Lo que está claro es que Griffith-Joyner no hubiera podido llevar guantes. Sus uñas, extremadamente largas y pintadas, no se lo hubieran permitido.
Entre los primeros Juegos, donde primaban las virtudes del amateurismo, y los actuales, en que el dinero y la televisión ocupan un lugar preferencial, las diferencias dan vértigo. Los cambios han afectado también a los estadios, los instrumentos de control de los registros, las prendas y todos los materiales utilizados por los deportistas.
El progreso tecnológico ha modificado el entorno de los deportistas, quienes en algunos casos han recurrido también a ayudas científicas para mejorar su rendimiento, sobre todo a través del dopaje.
Un siglo de estadios olímpicos
Estadio de mármol en Atenas
El estadio de 60.000 plazas que fue construido para los primeros Juegos de la era moderna fue edificado sobre el mismo emplazamiento y siguiendo el mismo modelo que el que había albergado los Juegos Panhelénicos, algunos siglos antes de Cristo: en mármol blanco, en forma de "U", con dos rectas de 192,27m, como en Olimpia.
En los Juegos de Londres en 1908, la pista del flamante estadio olímpico medía 536,45m. Una piscina y una pista de madera habían sido construidas en su interior, lo que permitía que los espectadores siguieran al mismo tiempo la natación y el ciclismo, además del atletismo.
Estocolmo contó en 1912 con un estadio gótico con ogivas y torres, mientras que ocho años más tarde, Amberes contó con una piscina construida en las fosas de antiguas fortificaciones. Los Juegos seguían su curso, pero no se parecían unos a otros.
Estadio reciclable en Atlanta
En 1932, Los Ángeles construyó el Coliseum, inspirado en el Coliseo de Roma. Cuatro años más tarde, un colosal estadio de hormigón de 120.000 plazas albergó los Juegos del nazismo, en Berlín. En 1972, el estadio de Múnich contaba con un magnífico techo translúcido, en vidrio acrílico, cuya inmensa tela de araña futurista marcó un hito en la arquitectura olímpica.
Gigantismo y audacia fueron el lema en Montreal, aunque el estadio no sería terminado hasta 11 años después de los Juegos. Las obras de este ambicioso proyecto realizado sobre un fondo de disputas políticas en la ciudad no conluyeron hasta 1987.
Moscú también optó por el gigantismo, modernizando el imponente estadio Lenin para los Juegos de 1980. La URSS innovó además con la piscina, cuyas tribunas en forma de pétalos, una vez cerradas, formaban una cobertura metálica, que hacían posible la organización de competiciones invernales.
En el país de lo efímero y lo provisional, el estadio de Atlanta era reciclable, para su posterior transformación en arena de béisbol. Georgia está decididamente muy lejos de Grecia.
Un siglo de pistas
La revolución del tartán
Atenas, 10 de abril de 1896. Los cinco finalistas del primer 100m olímpico estaban alineados en la salida. Aún no se pensaba en los tacos de impulso en la salida. Los europeos, de pie, erguidos, observaban con curiosidad a los dos estadounidenses que, con el cuerpo hacia adelante, buscaban un mayor impulso para lanzarse a correr. Las calles de la pista de ceniza estaban separadas por cuerdas.
Las pistas de ceniza fueron utilizadas durante tres cuartos de siglo, ya que el tartán no hizo su aparición hastas los Juegos de México en 1968.
Esta resina sintética, en placas o sobre una base de hormigón, revolucionó el atletismo. Se impuso pronto en todo el mundo y su color rojo sustituyó a la negra ceniza.
Mucho más flexible y elástico, el tartán permitió mejorar considerablemente los resultados. Otra ventaja es que no se llena de agua cuando llueve, no se pega a las zapatillas, ni hace resbalar. En resumen, todo lo contrario que las pistas de ceniza en las que se corría desde finales del siglo XIX.
Para los Juegos del Centenario, en Atlanta, la pista de atletismo consistía en una capa única de 12mm de espesor de resina, mezclada con materiales a base de caucho. Resultado: un revestimiento duro que favorecía a los velocistas.
Owens, en los tacos de salida
Los tacos de salida, ese accesorio indispensable para las carreras de velocidad, que es en la actualidad tan familiar en las pistas de atletismo, tuvo que esperar medio siglo antes de introducirse en unos Juegos.
Cuando Jesse Owens ganó la prueba de 100m de los Juegos de Berlín, en 1936, tuvo que hacer agujeros en la pista de ceniza para darse el impulso de salida. Los tacos sólo fueron autorizados en competiciones internacionales al año siguiente. Este dispositivo, conocido sin embargo desde los años 20, no hizo su entrada en los Juegos hasta los de Londres en 1948.
Más tarde, los "starts" tuvieron raíles para que los atletas los colocaran a su gusto. Se les dotó incluso de pequeños altavoces con la intención de que los deportistas pudieran oír las órdenes del juez de salida y también de un dispositivo electrónico capaz de detectar las salidas falsas. Si el tiempo de reacción era inferior a 100/1000, se consideraba que existía una infracción por parte del velocista.
Los aparatos métricos
Según la leyenda, el dios Heracles determinó él mismo la distancia que los atletas debían recorrer sobre le estadio de Olimpia, poniendo un pie detrás del otro 600 veces, lo que dio una distancia de 192,7m. Los romanos, por su parte, usaban un ábaco para contar las vueltas en las carreras de carros.
Desde esa época, el cronómetro y sus diversos evoluciones y complemenetos, el anemómetro, la foto-finish, los instrumentos métricos electrónicos, permitieron determinar cada vez con mayor precisión los resultados de los atletas. Y no se debe excluir la posibilidad de que se llegue a la diezmilésima de segundo para buscar una mayor precisión si es necesario.
Camisetas, mallas y clavos
Camisetas y combinaciones
Las camisetas, unas prendas que permiten distinguir la nacionalidad o el equipo de su portador, se han convertido en un instrumento esencial en las competiciones.
En el marco de la guerra comercial que libran las multinacionales de prendas deportivas por vestir a los mejores equipos y a los atletas más destacados, la calidad de las camisetas ha ido mejorando considerablemente con el paso del tiempo.
Las fibras sintéticas han permitido responder a las diferentes necesidades de los deportistas, tanto en términos de solidez como de ligereza.
Sobre las pistas, ha sido posible ver a una Florence Griffith-Joyner vestida de los pies a la cabeza con un mono que debía asegurarle la mayor resistencia posible al aire o con una versión más ligera en los Juegos de Seúl (una combinación que le cubría de la cabeza a las caderas, dejando libres sus brazos y piernas).
Durante la última década, las atletas han dejado de lado las camisetas para sustituirlas por mallas más ajustadas al cuerpo o combinaciones que le dan una mayor libertad de movimiento.
Los controvertidos clavos
Los griegos corrían descalzos en los Juegos Olímpicos de la era antigua. Después llegaron las zapatillas. Más tarde, en el siglo XIX, los ingleses tuvieron la idea de fijar en las suelas de su calzado pequeñas barras de cuero para mejorar su adherencia. En 1868, el atleta estadounidense William B. Curtis cambió las barras por clavos de hierro.
Estos últimos permitieron mejorar los tiempos en las carreras de manera espectacular. Pero también fueron motivo de controversia durante las selecciones estadounidenses para los Juegos de 1968, donde John Carlos batió el récord del mundo de 200m, con un registro de 19.7, en cronometraje manual (19.90, electrónico).
Se comprobó después de la prueba que sus zapatillas tenían 68 clavos, pese a que se había limitado a seis el número autorizado bajo las suelas y dos bajo el talón. El récord no fue homologado.
Paralelamente, los fabricantes, estimulados por las posibilidades que se les abrían en el mercado de las zapatillas de deporte, consiguieron espectaculares avances en todos los campos, con la introducción de tacos metálicos en fútbol y la utilización de nuevos materiales más adherentes para el deporte en sala.